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¿Quién debe pagar al Tasador de una vivienda?

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Dale suficiente cuerda al malvado, y él solo se ahorcará.  El gobierno justiciero de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, que conspiraba con jueces y periodistas para imponer una especie de impuesto revolucionario a las entidades financieras, se vio cargado de razón cuando un heroico Presidente del Tribunal Supremo frustró sus planes. Podían señalar con el dedo al responsable del desaguisado y echarle a los pies de los caballos para justificar la urgencia de un Decreto Ley que corregía, de facto, el sentido de la sentencia emitida.  Pero, más allá de que el Decreto Ley sea declarado anticonstitucional,  el procedimiento político apesta.

La ideología hipotecaria de los grupúsculos que componen el magma de Podemos es muy conocida desde hace casi 20 años. Han multiplicado hasta el infinito las fatuas contra el mercado inmobiliario y la vivienda en todos los foros y RRSS del ciberespacio. Odian al propietario, al sufrido casero, y a cualquier inversor que apueste por el sector constructor. Es un odio africano a todo lo que encarna el orden,la libertad y la prosperidad social. En pocas palabras:odian la paz. Los marxistas luteranos de Podemos apuestan por las industrias del acero y el comercio de la guerra, que dividen a los empleados y consumidores en grupos hostiles, buenos y malos, y por todo lo que favorece la movilización de los ciudadanos. Sus dos palabras favoritas son prohibir y destruir. Del sector constructor rechazan, básicamente, que surja una economía reglada que da trabajo a mucha gente y asienta la paz social.

Con el nuevo decreto ley, bancos y cajas de ahorro pasan a ser el “sujeto pasivo” que se beneficia de la concesión de un crédito hipotecario y debe correr con todos los gastos. Es algo lógico para cualquier persona que vote a los partidos de la izquierda batasunizada: el casero es feliz de alquilar su vivienda aunque el inquilino no le pague, el camarero debe dar agua a los que vienen a usar sus servicios, y el pequeño empresario debe subir el salario a sus trabajadores aunque ya no venda una escoba.

Los gastos que origina un préstamo hipotecario son, por orden: estudio de viabilidad y solvencia, tasación de la finca, escritura notarial, registro e impuesto de Actos Jurídicos Documentados. Todos correrán a cuenta del prestamista, excepto que Pedro Sánchez ha dispuesto imputar el gasto de la Tasación al prestatario en el momento de firmar el contrato hipotecario. Es algo tan extraño, por corresponder de forma natural al banco que la solicita, que llama la atención.

¿Qué sentido tiene que el cliente que solicita un préstamos hipotecario pida una Tasación pericial del valor de la vivienda?  ¿Y qué necesidad objetiva tiene de pedirla el banco si va a correr con todos los demás gastos de la Operación inmobiliaria? En su afán por querer parecer “justos” y no como lo que son realmente, socialistas y podemitas han debido pensar que debían “equilibrar” el reparto de cargas y no han reparado en que es completamente absurdo que cliente pague una Tasación devenida innecesaria. No quieren que les culpen.

La Entidad financiera que presta dinero a un cliente y debe asumir aproximadamente un 3% en concepto de gastos por formalizar un contrato hipotecario no necesita conocer el valor de la vivienda ni encargar una Tasación pericial. En caso de impago sistemático, incurrirá en pérdidas cuantiosas y recuperará con la venta de la vivienda solo una pequeña parte del dinero prestado. De modo que es completamente irrelevante que la vivienda valga 100 o solo 30. El gasto financiero que le va a suponer al banco ejecutar la prenda hipotecaria superará, todos los casos, el 70% del valor de la Tasación. De modo que le resulta más barato y directo concederle una tercera parte del dinero que entró a pedir.  

Con este sencillo ejemplo de Tasación automática, concediendo al cliente el 30% del dinero que pida a cambio de firmar un contrato hipotecario, se comprueba que la lógica implícita en el Decreto Ley del Gobierno conduce a un frenazo casi absoluto en el mercado hipotecario. Sólo recibirán crédito los miembros de la Casta Política, ya vengan disfrazados de políticos sectarios al uso o de caritativos desinteresados. El común de los mortales deberá acudir, para financiarse, al crédito personal con aval, libre de gastos. Por debajo de los 15 años y con el Euribor próximo a 0, la diferencia entre un préstamo personal y un crédito hipotecario es mínima. El mayor diferencial que se paga en teoría compensa, con creces, el ahorro de gastos e impuestos.

(c) Belge

¿Cuanto te cuesta el coche? (2)

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La siguiente tabla sirve para medir y comparar una serie de magnitudes en el GASTO de las personas y de los hogares, en relación a sus ingresos. En un contexto de economía de mercado, libre y no sometida a deflación impuesta, el mayor “ingreso” procede del ahorro que proporciona la vivienda en propiedad.

 

COSTES (MM) 18/78 Coste/Ingreso Clase baja Clase media
Coche Persona 2.506.834 273% 357% 214%
Coches Hogar 3.760.251 268% 357% 214%
Tabaco 835.300 89% 119% 71%
Café, Caña 835.300 89% 119% 71%
Alquiler 2.506.834 178% 238% 142%
Hipoteca 462.435 31% 44% 26%
Vivienda propia 924.819 100% 131% 79%
Total hogar 7.937.685 566% 755% 452%
Ingresos brutos 40 años
Personal (tipo) 936.300 702.218 1.170.363
Hogar (tipo) 1.404.450 1.053.327 1.755.545
Vivienda 12.800.000 7,2% 12.800.000 12.800.000
Gasto/ingreso
– vivienda (MM) 7.937/1.404 565% 7937/1.053 7937/1.755
+ vivienda (MM) 6.354/14.204 44,7% 6.354/13.853 6.354/14.555

 

Leyenda del cuadro:

 

N=720 mensualidades

Vida útil: 40 años

Clase Baja: SMI x 1,5

Clase Media: SMI x 2,5

i=5% anual

Inflación media estructural: 7%

Rendimiento capital: 2%

Hogar: 3 personas, 1,5 salarios

Mensualidad coche: 600 euros mínimo

Mensualidad alquiler: 600 euros mínimo

Mensualidad tabaco: 200 euros

Mensualidad café,etc: 200 euros

Cuota hipoteca: 800 euros

Ingresos brutos antes de impuestos

Fórmula capitalización:  S=A(1,i^n-1/i)

 

La conclusión es tan elocuente que no necesita palabras para su correcta expresión. 

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¿Cuanto te cuesta el coche?

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Hipotecar la casa o hipotecar la vida. Al cumplir los 18 años, toda persona debe elegir entre asumir una carga financiera o condicionar su vida. Son las dos acepciones básicas de un concepto bastante antipático. La mayoría optará por condicionar toda su existencia, creyendo que ha elegido “moverse” por el mundo. El movimiento reduce la ansiedad y provoca adicción: es fácil confundir esa dependencia con una agradable sensación de libertad.

En los muchos años de debate inmobiliario que llevamos en España, el argumentario y las mentiras habituales a las que recurren los detractores de la vivienda en propiedad permite dibujar un mapa preciso de sus obsesiones y fobias políticas. Odian todo lo que huele a libertad y promueven todo lo que ata y condiciona al individuo y le hace sumiso y obediente. Hipotecar la casa es malo, porque te libera de la angustia de pagar el alquiler; hipotecar la vida es bueno, porque te lleva a votar a aquellos que prometen derechos y ayudas asistenciales.

La pregunta pertinente, en materia hipotecaria, es si fue antes el coche automóvil o el tanque. El primer vehículo autopropulsado aparece en los caminos a final del siglo XIX, cuando se prepara en Europa la primera guerra industrial de la Historia. Se abastece de combustible en las farmacias, como cualquier otra droga. El primer tanque de combate, Little Willie, entra en acción en 1915: puro acero blindado. 28 toneladas y 100 caballos de potencia. Las dos ideas evolucionan 100 años en paralelo. La civilización del automóvil es eso: mucho acero, mucha droga, mucha sangre. Alemania, primero, y EEUU, después, crean las condiciones de mercado óptimas para vender mucho acero y mucha droga. La sangre, que no falte. En los últimos 100 años, han fallecido 3 millones de europeos en accidentes de carretera. Por comparar estadísticas: en España el coche ha causado tantos muertos como la guerra civil.

Cuando cumple 18 años, el individuo asume sin conciencia las tres hipotecas de la civilización de automóvil que van a condicionar toda su vida. A la producción de acero y al consumo de droga, dedicará todos los ingresos brutos de su vida laboral. El coste de moverse en coche, de un lado para otro, supera con creces todo el salario bruto que va a ganar entre los 18 y los 68 años. Pero el coste de la tercera hipoteca, la de la sangre, es mucho mayor: le obligará toda su vida a comulgar con ruedas de molino y someterse a los Señores del Acero y de la Droga.

A los 18 años, el ciudadano elige si firma una hipoteca con el Diablo. Es tentadora y conoce el riesgo. Podrá fallecer o quedar herido en esa guerra, y estará movilizado en sus trincheras de 2 a 3 años de su vida, pero cuando se quiere dar cuenta que su parte del botín prometido no le alcanza para la ración que le cobran, es demasiado tarde para la marcha atrás: el Diablo no renegocia los términos de la póliza, la ejecuta sin más.

La fórmula matemática para conocer el coste de un coche, por sencillo que sea el modelo, es conocida y fácil de manejar. Es la misma que se utiliza para establecer la cuota de un préstamo hipotecario.  S=A(1,i^n-1/i).

Paso a paso, sería algo así como: el gasto medio mensual A (de 500 a 600 euros) multiplicado por un coeficiente que resulta de calcular el coste del dinero en función de los intereses que intentan compensar la inflación (pérdida de valor adquisitivo). Si no se tiene en cuenta el coeficiente, el valor del dinero en 30 años es residual. Las nóminas de 30.000 pesetas que se pagaban en 1985 son hoy 180 euros.

Siendo i una tasa equivalente a 0,4% en el mundo occidental, y N un periodo vital de 700 mensualidad, S se sitúa en una horquilla equivalente  500/600 (1,004^700-1/0,004). Esto son entre 1919132 y 2302958 euros de valor dedicado a pagar la “hipoteca” del automóvil.

Traducido a prosa,  esta fórmula nos indica que el coste mínimo de moverse en coche en nuestra civilización será siempre superior a 1 millón de euros,  equivalente  en España  a 45 años de salario medio bruto estándar. El coste medio habitual de un automóvil equivale a un salario medio de 50.000 euros brutos durante 45 años.  Dicho de otro modo, la mayoría ignora que solo trabaja para pagar los costes y gastos del coche, y se descapitaliza en el intento.

El principal corolario de esta Ley o Pauta económica es un tanto extraño: Quien no haya comprado su vivienda a lo largo de su vida útil llegará descapitalizado a la jubilación, al margen de cual haya sido su salario durante 45 años.

Al cumplir los 18 años, el individuo debe eligir si quiere ser un zombi del sistema económico. En la práctica, lo que hacen los jóvenes españoles es posponer la decisión.  A diferencia de otros países y culturas, se quedan a vivir en casa de sus padres. De ese modo siguen siendo libres porque han interiorizado una serie de valores. El problema surge, inevitablemente, cuando se quieren independizar o se “casan” y deben formar su propia familia.

Los partidos políticos de la causa nihilista intentan convencer a la Opinión Pública que es mejor vivir de alquiler que comprar una casa  y se han dedicado los últimos 15 años a destruir el mercado inmobiliario y la Ley Hipotecaria. La última batalla,un esperpento, se ha vivido esta misma semana.  Promueven con ahínco que los bancos no quieran ni puedan dar crédito a los pobres, condenándoles a tener que vivir de alquiler toda su vida.

La hipoteca del coche es impagable en un entorno de Deflación como el que nos ha impuesto Alemania.  La vivienda no permite compensar la descapitalización sufrida a lo largo de la vida laboral: Cae el consumo y se dispara la presión fiscal.  Es el caldo de cultivo ideal para que surjan partidos marxistas que basan su discurso en la frustración social y el odio y que reclamen a los ciudadanos su cuota de sangre.

¿Cuanto te cuesta el coche? (2)

 

COSTES (MM) 18/78 Coste/Ingreso Clase baja Clase media
Coche Persona 2.506.834 273% 357% 214%
Coches Hogar 3.760.251 268% 357% 214%
Tabaco 835.300 89% 119% 71%
Café, Caña 835.300 89% 119% 71%
Alquiler 2.506.834 178% 238% 142%
Hipoteca 462.435 31% 44% 26%
Vivienda propia 924.819 100% 131% 79%
Total hogar 7.937.685 566% 755% 452%
Ingresos brutos 40 años
Personal (tipo) 936.300 702.218 1.170.363
Hogar (tipo) 1.404.450 1.053.327 1.755.545
Vivienda 12.800.000 7,2% 12.800.000 12.800.000
Gasto/ingreso
– vivienda (MM) 7.937/1.404 565% 7937/1.053 7937/1.755
+ vivienda (MM) 6.354/14.204 44,7% 6.354/13.853 6.354/14.555

 

Leyenda:

 

N=720 mensualidades

Vida útil: 40 años

Clase Baja: SMI x 1,5

Clase Media: SMI x 2,5

i=5% anual

Inflación media estructural: 7%

Rendimiento capital: 2%

Hogar: 3 personas, 1,5 salarios

Mensualidad coche: 600 euros mínimo

Mensualidad alquiler: 600 euros mínimo

Mensualidad tabaco: 200 euros

Mensualidad café,etc: 200 euros

Cuota hipoteca: 800 euros

Fórmula capitalización:  S=A(1,i^n-1/i)

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Los Presupuestos Generales de Regreso al Futuro

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El PSOE y Podemos se han decidido a presentar unos Presupuestos Generales del Estado en falso. No es la primera vez que ocurre: Zapatero ya lo hizo en el año 2009, originando una de las mayores debacles económicas que se recuerdan en la Historia de España. Los mercados recuerdan a aquel político bravucón, que alardeaba de la capacidad de endeudamiento del Reino de España. Tardó poco en aprender que la contabilidad es una misa sagrada cuyo rituales no conviene despreciar.

Decía Benjamín Franklin que el ruido del martillo a la 5 de la mañana o a las 9 de la noche, si lo oye el acreedor, es música celestial. El genial pensador americano, que conocía al dedillo el refranero castellano, sabía que el crédito no es dinero: es voluntad y reputación. Si Gastar es síntoma de debilidad y anuncio de ruina, Ahorrar es la manifiesta fortaleza de la palabra dada.

John Maynard Keynes era un político y economista liberal que nunca renunció al pragmatismo del que está metido en la cocina. Como tal cocinero, prefería probar recetas para dar de comer a la gente antes que justificar teorías. De ahí la confusión generalizada en cuanto a su Teoría General del Empleo. Manoseada por los políticos, su obra teórica es sinónimo de Estupenda Coartada para Gastar (y trincar comisiones).

Benjamin Franklin y John Keynes tenían en común su extraordinaria pasión por la libertad. No se habrían sentido a gusto con la deriva totalitaria, puritana y monetarista de la anglobalización económica. Los grandes bancos centrales han acabado por desbocar todos los males del intervencionismo y acentuar la dependencia de los Presupuestos Nacionales. A falta de rentabilidad real, todos los empresarios intentan engancharse a la teta del Estado. Esa dependencia orgánica es el caldo gordo ideal para que un verdadero ejército de militantes políticos se lance a medrar e intentar patrimonializar la Administración del Espacio Público en su exclusivo provecho.

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