Archivos de la categoría Alfalfa para el pueblo

Los mitos de la Globalización totalitaria

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Tres son los mitos sobre los que descansa la globalización: la oferta y demanda, la economía de escala y la división internacional del trabajo por especialización.  Sin volver al eterno debate entre libre cambistas y proteccionistas  – son liberales cuando van ganando y proteccionistas cuando van perdiendo – puede sostenerse que los 3 dogmas fundamentales de la civilización anglo luterana son de naturaleza inequívocamente religiosa. Que ni siquiera el propio Darwin fuera nunca darwiniano, lo acredita un hecho poco conocido: fueron todas las iglesias protestantes la que declararon una guerra sin cuartel a la teoría de la selección de las especies, al tiempo que la doctrina católica la aceptó sin dificultad.

Es un juego de niños demostrar sobre el papel que la famosa Ley de la Oferta y la Demanda es una tautología  (nadie puede comprar algo que no se vende) y buscar los abundantes ejemplos empíricos que invalidan la curva.  Ni siquiera es un caso particular que sirva para alimentar el debate académico, ya que en la práctica diaria se verifica que si la Demanda baja, baja la Oferta pero no el precio, y si sube la Demanda, suben el Precio y la Oferta.

Más sencillo aún es demostrar de un modo científico que la Economía de Escala es una superchería religiosa.  En la naturaleza, la resistencia del aire o fluido frente al avance de un cuerpo extraño no es proporcional a la velocidad, sino que se eleva al cuadrado.  Las leyes económicas no pueden invalidar las leyes de la física.  A medida que se incrementa la escala, algunos gastos por unidad producida tienden a 0, pero otros se disparan al cuadrado.  Por supuesto, los sacerdotes de la nueva religión dedican más tiempo a silenciar los hechos incontestables que invalidan su credo que a demostrar científicamente sus teorías.

De los 3 mitos de la globalización anglo luterana, la creencia en los beneficios de la especialización por la división internacional del trabajo es, sin duda, la más cínica.  La lógica bananera de los intercambios internacionales arrastra tal carga de corrupción política y tal reguero de crímenes impunes que cuesta tomar en serio el argumentario de sus defensores.  La ruina política, económica y moral del Proyecto Europeo tienen mucho que ver con el desarme arancelario que se aprueba a partir de 1993.

El balance de todas las magnitudes que se puedan analizar deja clara una evidencia que todos los políticos europeos reconocen en petit comité:  Alemania – el país más proteccionista de la historia europea – es la gran (y única)  ganadora de la UE.  Su joint venture táctico con China y con Marruecos ha dejado un saldo de 11 millones de empleos destruidos en el Sur católico de Europa, y un incremento catastrófico de su Endeudamiento  exterior.  No se puede sostener, con un mínimo de rigor, que Marruecos produce tomates de mayor calidad y menor precio que España, del mismo modo que es imposible defender que China sea capaz de producir, comercializar y distribuir a 20.000 km de distancia  mercancías con un precio que tiende a 0.

AVE: las cuentas del Gran Capitán

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Gonzalo Fernández de Córdoba ha pasado a la Historia por su extraordinario valor militar, su ingenio y por ser quien inspiró la famosa réplica de Shakespeare en Ricardo III (“Mi Reino por un caballo”).  A la muerte de la Reina Isabel de Castilla, sus enemigos se conjuraron contra el y le acusaron de corrupción. En defensa de su honor,  y en desagravio, presentó Cuentas ante el Rey Fernando el Católico:

“Por picos, palas y azadones, cien millones de ducados; por limosnas para que frailes y monjas rezasen por los españoles, ciento cincuenta mil ducados; por guantes perfumados para que los soldados no oliesen el hedor de la batalla, doscientos millones de ducados; por reponer las campanas averiadas a causa del continuo repicar a victoria, ciento setenta mil ducados; y, finalmente, por la paciencia de tener que descender a estas pequeñeces del rey a quien he regalado un reino, cien millones de ducados.”

A leer y analizar las cuentas del AVE, que el periódico El Mundo se ha encargado de publicitar este fin de semana, no he podido por menos que recordar la célebre anécdota.  51.000 millones de euros  han sido presupuestados en los últimos 30 años para tender los 2500 km de vías del AVE por Andalucía, Cataluña y Levante,  y el resto del dinero gastado y nunca auditado fue para “picos, palas, y azadones”.   El Km de Alta Velocidad cuesta en España 2 veces más que en el resto del mundo, y en alguna regiones como Cataluña, es de media 5 veces más caro.

El gran pecado del AVE, que diría Gonzalo de Córdoba si viviera, no es el dinero invertido en guantes perfumados, sino en haber abandonado a su suerte a la mitad Oeste de la Península.  El AVE ha sido un burdo pretexto para ni siquiera garantizar el mínimo mantenimiento de las infraestructuras ferroviarias existentes y heredadas.  Hoy, en 2017,  es ya literalmente imposible que los ciudadanos de Castilla, Extremadura, Galicia o Asturias usen habitualmente el tren para sus desplazamientos.  No les queda más remedio que utilizar sus coches particulares.

El último gran escándalo de la Gestión Pública de esta época extraña que nos ha tocado en suerte lo denunciaba INLUCRO.ORG en primicia hace unos meses, pero  ninguno de los Medios controlados por los Nacionalistas se hizo eco de la cuestión. En pocas palabras:  a muchos de los pensionistas y jubilados que viajan con el IMSERSO les “pasean” en el AVE para engordar las estadísticas.  Los destinos “preferidos” son Valencia, Alicante y Barcelona.

Para muestra un botón: unos pensionistas de Ávila, que van a disfrutar una semana de playa en Peñiscola durante los calores del mes de Febrero, salen de su casa a las 12 del mediodía,  y llegan a su Hotel pasadas las 23 horas.  Gracias a Google Maps sabemos que con un viejo autocar del IMSERSO habrían recorrido los 600 km en 8 horas, pero les tocó coger un autobús en Ávila, el Metro en Madrid, el Ave hasta Valencia y un viejo autobús hasta Peníscola.   Por suerte, estos señores mayores ya están acostumbrados: en sus últimas “vacaciones” a la Costa Brava, Valencia, Alicante y Málaga les ha ocurrido lo mismo.  La única excepción fue un viaje a Sevilla, donde viajaron en autocar.

Los portavoces de RENFE y del Ministerio de Fomento son aficionados a tomarnos el pelo con gran dosis de cinismo. El trayecto de Gerona a Barcelona les cuesta a los usuarios abonados 6 euros.  Es algo menos de los 8 euros que les cuesta a los vallisoletanos trasladarse a diario hasta Madrid.  Con ese dinero no pagan ni el sueldo de las azafatas. En comparación, si el viajero se sube a una de las viejas diligencias en servicio entre Ávila y Madrid, tendrá que abonar algo más de 8 euros por recorrer 100 km en 2 horas, y comprarse guantes y bufandas por si está rota alguna de las ventanillas.

El número de usuarios que cogen el AVE, de motu propio, es realmente ridículo si se comparan con las abultadas pero deficitarias cifras del trayecto entre Paris y Lyon.  Como diría el amigo Tartesos, de Cádiz,  en Cataluña no cogen el AVE ni los que viajan gratis.  De Barcelona a la frontera francesa viajan 40 personas los días de más afluencia, aunque la Prensa se encarga de poner una sordina a las reclamaciones de las concesionarias de esas obras.  Y en RENFE, los avispados gestores siguen analizando la posibilidad de premiar – de aquí a unos años – al viajero número 100 del Larga Distancia Madrid París, vía Barcelona y Lyon.

(c) Belge. 17/04/2017

 

El Mito de la Burbuja y la Estafa del Euro

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Introducción

La pregunta es sencilla y universal: ¿Qué puede hacer un ciudadano con el dinero que ahorra? La respuesta puede dar para una colección entera de Tratados de Economía, en la que se expliquen y describan los conceptos de dinero, ahorro, consumo, gasto, inversión, estadística, coste de oportunidad, mercados financieros, matemática actuarial, derivados, derecho mercantil, legislación comparada y hasta historia de las ideologías. El análisis circunstancial del contexto en que se plantean la pregunta y la respuesta abarcaría un escenario bastante extenso de los riesgos de la geopolítica contemporánea. Es lógico: el dinero es la forma jurídica abstracta en la que se precipita la libertad presente del individuo.

La expresión “Tanto tienes, tanto vales” resume esa propiedad casi mágica. No existe interferencia o interacción entre individuos que no tenga un rastro monetario. Lo que hace un ciudadano con su dinero determina sus opciones vitales. De entrada, debe decidir si  lo conserva o elimina, y esa elección lo cambia todo. Se puede entender que todo el peso institucional de la sociedad recaiga en ese instante preciso en el que el individuo tiene que racionalizar la Tenencia o la Destrucción del ahorro. Tener o dejar de tener.

Las formas en que un ciudadano puede Dejar de Tener son múltiples, pero lógicas.   Deja de Tener  por Consumo, Inversión, Donación o Pérdida.  Las formas y razones de la Tenencia son más complejas: tienen que ver con la Ilusión, la Concepción del Mundo, la Capacidad y Moral.  La Tenencia es un complejo sistema jurídico y religioso en el que el Gasto ha devenido un Imperativo Moral. Como ocurre con la dialéctica de los Derechos Naturales, es solo cuestión de tiempo que las Minorías activas reclamen y luego impongan el “derecho” al Gasto. En la medida en que el Valor quede fagocitado por el Precio,  irán castigando el pecado de ahorrar y criminalizando el ahorro efectivo y soberano.

Sería interesante esbozar en esta introducción cómo el marco ideológico imperante en el siglo XXI (el neo marxismo luterano) ha ido modificando el sistema de la Tenencia  para beneficiar la posición de ventaja económica de unas regiones que monopolizan la emisión de moneda y concesión de crédito, pero sería sacar de tapadillo al lector del argumento director que arranca de la pregunta inicial. Explicaremos más adelante el mecanismo por el que esa ideología busca favorecer la mayor dependencia de los individuos en un ámbito concentracionario.

Intentaremos ilustrar y documentar en estas páginas cómo la fórmula de Gasto y Ahorro de las Familias, en las dos décadas que van de 1990 hasta 2010, ha quedado interferida y manipulada desde los aledaños de la Política por razones que no son evidentes y que han trascendido la capacidad de intelección de quienes participaron en dichas campañas. Para muestra, unos botones:  1) Los agresivos activistas que se han manifestado en contra de las cláusulas suelo y a favor de la dación en pago a partir del año 2010, son los mismos que reclamaban a gritos que el BCE subiera el Euribor muy por encima del 5% para pinchar el “globo” inmobiliario.  2) Los protagonistas políticos y mediáticos que ayer exigían a las Cajas de Ahorro que concedieran los créditos hipotecarios que los Bancos rechazaban  son los mismos que hoy acusan a unos y otros de lucrarse firmando hipotecas con diferenciales mínimos.  3) Los que deseaban hundir el mercado inmobiliario y mandar al paro a 2 millones de albañiles, se ofrecen a representar y defender, sin rubor alguno, a los damnificados por el colapso del crédito hipotecario y la crisis económica.  4) Los mismos empresarios y agitadores nacionalistas que predicaban flexibilidad fiscal y camareros baratos para el Turismo, ahora no saben cómo lidiar con una avalancha fortuita de turistas “colaborativos”.  El dinero que ya no pueden blanquear en Andorra está disparando, literalmente, el precio de los alquileres en destinos tan señalados como Barcelona o Mallorca.

El momento en el que se produce el cambio en España, en la segunda mitad de los años 90, está emparentado con dos circunstancias históricas internacionales. La primera es una fuerte expansión monetaria en EEUU que facilita la comercialización masiva de los Fondos de Inversión en todo el mundo; la segunda es la creación de la Unión Monetaria en Europa y la aparición de pequeños lobbies políticos encargados de controlar y encauzar el debate mediático. Lo que más sorprende, hoy, de la historia del EURO en España y en la UE, es que no haya existido debate alguno fuera de los selectos ámbitos financieros. La frivolidad de los periódicos al tratar el tema durante 10 años, que raya con la censura,  contrasta con la agresividad que emplearon los periodistas para satanizar el sector de la construcción en España.  Entre 2002 y 2006, esos oscuros lobbies se dedicaron a envenenar o condicionar a la Opinión Pública, inventando y difundiendo toda clase de estadísticas y datos macroeconómicos falsos.  Los propios asesores “especiales” y ministros de Zapatero se emplearon a fondo en esa peculiar labor de mistificación.

La virulencia de la campaña contra la inversión inmobiliaria en España, en la Prensa y en las Redes Sociales, no ha tenido parangón en los países occidentales. Si procede, podría compararse el fenómeno con lo que ocurrió en Zimbabue, tras la llegada al poder de Robert Mugabe. Desató una feroz campaña mediática de linchamiento contra el sector agrícola y ganadero, en manos de granjeros de origen británico, tras impulsar una reforma agraria fracasada y sectaria que hundió las exportaciones y destruyó la confianza en la moneda.

En estas páginas, trataré de analizar las tres causas de fondo que han provocado una verdadera guerra civil soterrada entre sectores económicos presentados como antagónicos. Para la alianza de fuerzas nacionalistas y partidos de izquierdas, el “ladrillo” pasó a encarnar la quintaesencia de todos los males económicos  en España,  mientras que el Turismo y la ensoñación del I+D+i  eran el Santo Grial de una economía dinámica, productiva y moderna. Por pura magia, las regiones pobres que habían visto en el sector constructor una tabla de salvación para crecer, fijar población y recuperar parte del retraso acumulado desde la Transición,  eran denostadas como  rémoras subsidiadas y ejemplos de corrupción, improductividad conservadurismo.  Y las regiones “ricas”, que llevaban 50 años cebando la maquina urbanística más especuladora y depredadora, pasaban por arte de birlibirloque a ser economías pujantes y modernas víctimas del  latrocinio patrio. El exceso de solidaridad había abonado la Hoja de Ruta secesionista, muy a su pesar, y de esa retórica quieren seguir viviendo algunos años más.

 

Para un individuo que alcanza la mayoría de edad jurídica y quiere ser libre en España, el Gasto en alquiler es una elección imperativa que le empuja a decidir DONDE, COMO, CUANDO y CON QUIÉN quiere vivir. Son muchos parámetros matemáticos y financieros que determinan el DERECHO DE RESIDENCIA, pero también políticos y sentimentales.  No es lo mismo vivir en León que en Benidorm y no es lo mismo el Centro que las Afueras; es muy diferente vivir en un Pueblo o en una Ciudad, y no igual compartir piso que formar un Hogar.  Todo eso va incluido en el Precio y es preciso no errar el tiro. La Confusión y el Ruido de los últimos lustros no ha contribuido al buen juicio de los ciudadanos más jóvenes.

A modo de resumen, y para concluir esta breve introducción a la historia económica de los últimos 30 años en nuestro país, apuntaré que el Coste del Alquiler más modesto que puede afrontar un ciudadano de 18 años, a lo largo de su vida, asciende – estadísticamente – a 10 millones de euros. Es una cantidad final equivalente a unos 120.000 euros actuales. Pero, si se equivoca en sus decisiones, no es descabellado que pueda llegar a pagar 4 o 5 veces esas sumas en el cómputo global de su existencia.

 

(Sigue)

(C) Belge. 06/02/2017

INVERTIA

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No me corresponde valorarme, ni reivindicar mi trabajo, y mucho menos exigir ningún aplauso.  Debo decir que estaba mal acostumbrado. En casa, en el cole, en el instituto y luego en la universidad, la vida académica era sencilla y meritoria; este tipo de reconocimiento llegaba de forma automática, aunque me cogiera siempre por sorpresa.

En España, por aquello de que somos católicos,  importan, tanto o más que el propio mérito, el liderazgo y la capacidad de arrastre. La vida laboral no es necesariamente meritoria. Si destacas o llamas la atención, te conviertes ipso facto en un “trepa”.  De hecho, esas fueron las primeras palabras que me dirigió una compañera de trabajo en CESVIMAP: “¿Tu eres un trepa, no?

Mi primer empleo remunerado en España fue en el Diario de Ávila. El Director del Periódico, Juan Manuel Serrano, se había enterado que era periodista y me ofreció de un día para otro hacerme cargo de la Delegación de Arévalo, el centro administrativo de La Moraña. Por 80.000 pesetas al mes, no abundaban los candidatos.

El primer día de trabajo, descarriló un Talgo, y al cabo de 4 días, publicaba mi segunda exclusiva de alcance nacional. El pescado fresco que venía de La Coruña y se distribuía en toda la comarca, se almacenaba de madrugada en un viejo camión cerca de la  gasolinera, en el que se refugiaban y chutaban los yonquis de la zona.

Tardé una semana y dos días en montar un primer lío. Los martes de mercado llegaban de todos los pueblos los “paletos” y subían los precios.  Fue una pequeña columna de opinión, irónica, que encantó a los agricultores de toda la comarca y me valió mi primera bronca.  La hora de bulla telefónica que me dio Serrano terminó con una pregunta: “¿De verdad se han vendido los 200 ejemplares del Diario?” Nunca había ocurrido antes.

Con los años, he descubierto que todos los Jefes, jefecillos y mandos intermedios, han estudiado en la misma escuela. Es más fácil recibir una reprimenda que un elogio, y son más probables los insultos que los aplausos. Pero ningún de ellos, superará nunca al navarro Alfredo Blasco, subdirector del Diario por aquel entonces.  Hacía unos días que me habían “castigado” como Jefe de Cierre, por publicar dos exclusivas nacionales sobre las prácticas fraudulentas de un sindicato agrario y censurarme una tercera noticia sobre su peculiar gestión del Agroseguro.

Eran las 7 de la tarde de domingo, y se desató una fuerte tormenta de granizo con aparato eléctrico que dejó  Ávila a oscuras. Los redactores y empleados del Diario, que ya se conocían el percal, se habían apresurado en terminar su trabajo para irse, de modo que solo quedamos allí un informático y el “Jefe” de Cierre. Se habían perdido todos los archivos del día y me tocó rehacer  la edición completa del periódico en un tiempo de Record Guiness. A la una de la madrugada, los 50 obreros de la Rotativa, que imprimían también el Diario de Soria, mordían literalmente y añadían presión. Me decían: “¿Y estas horas extras quien las va a pagar?”  A las tres y media de la madrugada, cuando me fui a acostar, completamente agotado y estresado, estaba contento por el “tour de force” de haber conseguido sacar la edición de un periódico de 32 páginas en 6 horas.

Cuando me incorporé el lunes, no esperaba aplausos pero si algún tipo de reconocimiento.  Lo que recibí, de sopetón, fue una bronca monumental delante de toda la redacción. Todos los periodistas, mis supuestos compañeros, agacharon la cabeza mientras Alfredo Blasco me explicaba a gritos lo impresentable que era sacar la edición del Diario de Ávila con una falta de ortografía en el titular y lo injustificable de tenerles que pagar horas extras a los obreros de la Rotativa y de la Imprenta.

(Continuará)