La Historia de Invertia.com

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Telefónica, Terra, Invertia

  1. Terra

Con el relevo de César Alierta, han llegado puntuales los primeros balances. Se resumen: dobló la deuda y dividió la capitalización, como se puede ver en el siguiente gráficotefo

Pocos recuerdan que Alierta tomó el relevo de Juan Villalonga en plena crisis de los Puntocom.  Aprovechando el calentón mundial de la Industria de los Fondos  (exuberancia irracional de los mercados, dixit  Greenspan)  Villalonga se había dedicado lisa y llanamente a especular con Telefónica. No existe ni un solo inversor en España que no recuerde las  gloriosas colocaciones en bolsa de Terra y de Telefónica Móviles.  El Ibex pasó en 3 meses de los 9500 a los 12.800 puntos, y de 12.800 a 5.300 en los siguientes 3 ejercicios.

Entre 1995 y 2000, Telefónica  multiplicó por 10 su capitalización en bolsa. En los siguientes 2 años, el precio de la acción llegó a desplomarse un 75%. Habría sido mucho más si la CNMV no hubiera salido al ruedo determinada mañana para cambiar las reglas del juego sobre la marcha. Sea como fuere, desde entonces Telefónica ha pagado dividendo, ha regalado acciones a sus accionistas y ha mantenido la cotización en un rango de 8 a 18 euros, con pocos excesos.  Un valor conservador, ideal para el fondo de armario de cualquier inversor.

Lo que ocurrió en las bolsas y los mercados de divisas entre 1999 y 2001 es sin duda constitutivo de delito y fue una especie de ensayo general para lo que iba a ocurrir en todo el mundo a partir de 2007.  A accionistas, inversores, ahorradores y partícipes les empezaron a robar la cartera, sin que su propia codicia sea una eximente.

Dentro de Telefónica, mencionar la palabra Terra es mentar la bicha.  No es faltar a la verdad decir que para el resto de trabajadores  del Grupo aquello era como un vivero de hierbas silvestres y un experimento de prácticas heterodoxas. Fueron corriendo estúpidos velos hasta hacer desaparecer cualquier rastro de una empresa que llegó a superar los 150 euros en bolsa, tan solo dos meses después de la OPV.  Como su nombre parece indicar, todo lo que tocaba se convertía en barro.  La catalana ¡olé!  que sustituye a Teleline (Terra), el portal americano Lycos y la productora holandesa Endemol son algunas  – entre otras –  de las “joyas” que legó a su sucesor el genial y audaz Juan Villalonga, junto con el recuerdo de los 32 euros  que alcanzó la acción en febrero del año 2000.

Nunca dejó de ser sarcástico que una pequeña web especializada en finanzas que crecía dentro del  entramado de empresas del Grupo Telefónica acabara  por hacer sombra al  que estaba llamado a ser el Portal de Contenidos para internet.  Las razones del éxito inicial de Invertia.com  (1999 – 2003) son misteriosas.  Los periodistas contratados trabajaban de espaldas al intenso hormigueo de los foros, de modo que no es aventurado señalar que el éxito de la página vino exclusivamente a través de sus comunidades.  Grandes batallas como las que se dieron por la ampliación de capital de KPN, la entrada de un grupo de minoritarios en el Consejo de Dinamia o la creación de Jazztel, por citar las más sonadas, ni siquiera fueron informadas en la página.

Los periodistas vivían ajeno al bullicio de unos foros en que se citaban todos los inversores y especialistas financieros españoles y latinoamericanos.  No entendieron las razones de su éxito excepcional y no supieron mantener el impulso que llevó INVERTIA.COM a alcanzar el puesto 24 en el ranking mundial de Alexa.com en 2007, justo por detrás de El Mundo.es.  Irónico es que el anuncio de la retirada de César Alierta haya llegado el mismo día en que Invertia deja de aparecer entre las 500 páginas más visitadas de España. Desde mi salida  de Invertia  a finales de 2015, ha caído 600 puestos en España y 20.000  en el ranking mundial.

 2. Vida y Milagros de la Fauna Ibérica

Internet no es un territorio sin ley, como suelen repetir todos los columnistas obsoletos, cuando ya no saben de qué escribir. No suelo discrepar de Arturo Pérez Reverte, pero me temo que quedan muy pocos articulistas de merecido prestigio. Palabrean sin cesar, para llegar a fin de mes, las ideas que han plagiado en la Red.  Periodistas que producen ideas originales y dignas de interés, quedan 4 en la prensa española. Periodistas de inmerecido prestigioso, que fusilan sin reparos las ideas que han leído en la Red, docenas.

La primera vez que me plagió, con descaro, un “periodista de prestigio” llevaba escribiendo dos o tres meses en los Foros de INVERTIA.  Me encontré que uno de los santones de la Prensa Salmón, que sigue en activo, había dado un giro de 180 grados a su prosa engolada para parir un texto cuyos párrafos tenían la misma estructura y las mismas transiciones que un análisis mío. Pero las ideas son como los hijos: cada madre tiene un instinto especial para reconocer los suyos. Se pueden cambiar todas las palabras de un texto, pero es muy difícil maquillar las transiciones y la estructura interna de un artículo.  Especialmente las mías.

Conservo aquel artículo sabatino. Es la prueba del algodón de que mi novedosa manera de relatar la economía  contribuyó rápidamente a cambiar el estilo de la información económica en España.  Surgieron muchos imitadores.  Periodismo en tiempo real no era, para mí, ametrallar despachos de agencia sino crear herramientas para poder desvelar las pautas y estructuras de la actualidad. Era contar la guerra desde dentro, armado de un fusil y luchando por sobrevivir, pero sin perder de vista los movimientos de la batalla. Y para poder acometer esa misión o función, el soldado tenía que ser un testigo anónimo.

Entonces ocurrió algo inesperado. El  soldado “Belge”, empotrado en la batalla, fue reconocido tres años seguidos  como “Mejor Forero” de Invertia.  Pero la fama, aunque sea virtual en Internet, acarrea muchas envidias y me tocaba lidiar con un ejército de Trolls y Multinicks que jugaban sin descanso a buscarle las vueltas y provocar a los Usuarios más reconocidos. Vi caer a muchos.  Los Trolls eran auténticos anticuerpos generados por la Red para destruir a los Foreros que destacaban por cualquier motivo.  Los ataques actuales en manada de Twitter son el anuncio de la Primera Comunión en comparación con las verdaderas guerras de Trolls que se desataron en los tres primeros años.

En 2002, los Trolls victoriosos habían conseguido desestabilizar a los mejores usuarios, que  volcaban grandes conocimientos de los mercados y hacían Comunidad entorno a ellos. Llegaron a crear páginas para linchar a sus víctimas, y el primer Community Manager, que intentaba mediar, renunció a su función por el duro acoso personal al que  él y su familia fueron sometidos.

Además de esos anticuerpos que conseguían sacar lo peor de cada usuario, existían bandas organizadas de calienta valores que buscaban manipular las cotizaciones e influir en el ánimo de los inversores, difundiendo toda clase de material informativo.  La más notable, la banda de Eudosoto, procuraba no dejar muchas huellas en los foros y prefería comunicarse con los pardillos seleccionados vía mensajería.  Su modus operandi era sencillo: entraban en valores estrechos del Mercado Continuo, con escaso Free Float, y empezaban a agitar las aguas como hacen los delfines con los bancos de sardinas.  A medida que se iban “calentando” estos títulos, se disparaban las cotizaciones y más inversores se sumaban a la cola de la cometa. La fama de Eudosoto fue creciendo y  si algún día me cuentan que fue el usuario que más dinero y beneficio personal le sacó a la nueva herramienta, no tendré reparos en creérmelo. Hasta 2006, nadie le paró los pies ni hizo intención.

Pero ni siquiera la Banda de Eudosoto puede presumir del logro alcanzado por Pujal, que consiguió usar la vieja Comunidad arruinada de Jazztel como matriz para engendrar y engordar a un competidor del anfitrión.  El soldado “Belge” se extrañaba, y hasta escandalizaba, que les permitieran usar la página para su propia publicidad.  Durante casi 2 años coparon la ventana de recomendaciones para promover los mensajes que animaban a invertir en la nueva teleco. En un tiempo récord, lograron multiplicar por 7 la cotización de Jazztel y eso ayudó a que los acreedores y bonistas aceptaran lo loco plan de negocios de Leopoldo Pujal.  Este avispado hombre de negocio ya lo sabía: el secreto está en la masa.

3. El Lince Ibérico

Todos los valores que cotizaban en la bolsa española tenían sus descuideros encargados de manipular el sentimiento de los inversores. Su incidencia fue inmediata. Buena prueba de ello, es la tremenda volatilidad que se adueñó del mercado a partir del 17 de noviembre de 1999, tras dos años de letargo. Muchas empresas del Mercado Continuo se disparan un 30% en dos meses, y algunas como Amadeus, Sogecable, TPi doblan su precio, pero todas quedan eclipsadas por la rentabilidad que alcanzan Telefónica y su filial de Internet, Terra, que prometía ser el primer portal en español.

Colocada a 11,8 euros en la OPV, la acción triplicaba su precio en su estreno, y superaba los 150 euros cuando la CNMV se inventa nuevas reglas sobre la marcha para incluirla con calzador en el Selectivo Ibex35. Terra fue el pretexto para que los codiciosos directivos y cuidadores de muchos chicharros  manipularan sus propias acciones. La salida a bolsa que ideó Juan Villalonga, muy al estilo americano, debería estudiarse en las Universidades.

Como es natural, la burbuja provocada con impunidad por una legión de trileros pinchó y dio al traste con la ensoñación bursátil de miles de pequeños inversores que quedaron “pillados” a más de 120 euros. Les acababan de robar la cartera y solo les quedaba un enorme saldo de frustración. Fue un clima propicio para la aparición de  lo que podríamos llamar  Trolls con convenio . Estos usuarios, como el mencionado  “pilladosa120”,  ostentan el extraño récord Guiness de haber estado 16 años seguidos pegando naderías de 9 a 18 y de lunes a viernes. Perdonaban los fines de semana, puentes y demás fiestas de guardar, además de sus merecidos 30 días de vacaciones al año.

Los ingenuos internautas, avasallados y aburridos, mostraban una extraña inclinación a quejarse. No alcanzaban a entender que un mismo infractor sancionado pudiera crear con una misma IP centenares de nicks diferentes para seguir acosando, molestando y amenazando a los demás usuarios.  Los que hicieron el petate,  cogieron a los niños, al perro y emigraron, nunca llegaron a sospechar el tremendo apagón que se habría producido en Madrid o Barcelona con solo bloquear 4 o 5 IP estratégicas.

Pero es sabido por todos que el Destino del magnífico Lince Ibérico en la Península es morir atropellado  en cualquier carretera.  A nuestro ejemplar, le pasó un camión por encima, cegado por las luces largas cuando perseguía a una hembra en celo.  Su cabeza cuelga como trofeo en algún despacho y su cuerpo fue donado a la ciencia.

4. El Caimán del Ebro

En las hemerotecas y en la nube figuran las muchas críticas que mereció siempre Telefónica por su gestión de un monopolio heredado.  Mi primer recuerdo específico, en la década de los noventa, es que tardamos 18 meses de calendario en conseguir una simple línea de abonado en un lugar céntrico de un municipio dinámico y poblado, a escasos  km de Madrid.  La Historia se repite y justo 10 años después, en pleno siglo XXI, fui el testigo privilegiado de como los valientes empresarios que habían creado la guía QDQ y el diario 20 minutos se gastaban una fortuna en lanzar y consolidar  un periódico digital en una provincia que solo contaba con 1500 líneas ADSL.

La gestión de Juan Villalonga, con sus luces y sombras, puede calificarse de especulativa. Se le recuerda por tres cosas: ser el otro compañero de pupitre de Aznar,  haber suprimido el histórico dividendo de Telefónica para convertirla en una empresa “de crecimiento” y aprovechar el boom de las puntocom para lanzar el pelotazo de Terra.   Y como todo el mundo sabe, las tres cosas acabaron mal y en detrimento de los pequeños accionistas.  El título llegó a superar los 32 euros y la capitalización, los 100.000 millones de euros.

La gestión de César Alierta, tras el colapso bursátil de principio de siglo, ha sido pausada y clásica. Recuperó el dividendo e intentó evitar las aventuras empresariales, en un entorno internacional cada vez más complejo.  A su sucesor al frente del Consejo de Administración, le deja una empresa muy endeudada y con un valor en bolsa inferior a los 50.000 millones de euros.

Los últimos resultados que se han conocido  evidencian el deterioro de la gestión, dicho de un modo neutro. El esperpento de la desinversión en 02 en el Reino Unido, la caída del negocio en Brasil y el fracaso de la salida a bolsa de Telxius son mucho más preocupantes para el pequeño accionista y para los inversores institucionales que el importe de la Deuda corporativa.

Mención aparte merece la siempre conflictiva política de comunicación de Telefónica. En honor a la verdad, hay que reconocerle a César Alierta el esfuerzo por mantener a la Operadora al margen de la contienda y no meterse en ningún charco.

 

El Principio de Peter

  1. De méritos y otras consideraciones

No me corresponde valorarme, ni reivindicar mi trabajo, y mucho menos exigir ningún aplauso.  Debo decir que estaba mal acostumbrado. En casa, en el cole, en el instituto y luego en la universidad, la vida académica era sencilla y meritoria; este tipo de reconocimiento llegaba de forma automática, aunque me cogiera siempre por sorpresa.

En España, por aquello de que somos católicos,  importan, tanto o más que el propio mérito, el liderazgo y la capacidad de arrastre. La vida laboral no es necesariamente meritoria. Si destacas o llamas la atención, te conviertes ipso facto en un “trepa”.  De hecho, esas fueron las primeras palabras que me dirigió una compañera de trabajo en CESVIMAP: “¿Tu eres un trepa, no?

Mi primer empleo remunerado en España fue en el Diario de Ávila. El Director del Periódico, Juan Manuel Serrano, se había enterado que era periodista y me ofreció de un día para otro hacerme cargo de la Delegación de Arévalo, el centro administrativo de La Moraña. Por 80.000 pesetas al mes, no abundaban los candidatos.

El primer día de trabajo, descarriló un Talgo, y al cabo de 4 días, publicaba mi segunda exclusiva de alcance nacional. El pescado fresco que venía de La Coruña y se distribuía en toda la comarca, se almacenaba de madrugada en un viejo camión cerca de la  gasolinera, en el que se refugiaban y chutaban los yonquis de la zona.

Tardé una semana y dos días en montar un primer lío. Los martes de mercado llegaban de todos los pueblos los “paletos” y subían los precios.  Fue una pequeña columna de opinión, irónica, que encantó a los agricultores de toda la comarca y me valió mi primera bronca.  La hora de bulla telefónica que me dio Serrano terminó con una pregunta: “¿De verdad se han vendido los 200 ejemplares del Diario?” Nunca había ocurrido antes.

Con los años, he descubierto que todos los Jefes, jefecillos y mandos intermedios, han estudiado en la misma escuela. Es más fácil recibir una reprimenda que un elogio, y son más probables los insultos que los aplausos. Pero ningún de ellos, superará nunca al navarro Alfredo Blasco, subdirector del Diario por aquel entonces.  Hacía unos días que me habían “castigado” como Jefe de Cierre, por publicar dos exclusivas nacionales sobre las prácticas fraudulentas de un sindicato agrario y censurarme una tercera noticia sobre su peculiar gestión del Agroseguro.

Eran las 7 de la tarde de domingo, y se desató una fuerte tormenta de granizo con aparato eléctrico que dejó  Ávila a oscuras. Los redactores y empleados del Diario, que ya se conocían el percal, se habían apresurado en terminar su trabajo para irse, de modo que solo quedamos allí un informático y el “Jefe” de Cierre. Se habían perdido todos los archivos del día y me tocó rehacer  la edición completa del periódico en un tiempo de Record Guiness. A la una de la madrugada, los 50 obreros de la Rotativa, que imprimían también el Diario de Soria, mordían literalmente y añadían presión. Me decían: “¿Y estas horas extras quien las va a pagar?”  A las tres y media de la madrugada, cuando me fui a acostar, completamente agotado y estresado, estaba contento por el “tour de force” de haber conseguido sacar la edición de un periódico de 32 páginas en 6 horas.

Cuando me incorporé el lunes, no esperaba aplausos pero si algún tipo de reconocimiento.  Lo que recibí, de sopetón, fue una bronca monumental delante de toda la redacción. Todos los periodistas, mis supuestos compañeros, agacharon la cabeza mientras Alfredo Blasco me explicaba a gritos lo impresentable que era sacar la edición del Diario de Ávila con una falta de ortografía en el titular y lo injustificable de tenerles que pagar horas extras a los obreros de la Rotativa y de la Imprenta.

2.  Ortega y Gasset

Decía José Ortega y Gasset, hace un siglo, que todos los empleados deberían ser degradados a un escalón inmediatamente inferior porque solían ser ascendidos hasta volverse incompetentes. El aforismo del filósofo español, que inspiró probablemente al famoso escritor americano Laurence Peter, sigue siendo tan descriptivo hoy en cualquier organización como hace 2.000 años en Roma. No obstante, cabe preguntarse si el enfoque es el correcto.

En todo ejército en movimiento coexisten dos fuerzas centrípeta y centrífuga, aglutinadora y disgregadora, pero: ¿Por qué damos por hecho que el objetivo de una organización militar es ganar la guerra y no una consecuencia? La idea de “progreso” hipoteca y lastra el método científico.  Presuponemos que los Directivos de una empresa o los Oficiales de un Ejército buscan el Bien Común y el Provecho Propio, cuando parece más bien evidente que son sus frustraciones acumuladas y su falta de Fe las que les determinan en sus decisiones. Como decía Winston Churchill: el adversario lo tienes en frente, el enemigo lo tienes detrás.

La envidia empuja a los competidores y rivales hacia fuera y hacia arriba, mientras que el instinto de supervivencia retroalimenta las tendencias conservadoras.  El éxito es siempre sospechoso. Todo lo que ocurra de un modo circunstancial o por accidente, sin que se le pueda atribuir a nadie el mérito, sirve para reforzar el liderazgo de la organización.  Pero en cuanto  pueda  sentirse amenazado por el protagonismo de otro compañero, crecerá tentación de desubicarlo.

Este largo preámbulo es una manera de explicar que un “pelotazo” informático como el de INVERTIA en 1999 no fue fruto ni de la casualidad ni de la improvisación ejecutiva propia de un grupo como Telefónica.  Era algo tan novedoso que el grupo de programadores que lo ideó, desde la más absoluta nada, tuvo que asumir muchos riesgos en la elección y definición de los conceptos.

Como usuario, antes que como periodista y diseñador gráfico, lo primero que me impactó fue el uso del color blanco para eliminar el exceso de ruido. Lo segundo, la arquitectura flexible de los mensajes. Coexistían sin estridencias los mensajes lapidarios con los textos trabados y densos. Lo tercero,  la perspectiva panorámica del conjunto. 17 años después de descubrir INVERTIA, me sigue pareciendo asombroso y absolutamente genial lo que logró aquel grupo de programadores y que nadie ha sido capaz de volver a conseguir después.  Ni siquiera gigantes de las RRSS como Facebook o Twitter.

El problema que arrastra INVERTIA desde el primer día es que la Redacción profesional no encaja en el concepto ideado. Es como si la hubiera metido con calzador. Una vieja miope y con peluca conduciendo un Ferrari a 20 por hora. Se daba la circunstancia, en aquellos años, que la mayoría de los usuarios desconocía que existiera una página de “noticias”: entraban directamente en los foros de contenido. Del mismo modo, los redactores del “periódico” ignoraban por completo todo lo que escribían y publicaban los foreros de INVERTIA.

Me gusta ilustrar el análisis de lo que era INVERTIA entre 1999 y 2005 con tres anécdotas. La primera fue el increíble Caso de la Ampliación de Capital de KPN, en la que fui protagonista involuntario; la segunda, el asombroso Caso de Dinamia a 25, que llevó a varios foreros de la página a sentarse en el Consejo de Administración; la tercera, el esperpéntico Caso de Jazztel.  Los tres casos tienen en común que no se publicó ni una mísera reseña en las páginas de economía de la Prensa Salmón. Tampoco los redactores de INVERTIA.

El Caso KPN vino precedido por una OPV paneuropea a 16 euros, en plena burbuja de las punto.com, y un derrumbe del título hasta los 2 euros. Cuando la teleco holandesa anunció una macro ampliación de capital, los bancos españoles, liderados por el Santander de Emilio Botín, se quisieron pasar de listos y quitarles la cartera a los pequeños accionistas.  Empezaron diciendo que los minoritarios españoles no tenían derecho a acudir a la Ampliación, pero la propia KPN desmintió por escrito el bulo y confirmó que en la OPV se habían vendido acciones y no ADR.  Durante el largo mes que duró el pulso, los foreros de KPN en INVERTIA lograron coordinarse para incrementar la presión y cobrar finalmente los derechos de suscripción preferentes que les negaban en España. Miles de clientes, o simples partícipes de fondos, que habían acudido a la OPV a través de Agencias de Bolsa y Cajas de Ahorros o no conocía INVERTIA, se quedaron sin cobrar su dinero. No salió publicada ni una sola línea en la Prensa.

3. La insoportable levedad de Peter

A vueltas con las aventuras laborales de Peter, me viene a la memoria una cita que atribuyen a Juan March, el célebre contrabandista balear.  Decía que le había sido tan fácil montar un imperio porque descubrió que a los aduaneros no les llegaba el sueldo para permitirse comprarles unos zapatos bonitos a sus señoras.  Estos funcionarios ganaban 60 pesetas al mes y con la Primera Guerra Mundial, el contrabando con los países contendientes movía fortunas en Europa.

Peter es el eslabón débil de cualquier empresa. Como señalábamos en anteriores análisis, la incompetencia sobrevenida puede ser real, en algunos casos, o simulada. Una organización es una gran tienda de chuches, con más tentaciones que dependientes.  Y Peter pasa un día tras otro delante del mostrador, pensando en los zapatos de su mujer, en el chalet en la playa o en la moto que le gustaría comprarse.

Pero no es  fácil definir qué es la Integridad profesional sin pisar muchos callos. Las personas honestas que he conocido no han sido muchas. A diferencia del resto del personal, intentan ser discretas y comedidas en el trato con los compañeros. Consiguen ser respetuosas  con  los demás  de un modo natural.  No es un rasgo frecuente en un entorno competitivo  donde unos y otros compañeros andan siempre buscándose las vueltas.

Los empleados profundamente deshonestos son mucho más divertidos y constituyen una fuente inagotable de anécdotas e historias edificantes.  Tienen mal fondo y son envidiosos hasta límites patológicos, pero el rasgo que predomina en todos ellos es la vagancia. No hacen nada.  Tienen un verdadero don para ver venir los marrones y se pasan el día ideando como escurrir el bulto: es puro instinto de supervivencia.

En las empresas pequeñas, como era el Diario de Ávila,  el mal bicho suele ser un cabroncete trincón con balcones a la Plaza Mayor.  No hay tajada en el plato al que no le intente hincar el diente.  Como carece de cualquier sentido del ridículo, sirve lo mismo para presidir un Club de fútbol que para impartir clases de cocina.

En las grandes corporaciones, como puede ser Mapfre , hay que hacer duras oposiciones para meter la mano en la caja.  Laramendi ideó un cortafuegos para impedir el nepotismo, limitando la contratación de familiares hasta el segundo grado,  pero cuando se jubiló, algunos directivos se las ingeniaron para colocar a toda la prole de la abuela en las empresas de los proveedores habituales a cambio de abultar su cuenta de  resultados.

Recuerdo a uno de ellos con especial cariño.  Su coche tenia 300.000 km pero eso no le impedía ir y venir de Barcelona en el día para cobrar las 40 pesetas por km recorrido y las dietas estipuladas. Los chicos del taller, que le mimaban el coche, me dijeron la distancia que recorría cada año, pero no me lo quise creer.   Tampoco me quería creer que cada visita suya al restaurante de moda le costaba a la empresa cerca de 80.000 pesetas, pero el contable me enseñó algunas de esas facturas.  Los días en que no salía a recorrer las carreteras de España se las ingeniaba para concertar visitas a la hora estratégica de ir a comer.  La moraleja del cuento es que el Mal Bicho le costaba tanto a Mapfre si se iba a por las dietas como si se quedaba en casa.

No todas las empresas tienen una organización ágil e impoluta como MAPFRE.  En el polo opuesto,  un monopolio como Telefónica es un dinosaurio que encabeza una manada de zombis y vampiros parasitarios. Ninguno de ellos sobreviviría a una auditoría minuciosa de las ayudas encubiertas y prebendas de las distintas administraciones del Estado. Son estructuras piramidales, politizadas hasta el absurdo, que sus directivos ordeñan tres veces al día.

En el Instituto Nacional de la Seguridad Social nadie ha sabido explicarme como este tipo de empresa puede tener trabajando en sus oficinas a decenas de miles de “falsos autónomos”. Les engatusan con la promesa de que les meterán en nómina, pero la realidad es que trabajan de 8 a 18, codo con codo con otros compañeros que se rigen por generosos convenios laborales y ganan cuatro veces más dinero que ellos.  Una práctica ilegal y consentida que ningún inspector de trabajo entorpece.

Los empleados que ingresan puntualmente su nómina a final del mes intentan moverse lo menos posible para seguir saliendo en la foto.  Solo aspiran a prejubilarse con 48 años, aunque se mueren de envidia cuando comparan las condiciones de los primeros afortunados.  Tuve una especie de jefe en funciones, que ni era jefe ni funcionaba, que se quedó en puertas.  Prejubilarse 15 años antes de tiempo con el 80-100% del salario, sin los gastos que ocasiona ir a trabajar, es una bicoca que pagan los contribuyentes a escote. 100 millones de las antiguas pesetas por cada empleado que prejubilan en Bancos, Cajas, Eléctricas, etc.  La factura que les han endosado a los españoles desde 2004 supera los 100.000 millones de euros.

En un contexto así descrito es fácil explicar los mecanismos del Principio de Peter.  Nunca ascenderán a nadie por méritos, porque es imposible. En la rifa solo han metido papeleta los aspirantes con perfil sindical o político que no hacían nada en el puesto que ocupaban. Si en un medio de comunicación tienes un redactor jefe que se dedica a supervisar como sus compañeros explotados titulan las noticias de agencia que reciben, y el tráfico de la página se dispara por casualidad, el riesgo es que le asciendan a Director de contenidos o de lo que sea.  El razonamiento que harán los Directivos trincones de la Organización será de tipo: “que siga la Magia”. El Pensamiento Mágico de los Directivos propicia el ascenso,  pero es la codicia natural de Peter  la que impulsa a aceptar un cargo para el que no está capacitado.

4. Los Principios de Peter

A estas alturas del anecdotario, creo haber acreditado que El Principio de Peter del Management anglosajón es una falacia retórica que nace de un equívoco inicial: la idea errónea de que las Organizaciones persiguen el Bien Común, el Interés General, el Progreso, o cualquier otra figura de estilo al uso.   Peter es deshonesto y carece de principios morales; y su falta de escrúpulos es directamente proporcional a su desmedida codicia.

Decíamos en un anterior análisis, que el Pensamiento Mágico de los Directivos trincones  propicia el ascenso,  pero es la codicia natural de Peter  la que impulsa a aceptar un cargo para el que no está capacitado. Su primer reflejo es intentar rodearse de un Guardia Pretoriana.  Buscará comprar lealtades y ascender a los machacas que le hacían el trabajo en el puesto anterior, pero ya no funciona la Magia.

En empresas donde la mayoría de los empleados son trabajadores precarios que cobraban poco, tarde y mal, este tipo de jefe tiene un terreno abonado para que otros le hagan su trabajo aunque no consiga nunca ocultar su indigencia intelectual y su absoluta incompetencia.  No dudará en apropiarse del trabajo ajeno y culpar a los desafectos de todos lo que funciona mal.

No me había ocurrido nunca antes, aunque si había leído alguna cosa sobre el tema. Corría el año 2008.  Me enteré por terceros que alguien se estaba haciendo pasar por mi,  aprovechando el deliberado y humilde anonimato del nick, en un periódico económico de tirada nacional.  Era una burda imitación, por la que cobraba unos 80 euros.  Debió durar poco la ilusión, por lo que me instó a hacerle de “negro” y escribirle los artículos.  Me negué, por supuesto, y decidí entonces que había llegado la hora de firmar mis análisis diarios,  para que no quedara ningún género de duda.

Paso por alto las broncas, los malos rollos y las quejas que originó aquello a los dos días, para centrarme en el curioso intercambio de favores que se derivó de aquel episodio.  A los pocos años, el responsable de abonar tan generosa colaboración entró directamente en nómina, pasando por delante de otros compañeros que llevaban años esperando.

La ironía del caso es que, a uno de esos compañeros al que echaron por cantarles las 40 a los Directivos, lo tuvieron que ir a repescar hace un par de años cuando  la persona que había enchufado se cogió una baja de dos meses en pleno verano y quedó patente que nuestro amigo Peter era completamente incapaz el solo ni siquiera de cortar los teletipos de agencia .

4. La Falacia de Peter

En el arte de la guerra,  Sun Tsu nada decía de los francotiradores  ni de los quintacolumnistas, pero algunos conceptos se deducen de los principios generales. Cuando el enemigo avanza, nos retiramos. Cuando el enemigo para y acampa, lo molestamos. Cuando el enemigo trata de evitar el combate, atacamos. Cuando el enemigo se bate en retirada, lo perseguirnos. Todo español nacido libre lleva un general  Quinto Fabio Máximo escondido detrás de la sonrisa, dispuesto a hacer de la indisciplina militar un arte.  Lo recordaba Pérez Reverte en una columna reciente, a propósito de las gestas de los soldados españoles en Francia y Rusia durante la Segunda Guerra Mundial.

Decía en un análisis anterior que es un error dar por hecho que los empleados y directivos de una Organización, por símil con los soldados y oficiales de un Ejército, persiguen el Bien Común y el Provecho Propio.  La mayor parte de las guerras comerciales las ganan los traidores  y agentes dobles cuidadosamente infiltrados en las empresas. Un empleado que asciende hasta su nivel de incompetencia es casi siempre un quintacolumnista empotrado en la organización por la competencia.

Cazar un topo multinick no es tarea sencilla. Suelen esquivar los cepos del hortelano y no se dejan envenenar fácilmente. Se saben en terreno enemigo y no bajan la guardia.  Para tener éxito en su trabajo, un Community Manager necesita más paciencia que un agricultor. Y mucha imaginación para renovar estratagemas y aplicar las reglas de un juego sin reglas. Para ser el Mejor Community al Oeste del Mississippi, además hay que disfrutar trapeando Trolls tanto como un oso en una colmena.

Hacía pocos días que había cruzado el Mississipi, y me encontré de sopetón con una partida de caza mayor. No conocía entonces al Jefe de los Indios ni me imaginaba cuáles eran sus planes, pero estaba decidido a emular al mismísimo David Crockett.  Mi predecesor, que sufría cada jueves los siete males para redactar un newsletter que se mandaba a los suscriptores de la web, procuraba  anotar algunas ocurrencias de los foreros.  Yo vi una herramienta útil para hacer periodismo y rastrear la información financiera real sumergida en los foros. Era trabajoso pero duró poco. A los pocos meses habían suprimido la sección, y los lectores se quedaron sin noticia de cómo los Indios asaltaban la Colonia fortificada.

Al topo de los indios lo cacé un año más tarde. No conocía la fábula de la zorra y el cuervo de La Fontaine y acabó soltando el apetitoso queso.  Fue un juego de niño descubrir la identidad del directivo que le había filtrado la mayor (y única) exclusiva  que ha publicado en toda su carrera profesional.  Aunque cuando se descubre a un topo, hay que tener más paciencia que nunca para que nos guíe hacia su nial.

Cuando los Indios vieron que alguien les seguía el rastro, caparon algunas de las herramientas disponibles que permitían triangular e identificar a los Trolls más activos. En muchas webs en España, estos usuarios pueden llegar a registrar más de 100 cuentas falsas.  A pesar de la retórica oficial, cuesta entender que la “protección de datos” de los usuarios pueda llegar a amparar la profusa creación de identidades falsas para mentir, amenazar, difamar y lanzar bulos en las RRSS.

Nuestro topo multinick  usaba varias máscaras para meter cizaña en los foros, creyéndose amparado por el anonimato. Lo que nunca supo es que le descubrí muy temprano, cuando cometió el error de pedirme unos datos personales que a los pocos días aparecieron publicados en los Foros de Marca. Nunca supe muy bien el motivo de la obsesión del Topo con ese periódico deportivo, pero me resultó muy útil para conocer el tipo de información sesgada que le había comunicado a los Directivos de la empresa.

5.  El ataque de los Tigretones

De las muchas batallas olvidadas que se libraron al Oeste del Mississippi,  la que más bajas causó en el ciberespacio patrio fue la que protagonizó la Banda de los Tigretones.  El feroz pero desconocido depredador ibérico, que ocupa el tercer puesto en el escalafón, tras el Tigre de Bengala y el Tigre de Papel,  atacó desde varios flancos cuando septiembre ya tocaba a su fin.

El Ataque de los Tigretones llegó por sorpresa, cuando me había cogido tres días de vacaciones.  Procedía de varias IP´s diferentes, coordinadas, y duró más de un año.  Habían creado centenares de cuentas con el único propósito de cargar de recomendaciones negativas el perfil de los usuarios. Tocar a rebato, y multiplicar los informes explicando la gravedad del sutil ataque que estábamos sufriendo, no sirvió absolutamente para nada.  Se negaron a tomar medidas específicas, salvo impedirme controlar las IPs de los distintos usuarios.  Al cabo de un año, el tráfico de la página se había reducido a la mitad.

A los  directivos que medraban en torno a la máquina de café,  esperando su merecido incremento de sueldo, no les entraba en la cabeza la poderosa lógica del juego de recomendaciones.  Les parecía una estupidez que los mejores foreros se esforzaran en escribir mensajes solo para conseguir la recomendación positiva de otros usuarios y evitar ser ignorados. Y aun más estúpido que se dieran de baja, y emigraran a otras webs, a ver su perfil ultrajado.

El Ataque de los Tigretones tenía como finalidad acabar con un peculiar sistema de Bonus/Malus  que había establecido una jerarquía meritoria en la página. Finalizó de un día para otro cuando accedieron a eliminar del perfil de los usuarios el contador de las recomendaciones negativas.  Era un mal menor transitorio, mientras se frenaba el Ataque y se limpiaba el perfil personal de los foreros,  pero nunca se recuperó.  La Banda de los Tigretones, victoriosa, desapareció.  Una auditora de tráfico externa revela cual fue el impacto de aquel sabotaje masivo:  A lo largo de 2008, se perdieron 2.000 puestos en el Ranking Mundial.

 

El Foro del Día

El mayor cumplido que recibí en INVERTIA fue un reproche de Luis Aparicio, ensartado en una brocheta de críticas. “El Foro del Día es como un Editorial”.  En el mismo sentido abundaban otros multinicks como El Russo, que se quejaban de la libertad que me habían dejado para escribir verdaderas tribunas.  Y cito a ese Troll concreto de la casa, porque en los primeros años de Invertia logró convertir ese espacio en una auténtica pocilga de cerdos malhumorados. El y otro usuario se pasaban vertiendo insultos gruesos y expresiones soeces, a cuenta de sus diferencias políticas.  Y cuando no quedábamos nadie en el Foro del Día para leer su edificante prosa, se pasaban a la Carpeta del Foro de Telefónica a intentar dinamitar el gran ambiente que existía entonces. Recuerdo haberme pasado horas enteras riéndome con las ocurrencias de Borja1956 y de Bea, una usuaria de las Islas Canarias. La identidad de El Russo era muy sencilla de deducir, teniendo en cuenta quién era el encargo de redactar el encabezado de la sección.

Me hice cargo del Foro del Día en 2006. Era una pequeña parte del trabajo de Community Manager que me había encomendado Juanjo Amorín. Yo deseaba ejercer como periodista, y me ofrecí  a trabajar y publicar artículos gratis en la edición del fin de semana.  Me dijeron que no. La explicación que me dio Ramón Aragonés, entonces subdirector,  es que había mucha envidia en la redacción. Curiosamente, fue la misma expresión que usó Luis Aparicio años más tarde, cuando me ofrecí para publicar gratis una columna de Opinión.

Desde el primer día, convertí  el Foro del Día en un pequeño banco de prueba en el que testar algunas ideas para mejorar las Comunidades de INVERTIA. Me sorprendió bastante lo receptivos que eran los usuarios y el ansia por comunicarse que compartían.  Por respeto hacia ellos, me esforcé en hacer del debate un análisis serio y riguroso de la actualidad. Preparar un buen Foro del Día llevaba varias horas, por las tardes, buscando información oculta o simplemente relevante.  La propia redacción, por la mañana, de los tres párrafos del encabezado llevaba de 2 a 3 horas. Hacer sencillo lo complejo llevaba su tiempo, y no siempre lo conseguía.

Una de las críticas más injustas y estúpidas que me transmitió Luis Aparicio es que el Foro del Día encerraba demasiadas derivadas. No quiero ni imaginar el nivel  de las  “reuniones de trabajo”  de dos horas cada día de las que salían esos juicios sumarios. El hecho es que participan del Foro unos 300 usuarios activos y se multiplicaban los debates y las reflexiones. Había inventado un formato completamente nuevo en las RRSS y en la Prensa, y eran muchos los que se sorprendían o no entendían que el mismo redactor interviniera de un modo interactivo en el Debate propuesto.  Han intentado imitarme desde entonces, en diversas webs y foros, incluida la propia INVERTIA,  pero ninguno lo ha logrado realmente. El concepto de periodismo en tiempo real implica necesariamente un respeto absoluto por el lector y por las ideas que se defienden.  No se puede fingir, ni salir a repartir besos para ganar adhesiones.

El método original que diseñé para el Foro del Día tiene mucho que ver con la mayéutica de Sócrates. “Belge” era la partera que ayudaba a parir conceptos, ideas y conocimientos. Tal vez mi mérito sea solo haber sido de los primeros en entender que Internet es una herramienta socrática, y que el papel o función del periodista es ser ese “anti-maestro” o “anti-periodista” que ayuda a alumbrar lo que otros saben, a que descubran la verdad por sí solas, su propio Kung Fu.

Yo era la comadrona de un Foro del Día reconvertido en un gran paritorio. Por ello, desde el minuto 1 tuve claro que  la prioridad era que impedir que los Trolls pudieran participar y enrarecer el ambiente.  Al que se aventuraba en la Sección, le mandaba mensajes privados  explicándole que era un modesto espacio de reflexión, y si no lo quería entender, usaba contra él una serie de estratagemas bastante eficaces.  Pero lo fundamental para evitar que se acercaran, era evitar la politización del Debate.  Las “derivadas” en el análisis, criticadas de un modo injusto en esas absurdas reuniones que se organizan para que los Directivos pasen el tiempo, eran un truco muy sencillo para evitar que el planteamiento cayera en la moralización.  La idea procedía de una cita de los Fundadores del prestigio Le Monde: “si quieres parece serio, haz artículos aburridos”.

Luis Aparicio, que no conocía la cultura de INVERTIA, nunca  quiso entender las abundantes explicaciones que le di sobre el peligro de politizar la página.  Solo le preocupaba el tráfico inmediato.  Politizar los titulares de una noticia o las preguntas de  una encuesta diaria era pan para hoy y hambre para mañana.  Por un lado, los usuarios y lectores más formados huyen de esos enfoques moralizantes y facilones que inundan la Prensa, y por el otro, es un caldo de cultivo en el que crecen y se multiplican los Trolls y usuarios indeseables.

A la vuelta de unas vacaciones de verano, me encontré que Luis Aparicio había politizado el Foro del Día, como recurso para la sequía informativa.  Me encontré, de buenas a primeras, que una cohorte de usuarios como Galach, Hari Seldon o Maltall había regresado el Foro del Día a un intercambio constante de insultos y proclamas políticas. Con ellos llegaron otros muchos Trolls, y entre todos convirtieron la Sección en una especie de debate constante sobre la Cuestión Catalana.  El daño ya estaba hecho.  Se necesitan 30 años para que crezca un árbol, pero solo 10 minutos para talarlo. Las cosas que nos enseñan de niño, no se olvidan.

El Foro del Día no era un Editorial ni una Tribuna. Con toda humildad, creo poder afirmar que se convirtió en un Formato periodístico original.  La idea de los programadores era actualizar el viejo formato de las Cartas al Director, con una pregunta genérica, y de ese modo arrancó. En los años 90, y al inicio de la siguiente década, no se podían comentar las noticias publicadas en periódicos digitales. La pirámide de la información y la jerarquía de la noticia, que tantos dinosaurios echan de menos en la prensa actual por su incapacidad para entender el flujo de los comentarios, relegaban al lector al rango de cliente o de súbdito.  Y, de hecho, los que redactaron el manual de estilo de la Sección explicaban que había que huir del análisis macroeconómico y de las cuestiones financieras para centrarse en los aspectos morales y humanos que podían encender la polémica. Es decir: la primera versión del Formato del Foro del Día, hasta el año 2005, se basaba en alimentar las polémicas y las noticias más calientes en la prensa.

Mi enfoque era completamente diferente.  No tenía sentido formular una pregunta genérica sin antes analizar la actualidad.  A diferencia de la noticia de agencia, en el que el profesional se limita a reportar lo que un político o sindicalista profesional han declarado para intentar condicionar la agenda pública, en la prensa económica las declaraciones carecen, en general, de valor y trascendencia. Importan los datos, la congruencia estadística y el análisis de los hechos.  En ningún otra sección de la Prensa como en la Economía, se ha notado tanto lo obsoleto que estaba el viejo modelo piramidal de la noticia.  No se puede hacer periodismo económico de un día para otro, guardando noticias para el fin de semana, y publicando sin más los datos que transmiten las agencias y las fuentes.

El Foro del Día fue un pequeño laboratorio en el que testé algunos conceptos periodísticos nuevos que ya había expuesto como usuario.  El análisis de la actualidad económica no debe ser aburrido, y creo haber demostrado humildemente que la sección financiera de un periódico puede enganchar a los lectores tanto o más que cualquier otra, sin necesidad de alimentar falsas polémicas morales o políticas. Tiene entidad propia.

El debate inmobiliario en España tenía un nombre: “Belge”.  La primera comprobación que hice en Google en 2007, antes de que el motor de búsquedas sancionara a INVERTIA por culpa de sus gestores, arrojó la increíble cifra de 98.000 menciones a “Belge”.  Los análisis escritos y publicados exclusivamente en el Foro del Día hacían eco en decenas de blogs, webs, periódicos y publicaciones digitales de todo tipo. En algunos casos, era tan extraño que en otros portales se inventaban falsos usuarios como “El Estudiante”  con los que reproducían y firmaban, dentro de sus propios debates, mis propios comentarios textuales. En otros, sencillamente citaban los artículos enteros para luego multiplicar los insultos en un especie de Foro del Día paralelo solo para Trolls.  Algo tan surrealista, que en Burbuja.info , llegué a contabilizar más de 5.000 mensajes acumulados desde 2008 en un solo hilo encabezado con un artículo “citado”.

En la página 120 del libro de José García Montalvo  (De la Quimera Inmobiliaria al Colapso financiero), el autor atribuye a supuestos foreros de “burbuja.info”  una especie de manual de consignas y argumentos caricaturescos a favor de la inversión inmobiliaria…y luego comete el error de citar un texto mío, atribuyéndoselo a supuestos “nuncabajistas” de dicha web:

“La réplica de los nuncabajistas, en el mismo foro, fue corta y contundente:Año 2000: la burbuja va a explotar y el precio va a bajar (subió…)Año 2001: la burbuja va a explotar y el precio va a bajar (subió…)Año 2002: la burbuja va a explotar y el precio va a bajar (subió…)Año 2003: la burbuja va a explotar y el precio va a bajar (subió…)Año 2004: la burbuja va a explotar y el precio va a bajar (subió…)Año 2005: la burbuja va a explotar y el precio va a bajar (subió…)”

Es un comentario textual que publiqué en el Foro del Día para burlarme del pretendido PER de Miguel Sebastián y de las declaraciones de Caruana en el Banco de España. El sobreprecio del 30% de la vivienda, que venían repitiendo desde 2003, era una falacia matemática, puesto que el precio seguía subiendo: lo que es caro hoy nos parecerá un chollo mañana.

El Foro del Día consiguió marcar la agenda de la actualidad económica en los medios. Durante 10 años, fuimos sistemáticamente un paso por delante de toda la Prensa, abriendo todos los debates  interesantes. Y en cualquier otro medio, sin duda le habríamos sacado mucho beneficio. En INVERTIA, el pasotismo directivo era tal, que dejaban que otros medios y periódicos nos copiaran sin ni siquiera citarnos. Borraban con TIPEX el nombre de INVERTIA de los gráficos que sacaban hasta en televisión, por no hablar del enfoque en el planteamiento de los análisis económicos. Pero marcar la agenda no es editorializar.

La estructura del análisis se componía de dos partes, claramente diferenciadas: una pequeña introducción temática, dividida en tres bloques, y un intercambio de comentarios y apuntes ad hoc sobre cualquier aspecto relacionado.  De esa forma, se podía construir en dos tiempos relato colectivo del debate abierto, alejado de cualquier tentación jerárquica.  El juego de variaciones, sobre cualquier tema de actualidad recurrente, permitía profundizar en el análisis.  Es el mismo recurso que utiliza la Princesa Shrerazade en el relato de las Mil y Unas Noches, para mantener viva la tensión informativa.

Hoy todos tenemos en mente lo que es Wikipedia y como se construye un autor colectivo, pero hace 10-15 años, no era nada evidente.  El Foro del Día fue el precursor de algo que podría definirse como Periodista Colectivo. Una pequeña comunidad de inversores interesados por las cosas de la Economía analizando de un modo predictivo y en tiempo real toda la actualidad relacionada.

En 10 años, se articularon de ese modo más de 3.000 análisis exhaustivos sobre la realidad económica española, sin ningún parangón en la Prensa, compuestos con centenares de miles de pequeños apuntes, comentarios, análisis puntuales, testimonios, etc.  Y todos desembocaron en predecir cómo sería el atolladero en el que se iban a meter España y la UE entera.

Podría citar a centenares de usuarios, que publicaron textos impresionantes y relevantes, pero sería injusto olvidarme a ninguno de ellos. El mejor homenaje a esta Comunidad es contarle, a los usuarios que no la llegaron a conocer, que el Foro del Día fue una herramienta capaz de predecir, entre otras cosas, el colapso fiscal de la economía española y la masiva destrucción de empleo provocada por Zapatero, la crisis subprime, la agresión política y financiera contra los PIIGS, la crisis del Euro, la crisis y rescate de Grecia, la Guerra de Ucrania, el hundimiento del PSOE y la batasunización de la Izquierda, la aparición de Podemos,  el desafío independentista, el BREXIT, o la “inesperada” victoria electoral de Rajoy.
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