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La España vacía y el problema catalán

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La despoblación, el catalanismo y la crisis económica son tres objetos políticos relacionados entre sí. Las frías estadísticas y el estudio histórico del censo de población bastan para desmontar muchos tópicos y constituyen el mejor antídoto contra el veneno de algunos debates actuales. Así, hablar de “España Vacía “ es una manera ladina de desvirtuar el concepto de “despoblación”, eliminando su dimensión política. La “despoblación” de vastos territorios históricos pasa a ser una fatalidad evolutiva que descansa sobre nuevos enfoques de la Economía Productiva. Argumentarán que la pobreza del suelo de algunas regiones y las dificultades de su orografía explican esa evolución demográfica, los mismos editores que pasan por alto que la mitad del territorio catalán es montañoso y que sus comunicaciones naturales son pésimas. La población que reside de facto en esas cuatro provincias ha pasado de representar un 10,6% en 1900, un 11% en 1952 a un 19,4% en la actualidad. En sentido contrario, ambas Castillas que alcanzaban un 20% relativo a finales del siglo XIX, hoy pesan menos del 10% y presentan tasas de envejecimiento superiores a la media nacional.

Todo se puede argumentar desde la retórica, pero el hecho incuestionable es que por cada persona activa que genera ingresos hay 3,3 personas pasivas que solo generan gastos. Ningún modelo económico permite justificar semejante déficit estructural. Hablar de la geografía para justificar según qué decisiones políticas, es olvidar que la naturaleza de Israel, una de las economías más prósperas del Mediterráneo, es completamente inhóspita. Por no hablar de las fastuosas obras de ingeniería que están cambiando la desértica península arábiga. Un país privilegiado como EEUU ofrece, en la mayor parte de su rico territorio, una densidad de población inferior a la de Castilla y León.

La relación entre el mundo rural y el mundo urbano constituye una obsesión patológica para todos los políticos y economistas de la Escuela Marxista. La NEP (Nueva Política Económica) de Lenin y Stalin consistió en intentar vaciar los campos de Ucrania y Bielorrusia, llenando los cementerios. En la República de 1936, controlada por el Partido Comunista y los nacionalistas catalanes, millones de habitantes de las zonas rurales de Castilla, Extremadura, Andalucía y Aragón, en menor medida, fueron forzadas a desplazarse a Madrid, Levante y Cataluña. Mujeres y niños se pasaron los tres años de la Guerra Civil trabajando en fábricas, almacenes, casas y campos, antes de poder regresar a sus pueblos. No existen cifras ni estudios sobre aquella peculiar realidad económica.

El problema del nacionalismo catalán, que acaba de reventar como un grano infectado de pus, no es otro que el de la manipulación demográfico del territorio nacional y el control de los Presupuestos Generales del Estado. No es inocuo que tres regiones como Cataluña, Levante y Baleares, que ocupan poco más de 60.000 km² (12%), hayan pasado a estar pobladas por un contingente de 18 millones de residentes en el que trabajan poco más de 5 millones de ciudadanos. Toda la actividad económica que gravita alrededor del Sector Turístico deja una gran riqueza a las élites y empresas locales, pero se salda con un monstruoso déficit público para el resto de regiones a las que han cortado el acceso al mar.

De 1900 a 2017, el peso de la Agricultura y de los Servicios en el PIB se ha invertido desde un 66 a un 8% en un caso, y desde el 17 al 66% en el otro. ¿Se desconocía esa tendencia en 1976 cuando se definen y acotan las 17 regiones que componen el Territorio? Es imposible. Las dados estaban marcados. La economía terciaria depende básicamente de dos factores: el perímetro de población (consumidores y contribuyentes) y los Presupuestos Generales del Estado. La España Interior, que pesaba un 33% en 1900, se ha visto reducida a la mitad, al mismo tiempo que veía su PIB mermado por la necesidad de suministrar recursos a las ciudades por debajo de costes. Más que vacía, es la España vaciada y descapitalizada.

La Obra Residencial, y los Servicios que de la Construcción dependían fueron la tabla de salvación de esas 4 CCAA pobres sin acceso al mar en los 80 y 90. Pero en el siglo XXI, el nacionalismo catalán declara la guerra al sector constructor y con ello sabotea todos los esfuerzos por fijar población en muchos municipios. Sin Industria subvencionada, sin turismo de masas, sin actividad constructora, sin transferencias de dinero público a fondo perdido, con una producción agraria perjudicada por las importaciones, la economía de la España “vacía” languidece por falta de consumidores.

En una sociedad de consumo, como la que impera en la actualidad, hasta los marxistas de libro reconocen que cada ciudadano es un consumidor que alimenta el engranaje económico de la Globalización.  Los comisionistas han impuesto sus tesis mercantilistas y monetaristas, en detrimento de la lógica económica del mundo rural.  Una vez cortado ese cordón umbilical, las sociedades más pobladas son las que más crecen. Podría definirse ese inminente patrón de crecimiento como “nominalismo económico”.

El siguiente cuadro muestra la evolución de las magnitudes demográficas en los últimos 70 años de vida de España, y su correspondiente déficit de población activa financiado desde los PGE.

  Renta Interior Bruta (MM ptas) 1954 Renta Interior Bruta (MM ptas) 2001   Población 1954 Población 2001 Empleo 1954 Empleo 2001 Déficit Estructural
(Pasivos) 2001
Castilla y León 35.754 MM ptas 4882348 MM CyL 2.865.705 ha 2.458.391 ha 1.134.266 920.269
Castilla la Mancha 19.172 MM ptas 2818869 MM CLM 2.018.225 ha 1.719.756 ha 735.392 599.019
Extremadura 11.573 MM ptas 1592124 MM EXT 1.373.181 1.069.098 496.811 350.582
Aragón 15.722 MM ptas 2833356 MM Aragón 1.100.393 1.176.814 462.609 501.016
España Interior 82.221 MM PTAS 12.126.697 MM España Interior 7.357.504 6.424.059 2.829.078 2.370.886 4.053.173 (-)
Cataluña 79.047 MM PTAS 16694573 MM Cataluña 3.493.769 6.204.987 1.501.571 2.655.998
Valencia 38.493 MM PTAS 8498595 MM Valencia 2.367.183 4.083.902 1.072.296 1.549.903
Baleares 7.212 MM PTAS 2424474 MM Baleares 430.185 851.033 184.844 364.383
España Mediterránea 124.752 MM PTAS 27.617.642 MM Arco Mediterráneo 6.291.137 11.139.922 2.758.711 4.570.284 6.569.638 (+)

Las conclusiones son demoledoras.  En el año 2001, cuando España abandona la peseta y se dispone a adoptar el Euro, el problema catalán ya es latente y evidente. Existe un fuerte déficit estructural, provocado por el incremento artificial de población en tres regiones del Mediterráneo.   Los nacionalistas se disponen a plantear un cuestión económica y una cuestión política. Arranca la Hoja de Ruta del Independentismo.

Desde 2001, la población de Cataluña ha seguido creciendo en 2 millones de habitantes, gracias a los acuerdos secretos que firma Jordi Pujol con el Reino de Marruecos. A su vez, la población de Valencia y Baleares se incrementa en más de 1 millón de habitantes.  Por lo tanto, puede decirse que, cuando estalla la Crisis Subprime, en 2007, su población conjunta supera los 14 millones de habitantes y el déficit estructural de población activa roza los 9 millones.  Es decir: 9 millones de ciudadanos, sin contar con los turistas, viven exclusivamente del Gasto Público financiado por los PGE.

Pero ese contingente de población excedente no vive de cualquier manera. Su nivel de vida viene determinado por el entorno turístico y corresponde a un patrón de consumo que se puede calcular con precisión. Le cuestan al Estado un mínimo de 20.000 euros per cápita, que se suma al propio gasto que ocasionan los turistas (30.000 MM de euros en esas regiones).  En total, un déficit público estructural, ligado al crecimiento artificial de la población, de más de 200.000 millones de euros.

En el periodo 2007-2014, de fuerte destrucción de empleo y de salida de capitales hacia Alemania, el déficit estructural de Cataluña, Valencia y Baleares, le cuesta a España engordar su Deuda Pública con la friolera de 1,5 billones de euros.

La tentación del nacionalismo catalán era tan previsible como obvia: intentar poner los contadores a cero, para luego proceder a expulsar de aquellas regiones a inmigrantes y “españoles”.

El Teorema Tricheto. 10 años después

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“Naturam expellas furca, tamen usque recurret”. El argumento, atribuido a Horacio, ha dado mucho juego literario. “Chassez le naturel par la porte, il reviendra para la fenêtre”.  La esencia lógica de la realidad surte consecuencias, aunque no sepamos verlas o nos esforcemos por maquillarlas. Es solo cuestión de tiempo que lo que es inevitable ocurra inexorablemente. La trampa de liquidez, que Keynes definía como el grado cero de la apetencia inversora, no es tanto una preferencia por el dinero al contado como una aversión al riesgo. Es un vano intento de retener el valor de dinero frente al des-crédito de la moneda que provoca la Deflación.

En los 12 años que han transcurrido desde que en mayo de 2005 formulé el Teorema Tricheto para burlarme de los monetaristas y alertar de la enorme crisis sistémica que iban a desencadenar, todo el mundo ha podido comprobar que de la Deflación a la Guerra solo hay un paso. Las consecuencias financieras, políticas y religiosas de la Crisis Subprime, que hemos glosado todos estos años, son manifiestas en todo el mundo. Las economías del imperio anglosajón de la Triple A lograron sacar la cabeza del agua para respirar, pero ha sido al precio de provocar un tsunami de liquidez, sin parangón en la Historia de la Humanidad, que ha dejado sin nervio el tejido productivo de muchas regiones del planeta. En tan solo una década, la globalización ha dejado de ser una tendencia irresistible del comercio para devenir un espacio político cerrado en el que prima el control social de la población.  Los malos sueños de la ciencia ficción hace 50 años buscan hoy los cauces y subterfugios legales para implementarse.

La Resaca monetaria, que ya anuncian con gran cinismo distintos centros de poder, dejará al descubierto toda la miseria humana de unas sociedades inermes, que han renunciado a todo a cambio de nada. La deflación ha metabolizado el miedo y la codicia de toda una generación en un sálvese quien pueda que preludia convulsiones y agitación política. Con la excusa de luchar contra la inflación, la FED y el Bundesbank han intervenido y monetarizado cualquier reducto de rentabilidad empresarial.  La suma de los bonos emitidos con tipos de interés negativo se acerca ya a los 10 billones de euros, una cantidad superior a la Deuda Pública de Alemania, Reino Unido, Francía, Italia y España. No existe ningún negocio privado que pueda rivalizar con la rentabilidad que ofrece la impresión y distribución de dinero. No es invertir capital disruptivo, en los nuevos sectores de la economía digital: es blanquear falsa moneda, a secas.

Con la voladura controlada de Lehman Brothers, el Imperio de la Triple A emprendió una loca huida hacia delante que está transformando la mayoría de los paradigmas conocidos. Pudo optar por intentar enjugar los excesos financieros y estabilizar el comercio mundial, pero eligió experimentar la perversa lógica de los tipos de interés negativos y comprometer cualquier atisbo de soberanía. Las mentes pensantes de la Globalización Monetaria fingen desconocer que la Deflación es la principal característica económica de las guerras.

 

En paralelo al discurso oficial,  han reintroducido en el sistema financiero un nuevo Patrón Oro, que permite atesorar valor de forma segura.  La creación de criptomonedas como Bitcoin, mediante la tecnología blockchain, garantiza a sus tenedores un número finito de unidades, que depende de la capacidad de superordenador para descifrar algoritmos cada vez más complejos.  El “trabajo” individual de buscar un metal tan escaso como el oro, de distribuirlo y custodiarlo, ha sido sustituido por la capacidad de producir la mayor cantidad de energía eléctrica del modo más barato.  Casualidad o no, la primera criptomoneda, bitcoin, es concebida pocas semanas después de caer Lehman Brothers como consecuencia de la Crisis Subprime.

En última instancia, el valor de Bitcoin o de cualquier otra criptomoneda depende de la capacidad de EEUU y de sus aliados de mantener en funcionamiento una Red segura. Pero dicha tesis debería interpretarse al revés: la Red depende, en realidad, de que EEUU no quiera destruir militarmente las comunicaciones de un país o una región.  Nadie puede atesorar individualmente un Bitcoin, porque no es un Estado representado de forma democrática el que garantiza la soberanía monetaria en función del interés general. La tecnología blockchain recuerda mucho de los conceptos que manejaba Henri Bergson sobre la Memoria Colectiva. Lo que olvidan decir sus partidarios, o ignoran, es que la información desaparece cuando el grupo se desintegra.

El fin de la política monetaria acomodaticia de la FED, del BCE y del BOJ, y la subida de tipos de interés, traerán consigo un desplome de los activos financieros y una subida ciega de los precios. Las circunstancias políticas de tal acontecimiento son fáciles de imaginar: de seguir adelante el BREXIT, un episodio de hiperinflación quedaría enmascarado por una nueva crisis del Euro y la vuelta de París al Franco francés.

 

(c) Belge

La España vacía y el problema catalán (II)

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En una sociedad de consumo, como la que impera en la actualidad, hasta los marxistas de libro reconocen que cada ciudadano es un consumidor que alimenta el engranaje económico de la Globalización.  Los comisionistas han impuesto sus tesis mercantilistas y monetaristas, en detrimento de la lógica económica del mundo rural.  Una vez cortado ese cordón umbilical, las sociedades más pobladas son las que más crecen. Podría definirse ese inminente patrón de crecimiento como “nominalismo económico”.

El siguiente cuadro muestra la evolución de las magnitudes demográficas en los últimos 150 años de vida de España, y su correspondiente déficit de población activa financiado desde los PGE.

  Renta Interior Bruta (MM ptas) 1954 Renta Interior Bruta (MM ptas) 2001   Población 1954 Población 2001 Empleo 1954 Empleo 2001 Déficit Estructural
(Pasivos) 2001
Castilla y León 35.754 MM ptas 4882348 MM CyL 2.865.705 ha 2.458.391 ha 1.134.266 920.269
Castilla la Mancha 19.172 MM ptas 2818869 MM CLM 2.018.225 ha 1.719.756 ha 735.392 599.019
Extremadura 11.573 MM ptas 1592124 MM EXT 1.373.181 1.069.098 496.811 350.582
Aragón 15.722 MM ptas 2833356 MM Aragón 1.100.393 1.176.814 462.609 501.016
España Interior 82.221 MM PTAS 12.126.697 MM España Interior 7.357.504 6.424.059 2.829.078 2.370.886 4.053.173 (-)
Cataluña 79.047 MM PTAS 16694573 MM Cataluña 3.493.769 6.204.987 1.501.571 2.655.998
Valencia 38.493 MM PTAS 8498595 MM Valencia 2.367.183 4.083.902 1.072.296 1.549.903
Baleares 7.212 MM PTAS 2424474 MM Baleares 430.185 851.033 184.844 364.383
España Mediterránea 124.752 MM PTAS 27.617.642 MM Arco Mediterráneo 6.291.137 11.139.922 2.758.711 4.570.284 6.569.638 (+)

Las conclusiones son demoledoras.  En el año 2001, cuando España abandona la peseta y se dispone a adoptar el Euro, el problema catalán ya es latente y evidente. Existe un fuerte déficit estructural, provocado por el incremento artificial de población en tres regiones del Mediterráneo.   Los nacionalistas se disponen a plantear un cuestión económica y una cuestión política. Arranca la Hoja de Ruta del Independentismo.

Desde 2001, la población de Cataluña ha seguido creciendo en 2 millones de habitantes, gracias a los acuerdos secretos que firma Jordi Pujol con el Reino de Marruecos. A su vez, la población de Valencia y Baleares se incrementa en más de 1 millón de habitantes.  Por lo tanto, puede decirse que, cuando estalla la Crisis Subprime, en 2007, su población conjunta supera los 14 millones de habitantes y el déficit estructural de población activa roza los 9 millones.  Es decir: 9 millones de ciudadanos, sin contar con los turistas, viven exclusivamente del Gasto Público financiado por los PGE.

Pero ese contingente de población excedente no vive de cualquier manera. Su nivel de vida viene determinado por el entorno turístico y corresponde a un patrón de consumo que se puede calcular con precisión. Le cuestan al Estado un mínimo de 20.000 euros per cápita, que se suma al propio gasto que ocasionan los turistas (30.000 MM de euros en esas regiones).  En total, un déficit público estructural, ligado al crecimiento artificial de la población, de más de 200.000 millones de euros.

En el periodo 2007-2014, de fuerte destrucción de empleo y de salida de capitales hacia Alemania, el déficit estructural de Cataluña, Valencia y Baleares, le cuesta a España engordar su Deuda Pública con la friolera de 1,5 billones de euros.

La tentación del nacionalismo catalán era tan previsible como obvia: intentar poner los contadores a cero, para luego proceder a expulsar de aquellas regiones a inmigrantes y “españoles”.

 

Los polos de desarrollo y el principio de ordinalidad

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Del mismo modo que el Orden radica en cambiar los objetos de sitio, la Política consiste en cambiar el nombre de los problemas.  La realidad es única pero los ojos que miran son muchos.  El político vocacional y experimentado descubre, a una temprana edad, que la realidad no se puede cambiar pero admite toda clase de maquillaje.  No puede conseguir que los elefantes alcen el vuelo pero si pueden convencer a miles de tontos  que los elefantes están volando. ¿Cómo? Es tan sencillo como llamar “ave grandes” a los paquidermos, pretextando un pasado común, y ensanchar moralmente el concepto de “vuelo” de modo que todos los seres vivos tengan “derecho” a volar.

La primera vez que oí hablar del “principio de ordinalidad” fue en el año 2000, a los pocos meses de ganar las elecciones el PP de José María Aznar. En los medios afines al nacionalismo, que son todos o casi todos, se empezó a hablar de las Balanzas Fiscales de las CCAA y del  fantasioso Principio de Ordinalidad.  El crecimiento de la economía catalana se estaba viendo lastrado por su excesiva generosidad con las regiones “pobres”.  La realidad era que todas las regiones españolas tuvieron que acometer un monstruoso y ruinoso esfuerzo fiscal para financiar los JJOO del 92 y costear la remodelación y modernización de Barcelona, pero bastaba redefinir el concepto de “balanza fiscal” y aludir a la universal aversión al pago de impuestos para hacer ver al “mundo entero” que Andalucía y Extremadura estaban abusando de Cataluña.

Las Balanzas Fiscales Científicas entre regiones muestran cómo el País Vasco y Cataluña se han beneficiado de manera unilateral del esfuerzo solidario de todos los demás españoles. A lo largo de los últimos 150 años, coincidiendo con el discurso regeneracionista de la Restauración, han ido acumulando grandes déficits que nunca han compensado ni agradecido. El resto de regiones ha suministrado, a fondo perdido, energía, agua, alimentos, ahorros, divisas, mano de obra y consumidores.  A ellos les habría correspondido, en buena lid, redistribuir  parte del dinero que ingresaban y recaudaban, pero se las ingeniaron siempre para defraudar una parte significativa de los beneficios de ser “polos de desarrollo” o cabezas tractoras.

En el año 2001, el nacionalismo catalán no se atreve a reivindicar la vieja  y connotada teoría de los Polos de Desarrollo.  España acaba de superar la fuerte recesión del periodo 92-94 y empieza a despegar. Por primera vez desde el choque petrolífero de los años 70, las  regiones más pobres de la Península están empezando a crecer ligeramente por encima de la media y a mejorar su posición relativa en el ranking de desarrollo, de la mano de la agricultura, de la construcción y del turismo interior.  Estas Comunidades Autónomas, castigadas por la emigración, empiezan a fijar población activa, como muestra la evolución del Censo entre 1996 y 2003.

El discurso de política económica que echa raíces en Cataluña en los albores del nuevo milenio trasciende a la Opinión Pública en forma de encendido debate sobre una supuesta Burbuja Inmobiliaria que drena los recursos de la Economía Productiva y lastra la capacidad exportadora. No es casualidad.  La Cuestión Inmobiliaria es, salvando las distancias, un sucedáneo de la Cuestión Agraria en el modelo de los Polos de Desarrollo.  Para los mentores catalanes del General Primo de Rivera, es el peso de la Agricultura tradicional en España, escasamente exportadora, el que impide que el Tren de la Modernidad alcance su velocidad de crucero.

Históricamente, ese andamiaje teórico se remonta en Cataluña a  la pérdida de Cuba. Según algunos economistas relevantes, la descolonización de la isla caribeña fue perjudicial para los empresarios catalanes, pero muy beneficiosa para que resto de la economía española. Es la razón por la que se propaga desde Barcelona una visión muy pesimista de la decadencia de  España en un momento de marcado crecimiento económico.  Ese “pliegue” antiespañol se prolonga hasta la actualidad.

Desde un punto de vista funcional de la Economía, es evidente que el progresivo abandono de los postulados proteccionistas en Europa y en España ha servido para impulsar los sectores comerciales, financieros e industriales en detrimento de la Economía agraria y ganadera.  Pero resulta digno de mención, o incluso de estudio, comprobar como el Sector Constructor, tanto en su vertiente de obra público como residencial,  sustituye al Sector Agrario como “malo de la película”  cada vez que la economía exportadora muestra sus carencias o atraviesa dificultades.  La Obra Pública genera Gasto y Corrupción, y la Obra Residencial impide que los recursos financieros sean “optimizados” por los probos y desinteresados Gestores de Fondos.

La trampa de esa metáfora ferroviaria no se le escape a nadie. El tren está compuesto por la locomotora, unos vagones de pasajeros ylos vagones de mercancías; forma un convoy necesariamente solidario que circula por unos raíles y no puede desviarse del rumbo marcado. Nada se parece menos a un “tren” que la actual España de las Autonomías. No se puede invocar el Principio de Ordinalidad (la locomotora tiene que ir delante de los vagones) porque no existen ni  lealtad solidaria ni rumbo fijo.  En la realidad política y económica de España, son casi siempre los vagones los que empujan la locomotora hacia adelante. Si no existiera Cataluña, los turistas seguirían viniendo a España en busca de sol, los alimentos españoles se seguirían exportando por su calidad y bajo precio, y la Función Pública seguiría invirtiendo en Infraestructuras y subvencionando empresas.

En un entorno de proteccionismo encubierto como el que origina la Crisis Subprime en 2007, al igual que ocurrió en la Crisis energética de los años 70, las economías más abiertas y volcadas a la Exportación son también las economías más vulnerables.  Entre 2001 y 2007, los medios y lobbies más afines al nacionalismo se emplearon a fondo para satanizar al Constructor del mismo modo que sus abuelos habían denostado al pequeño agricultor:  culpables de todos los males de la economía catalana.

Un estudio comparativo más fino del modelo exportador sirve para mostrar que el peso de las exportaciones en el PIB de los países del entorno es relativamente constante en el tiempo.  Un país como España bien pudo pasar del 6% al 30% a lo largo del siglo XX, conforme crecían Madrid y Barcelona, pero es francamente dudoso que vaya a superar ese listón, a pesar de multiplicar las subvenciones y ayudas encubiertas. Es más:  la Crisis Subprime sirvió para demostrar lo frágil que es el modelo, al caer la tasa de exportaciones por debajo del 20% y originar un monstruoso déficit comercial.  Ni siquiera las descaradas e injustificadas ayudas de Zapatero a Cataluña y sus empresarios entre 2006 y 2011 consiguieron evitar que su economía colapsara.

Cebar a los empresarios catalanes y vascos para que permanezcan “callados” no es un modelo económico. Cualquier sistema económico que incentive la deslealtad y el juego sucio es necesariamente contraproducente.  Si en las España de las Autonomías, que definía a Constitución en 1978,  las principales fuentes de ingresos de las regiones son el Turismo, la Industria, la Construcción, la Agricultura y los Presupuestos Generales del Estado, es harto improbable que las CCAA sin acceso al mar y con la obligación de entregar “solidariamente” sus recursos naturales pueda competir y prosperar en el mercado.  En sentido contrario, regiones que se definen a si misma como históricas, gozan de todas las fuentes de ingresos y obtienen los recursos ajenos por debajo de su coste. El desarrollo privilegiado de Cataluña y País Vasco ha provocado el subdesarrollo y despoblación de todas las regiones que conforman la España Interior.

Es muy difícil pensar que el dibujo de las distintas Autonomías se pactara en la Constitución del 78 en base a la lealtad de los nacionalistas. La propia existencia y actividad de ETA, perfectamente definida por Arzalluz, impide admitirlo.  Nació para marcar la agenda política y condicionar la política presupuestaria. Para que el nacionalismo pudiera quedarse las nueces y ahorrarse el pago de Dividendos al resto de los españoles. Ser Polo de Desarrollo en esas condiciones es un gran negocio.

(c) Belge