Archivos de la categoría Fiscalidad

¿Invertir en fiscalidad?

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En el viaje por el tiempo de la última entrada dejé escondido algo más que un paseo por el pasado. Ese viaje debería de servirnos para abrir una reflexión, ¿compensa invertir siguiendo un criterio fiscal?

Antes de seguir tengo que añadir una omisión. En la parada del año 2007 hay que indicar que esas compensaciones fiscales se crearon para productos contratados hasta el 19.01.2006, para cantidades ya invertidas y para cantidades futuras previstas en el contrato.

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Coeficientes de actualización y de abatimiento. Compensaciones fiscales.

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Abordamos tres de las novedades para 2015, realmente pueden resumirse en tres párrafos, pero he preferido hacer un ejercicio de “memoria histórica” para que se comprendan en su totalidad. Los orígenes de los conceptos citados están en las ganancias y pérdidas patrimoniales, aunque iremos desdoblando en varios conceptos. Y, ahora que están tan de moda, vamos a iniciar un viaje en el tiempo.

Comenzamos nuestro viaje en el año 1992, con la entrada en vigor la Ley 18/1991 (del IRPF, ya derogada). La ganancia o pérdida patrimonial por la venta de bienes o derechos se calcula por diferencia entre el precio de venta menos el de compra (artículo 45.Uno). Pero cuando los incrementos o disminuciones de patrimonio proceden de la transmisión de bienes adquiridos con más de dos años de antelación se aplican unos coeficientes reductores, conocidos popularmente como coeficientes de abatimiento (artículo 45.Dos), con las siguientes particularidades:

• Con carácter general esos incrementos o disminuciones se reducen en un 7,14% por cada año de permanencia que exceda de dos (redondeado siempre por exceso). Quedan no sujetos (diferenciar de exentos) cuando el período de permanencia de los bienes sea superior a 15 años.
• Tratándose de acciones admitidas a negociación en alguno de los mercados secundarios oficiales, el porcentaje es del 11,11%. Quedan no sujetos los incrementos o disminuciones cuando el período de permanencia de las acciones sea superior a 10 años.
• En el caso de bienes inmuebles, derechos sobre los mismos o valores de entidades comprendidas en el artículo 108 de la Ley del Mercado de Valores (patrimoniales) el porcentaje de reducción es del 5,26%. Los incrementos o disminuciones quedan no sujetos cuando el período de permanencia de los bienes supere los 20 años.

Los seguros, por norma general, generan incrementos o disminuciones de patrimonio, el coeficiente reductor que les afecta es el general, el 7,14%.

Vamos adelantando en nuestro viaje y llegamos al año 1996, entra en vigor el Real Decreto Ley 7/1996, que modifica algunos de los aspectos de la Ley 18/1991. La ganancia o pérdida patrimonial se calcula por diferencia entre el precio de venta menos el de compra actualizado por coeficiente, los denominados coeficientes de actualización (artículo 7). Desaparecen los coeficientes de abatimiento, pero se crea un régimen transitorio que, para ser prácticos, sirve para bienes adquiridos antes del 31.12.1994 y que, básicamente consiste en (artículo 13):

• Las pérdidas realizadas no serán objeto de reducción.
• Los coeficientes reductores por año de permanencia hasta el 31.12.1994, redondeado por exceso, pasan a ser 14,28% con carácter general, 25% para acciones admitidas a negociación en mercados secundarios oficiales y 11,11% en el supuesto de inmuebles, quedando no sujetas las ganancias cuando el período de permanencia hasta el 31.12.1996 sea de 8, 5 y 10 años respectivamente.

Para los seguros no hay modificaciones. El coeficiente de abatimiento se aplica a los rendimientos positivos que tienen su origen en primas pagadas antes del 31.12.1994.

Y saltamos al año 1999, entra en vigor la Ley 40/1998 (del IRPF, ya derogada). La ganancia o pérdida patrimonial se calcula por diferencia entre el precio de venta menos el de compra (artículo 33.1). Sólo en el caso de bienes inmuebles se actualiza por coeficiente el valor de adquisición (artículo 33.2). Se mantiene sin variaciones el régimen transitorio de los coeficientes de abatimiento (disposición transitoria novena).

Los seguros dejan de generar ganancias o pérdidas patrimoniales. A partir de ahora generarán rendimientos de capital mobiliario, por diferencia entre el importe de la prestación menos las primas pagadas (artículo 23), creándose unos coeficientes reductores del rendimiento para las percepciones en forma de capital, que son del 30% para percepciones que correspondan a primas satisfechas con más de dos años de antelación, del 60% para primas satisfechas con más de cinco años de antelación y del 70% para primas satisfechas con más de ocho años de antelación, pudiéndose aplicar esta última en caso de seguros de primas periódicas cuando la antigüedad de la primera prima sea superior a doce años (artículo 24.2.b). Por no extenderme en demasía con años en los que hay pocas variaciones, estos porcentajes reductores han sido modificados en varias ocasiones, hasta llegar al año 2003 que quedaron en un 40% para percepciones que correspondan a primas satisfechas con más de dos años de antelación y el 75% para primas satisfechas con más de cinco años de antelación, pudiéndose aplicar este último porcentaje en el supuesto de seguros de primas periódicas cuando la antigüedad de la primera prima supere los ocho años. Además se mantiene el régimen transitorio de los coeficientes de abatimiento a los rendimientos procedentes de primas pagadas antes del 31.12.1994.

Hacemos una parada en el año 2007. Entra en vigor la Ley 35/2006 (del IRPF, la que está en vigor). Sirva aquí como anécdota, antes de entrar en harina, que es la primera vez de la historia en la que hay que considerar la fecha en que se dio a conocer el Proyecto: 20.01.2006.

Las ganancias y pérdidas patrimoniales siguen calculándose por diferencia entre precio de venta menos precio de compra (artículo 34). Sólo en el caso de inmuebles el valor de adquisición se actualiza por coeficiente (artículo 35.2). Se mantiene el régimen de los coeficientes de abatimiento, pero sólo se aplica sobre la parte de la ganancia obtenida desde la compra hasta el 19.01.2006 (disposición transitoria novena).

Los seguros siguen generando rendimientos de capital mobiliario por diferencia entre el importe de la prestación menos las primas pagadas (artículo 25.3). Desaparecen los coeficientes reductores del 40% y del 75%, pero se crean las compensaciones fiscales. Hay que considerar que con esta nueva Ley los rendimientos de capital mobiliario dejan de tributar al tipo marginal, pasando a una base de nueva creación, la del ahorro. La compensación fiscal es un mecanismo que permite deducir al contribuyente el perjuicio que le pueda causar esta nueva tributación (disposición transitoria decimotercera). Se mantienen los coeficientes de abatimiento para los rendimientos generados por primas pagadas antes del 31.12.1994, pero sólo se aplican al rendimiento positivo generado desde el pago de la prima hasta el 19.01.2016 (disposición transitoria cuarta).

Finalmente llegamos al año 2015. Entra en vigor la penúltima “reforma” fiscal, la Ley 26/2014, que modifica diversos aspectos de la Ley 35/2006. Las novedades son:

• Se suprimen los coeficientes de actualización del valor de adquisición de bienes inmuebles para el cálculo de la ganancia patrimonial.
• Se modifica el régimen de los coeficientes de abatimiento

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Pito pito gorgorito

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Las opciones del contribuyente

Leyendo de forma sosegada la Ley del IRPF (la 35/2006), de vez en cuando encontramos expresiones tales como: “el contribuyente podrá optar”, “podrán excluirse de gravamen”,… La Ley nos permite elegir entre la tributación general o alguna especialidad en algún tipo de renta y/o situación, especialidad que suele ser más ventajosa que la fórmula general.

Si en el primer capítulo con el que iniciábamos esta serie, Quedan 26 días, tratábamos de responder la pregunta ¿estoy obligado a presentar declaración?, ahora hay que señalar que cuando puedo y deseo optar, por lo general, tendré que presentar la autoliquidación sí o sí. Y es que hay dos normas muy básicas con estas opciones:

Sólo puede optarse durante el período voluntario de declaración. Es decir, en lo que dura la campaña de la renta del ejercicio que corresponda. Si no lo hago, esas rentas tributan siguiendo la regla general.

Una vez elegida la opción sólo puede modificarse presentando una nueva autoliquidación dentro del período voluntario de declaración.

La conclusión práctica. Cuando estamos ante la posibilidad de ejercer alguna opción hay que coger papel y lapicero y analizar las distintas posibilidades, para no equivocarnos y elegir la que nos resulte más favorable. No seamos vagos y no lo dejemos a la suerte.

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Me quiero ir de España.

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Elijo hoy un tema que parece estar de rabiosa actualidad. ¿Cuántas veces hemos podido leer o hemos oído que hay que marcharse de España por su situación política y/o económica? Ello, además, permite abordar otra de las novedades del IRPF para el ejercicio 2015, el “impuesto de salida” recogido en el artículo 95.bis de la Ley del impuesto. El miedo, que realmente todo esto tenga aquí muy poca utilidad, bien porque se nos vaya la boca con el largarnos, bien por los límites cuantitativos que más adelante expondré.

También hay que indicar que el cambiar de residencia a un país extranjero no siempre presupone perder la condición de contribuyente en el IRPF. Hay excepciones o incluso, cumpliendo ciertos requisitos, podemos solicitar el mantenimiento de nuestra condición de contribuyentes. Ahora no es el objetivo hacer una relación exhaustiva de esas excepciones o ver qué requisitos son los necesarios para esa solicitud. Pretendo abordar los dos peajes que puede que haya que pagar en IRPF cuando perdemos las dos condiciones, la de residentes en España y la de contribuyentes del IRPF.

Ante la posibilidad de estar planteándonos el traslado de residencia a un paraíso fiscal, aquí sí que conviene matizar que en este caso no perdemos la condición de contribuyentes del IRPF ni durante el año en el que se produce el traslado ni durante los cuatro ejercicios siguientes (artículo 8.2 de la Ley 35/2006), pero el impuesto de salida sí se exige en el año en el que se cambia de residencia. Como “gracia”, en el supuesto de transmitirse las acciones y/o participaciones en uno de los períodos en los que no se ha perdido la condición de contribuyente, para el cálculo de la ganancia o pérdida correspondiente a la transmisión, se tomará como valor de adquisición el valor que se tiene en cuenta como valor de mercado para el impuesto de salida.

El primer peaje viene regulado en el artículo 14.3 de la Ley 35/2006. Hay que integrar en la base imponible del último ejercicio que deba declararse por el IRPF todas las rentas pendientes de imputación. No quiero pensar el “roto” que pueden hacer al contribuyente al que le queden, por ejemplo, imputarse varios ejercicios de una ayuda de entrada a la vivienda o de unas ganancias diferidas por cobrar a plazos y tenerlo que hacer de sopetón todo en un mismo ejercicio, en el caso de operaciones a plazos incluso antes de percibir el precio pactado. Este primer peaje puede, cuanto menos, hacernos reflexionar sobre la posibilidad de retrasar la salida del país.

El segundo peaje es el regulado en el artículo 95.bis de la Ley 35/2006, y que entró en vigor a partir del 01.01.2015, conocido como “impuesto de salida“. Tendremos que hacer unos cálculos para saber si nos corresponde pagarlo o no.

En primer lugar, debemos de valorar a 31 de diciembre del último año en que debamos declarar por IRPF los siguientes bienes y de la siguiente forma:

A. Valores admitidos a negociación en algún mercado secundario oficial de la UE y representativos de la participación en fondos propios de sociedades o entidades (acciones, para que se entienda). Se valoran por su cotización. Conviene reseñar que, por ejemplo, el MAB no es un mercado secundario oficial.

B. Valores no admitidos a negociación en algún mercado secundario oficial de la UE y representativos de la participación en fondos propios de sociedades o entidades. Se valoran, salvo prueba de un valor de mercado distinto, por el mayor de dos valores: el teórico según balance o el que resulte de capitalizar al 20% el promedio de los resultados de los últimos 3 ejercicios sociales cerrados.

C. Las acciones o participaciones representativas del capital o patrimonio de las instituciones de inversión colectiva (fondos de inversión, SICAV…). Se valoran por el valor liquidativo.

Sumamos todos los bienes valorados y si el resultado es superior a 4.000.000 euros tenemos que calcular las ganancias de cada uno de esos bienes, por diferencia entre el valor que hemos calculado menos el valor de adquisición. Desechamos todas las diferencias negativas (pérdidas), ya que para este impuesto de salida no se consideran las pérdidas, y sumamos todas las diferencias positivas (ganancias) y las integramos en la base del ahorro de ese último ejercicio de IRPF que debemos de declarar.

Puede darse el caso de que sumemos todos los bienes valorados y el resultado no supere los 4.000.000 euros, pero sí tenemos alguna entidad en la que nuestro porcentaje de participación sea superior al 25% y el valor de mercado de las acciones o participaciones en dicha entidad excede de 1.000.000 euros. En este supuesto calculamos las ganancias de las entidades en las que ocurra (las pérdidas las desechamos igual que antes) y las integramos en la base del ahorro de ese último ejercicio de IRPF que debemos de declarar.

Con respecto a este impuesto de salida hay otros puntos de interés en la forma de liquidar o en el momento en que debe de pagarse, a saber:

1. Si el cambio de residencia se produce como consecuencia de un desplazamiento temporal por motivos laborales a un país o territorio que no tenga la condición de paraíso fiscal, o por cualquier otro motivo siempre que el desplazamiento se produzca a un país que tenga suscrito con España un convenio para evitar la doble imposición internacional con cláusula de intercambio de información, previa solicitud del contribuyente

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