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El Estado de Conmoción (V)

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Rumbo de colisión.  El choque de trenes, que prometía Jordí Pujol si el Estado no cedía al chantaje de los empresarios y nacionalistas catalanes, ha servido de inspiración a una legión de columnistas y analistas políticos. Es una metáfora cargada de violencia y sentido económico, tan burda que no requiere traducción.  La pregunta, inevitable, es: ¿por qué razón se permite Pujol lanzar sobre el tapete un farol tan trivial? La mayoría de los periodistas opta por el relato de las desventuras judiciales del Clan Pujol Fergusola, reduciendo así la deriva secesionista de las instituciones y empresas catalanas a una cuestión de corruptelas personales. Es una estrategia para blanquear el catalanismo una vez que hayan llenado el saco y asegurado privilegios y prebendas para los próximos 20 años.

 

Los periodistas, sin embargo, pasan por alto el aspecto más interesante del Pronunciamiento. ¿Cuál es el mecanismo que permite al santón del nacionalismo catalán proferir semejante amenaza?  Ni siquiera el espectáculo obsceno de la actualidad ha conseguido iluminar a todos los que escriben en los periódicos y predican en las ondas.  Al igual que ocurrió con el BREXIT en junio de 2016, no acaban de entender el sutil concepto de asimetría que beneficia al benjamín en el juego de las responsabilidades.

En los prolegómenos del 1-0, se ha podido observar con todo detalle cómo el  PNV y el PSOE se ofrecían a ejercer de tutores para impedir que el gobierno de España pudiera maniobrar en defensa del Interés General de los españoles, mientras que sus bases jaleaban a la sediciosa criatura. Se saben los portavoces oficiosos de las grandes cancillerías del entorno, del mismo modo que el nacionalismo catalán se sabe niño mimado de una codiciosa sociedad europea que sigue considerando “libertadores” a los terroristas de ETA.

El Pronunciamiento de los empresarios y financieros catalanes acorralados por la crisis del Euro sonaba, desde el principio, a: ¡Si no me lo das, llamo a Papá y Mamá!  Por elevación, esa sencilla asimetría consolida una relación bilateral entre “pares”.  Una relación “tramposa” en la PNV y PSOE “garantizan” que el Gobierno no pueda sacar ventaja. Dicho de otro modo: al “garantizar” que la pataleta de la criatura sediciosa no tendrá consecuencias, el PNV y el PSOE le “hurtan” la Patria Potestad a España en beneficio de EEUU y de Alemania.

En 1991, ocurrió algo parecido en Yugoslavia, conforme se desmoronaba el régimen político de la URSS y dejaba a sus aliados indefensos. La Vieja Alemania, recién reunificada, corrió a tutelar la sedición en Eslovenia y en Croacia, le faltó tiempo a Pujol para guiñarle el ojo. Las crueles hemerotecas desmontan la falacia del “catalanismo moderado” ideada por Felipe González para librar de la cárcel a Jordi Pujol por el Caso de Banca Catalana. En cuanto la politizada Audiencia de Barcelona decretó el sobreseimiento definitivo del sumario,  Pujol se quitó el disfraz.

(sigue)
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