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Periodista especializado en Economía

BIG DATA: el negocio del control social


Cualquier lector apasionado de novelas de Ciencia Ficción está familiarizado con la lógica del BIG DATA.  Los grandes autores del género han desentrañado en sus obras toda la estructura interna del Control Social. Las dos novelas más famosas, sendas de autores británicos preocupados por el auge del totalitarismo, son 1984 y Un Mundo Feliz.  Han traspasado fronteras y sobrevivido al  paso del tiempo.  Los saltos generacionales son la inexorable prueba del algodón para cualquier composición artística o teoría científica.

 

El negocio del Control Social ha irrumpido con fuerza en la economía, de la mano de una globalización comercial y religiosa cada vez más agresiva en sus formas.  La pauta, recurrente, la ilustra la anécdota que contaba el magnate de la prensa Robert Murdoch cuando le preguntaban por el secreto de su éxito en los negocios. “La primera vez que llego a la Redacción,  pregunto educadamente donde están los baños; la segunda vez, voy directamente al servicio; la tercera vez, al que rechista, le meo en la oreja”.

Big data scoring es=&0=&una de esas pequeñas startups  creada hace unos años con el apoyo de MasterCard. Su equipo de trabajo es multidisciplinar y acaba de presentar un algoritmo que permite predecir la solvencia y disposición crediticia de un individuo en función de su rastro en las Redes Sociales.  Como es lógico, el producto se lo han vendido a los bancos.

El algoritmo, testado con éxito este mismo año, es capaz de realizar en dos segundos un rastreo por todo internet y saber si el solicitante de un préstamo lo pagará o no.  Según explica Robert Brunet, el responsable de la empresa,  resultan determinante el lugar de residencia, los amigos, los me gusta de sus redes, el perfil profesional, el puesto alcanzado, la posición social y hasta  ser mencionado en la Wikipedia.

Para ese viaje no se necesitaban alforjas, diría el español de la calle, mientras que un francés habría pontificado: “ils ont inventé le fil à couper le beurre”.   En dos segundos, cualquier director de sucursal bancaria con un mínimo de experiencia profesional era capaz de detectar con un 95% de acierto si un cliente que traspasaba la puerta por primera vez era de los que devolvía los préstamos o no.  Es tan improbable que el algoritmo de Big Data Scoring le conceda un crédito en EEUU a un negro que trabaja repartiendo pizzas como que un frutero ambulante consiguiera una hipoteca a 20 años en España.

No importa solo es el perfil individual, dice Brunet, sino lo que podría definirse como perfil social.  El problema que eso plantea, y que describía un viejo catedrático en Bruselas,  explicando la filosofía de Sartre a un alumnado somnoliento, es que lo NORMAL tiende a ser sustituido por lo NORMATIVO.  Dicho de otro modo: es mucho más fácil predecir el comportamiento de unos vehículos cuando impones las normas de tráfico y limitas el perfil de los usuarios que pueden usar las vías.

Por otra parte, el algoritmo de Big Data Scoring presenta un fallo de base: en la crisis subprime de 2007 no fueron los pobres los que dejaron de pagar sus créditos, sino los profesionales y la clase media más acomodada en los países más ricos y avanzados.  La fórmula de Robert Brunet no habría permitido anticipar la estrategia de Tabula Rasa que un humilde servidor explicó en octubre de 2006.

(c) Belge

Renzi condena a la quiebra al Banco más viejo de Italia


El Monte dei Paschi di Siena, que ha suspendido los Tests de Estrés impuestos por el BCE, es la entidad financiera más antigua de Italia y una de las más viejas de toda Europa.  El Primer Ministro italiano, que fue elegido para sustituir al “tecnócrata” Monti, ha declarado que ni el Estado ni los contribuyentes van a aportar dinero público para el rescate del Banco.

Traducido al lenguaje de los mercados es algo así como: el desaguisado lo van a pagar los accionistas, tenedores de bonos y, en última instancia, los propios clientes que puedan estar atrapados en toda suerte de productos creados a su medida.

Tras publicar la Autoridad Bancaria Europea (EBA) el resultado de las pruebas de estrés de las principales entidades financieras europeas, el Banco Central Europeo aprobaba el Plan de Saneamiento del Monte dei Paschi di Siena, que pretende sacar adelante una ampliación de capital de 5.000 millones de euros  y conseguir colocar 9.000 millones en activos dudosos y  créditos incobrables a un Fondo de Inversión alternativo. 

Es la férrea doctrina de Merkel y del Bundesbank que se aplica a todos, excepto a los bancos alemanes. Alemania siempre encuentra motivos para hacer excepciones, como está ocurriendo en la actualidad con el Deutsche Bank.  En ese caso no es Dinero Público:  es Dinero de Todos.

 

Pobreza energética


En el mapa de España, coloreado en función de la renta media disponible declarada,  resulta que el rojo carmesí  (>48.000 euros) predomina en las principales áreas urbanas y configura  pequeñas islas de riqueza en un mar de municipios azules (<12.000 euros).

Del Macizo Central hacia arriba,  los colores azules y rojos son también indicativos de las diferencias de temperatura media entre zonas urbanas cálidas e iluminadas y zonas rurales frías y oscuras.  El rojo oscuro sería referencia para 18 grados o más en pleno invierno, y el azul para termómetros por debajo de 0.

Cuando los nuevos movimientos marxistas, de cuño bastante populista o radical, hablan de “pobreza energética” se refieren exclusivamente a un catalogo de seres urbanos cuyo voto esperan captar con una retórica demagógica.  Nunca en los últimos 40 o 50 años se ha referido a aquellos ancianos de áreas montañosas que carecían de cualquier medio para afrontar los duros inviernos.

Con el crecimiento económico, y el desarrollo de infraestructuras adecuadas (casas nuevas, carreteras, canalizaciones, subvenciones, etc) se han podido baremar las necesidades de un modo objetivo.  Calentar a 18 grados una casa en la montaña leonesa o asturiana puede suponer una  factura de 2000 euros al año.  La mitad de ese dinero son gravámenes indirectos que pesan sobre los carburantes, de modo que podría decirse que el impuesto medio por habitante es de 500 euros al año.

En la parte azul del mapa, con una renta media que ronda los 5.000 euros per cápita, los ciudadanos deben pagar un impuesto de 500 euros por el derecho a calentarse en invierno. En la parte roja del mapa, urbana, con una renta media per cápita superior a los 12.000  euros, los ciudadanos gozan de una temperatura de 18 grados de un modo gratuito. No deben pagar ningún impuesto ni realizar ningún gasto.  En relación a la España Azul, la España Roja se ahorra 1.000 euros per cápita.

No deja de ser llamativo que los nuevos movimientos falangistas, marxistas, nacionalistas y populistas levanten la voz de un modo amenazante para exigir el derecho de los urbanitas a obtener gratuitamente mas grados de comodidad. Ya no se conforman con los 18 grados ambientales.  ¿Cómo se les va a privar del derecho a tener la casa a 26 grados en pleno invierno de manera totalmente gratuita? La factura irá a engordar la Deuda que luego pagarán los “tontitos” de la España Azul.

El mismo ejemplo puede reproducirse, milimétricamente, con el agua y con el derecho a la electricidad. Cualquiera puede realizar un pequeño experimento y constatar que en una Ciudad se puede leer un libro sin dificultad, de noche, sin tener que dar a un interruptor ni pagar ni un solo céntimo. Gratis total.

El problema no se le escapa ya a nadie, aunque los nuevos movimientos populistas se dediquen a generar debates confusos:  las facturas de la España Roja, rica, codiciosa e insolidaria, no las está pagando nadie y acaban engordando la Deuda de todos los españoles.

 

Mapa español de municipios ricos y pobres


La publicación – esperada – por parte de Hacienda de la renta de los municipios de más 1.000 habitantes ha permitido dibujar un mapa homogéneo de la riqueza real en España. No figuran los municipios vascos y navarros, con las mayores rentas per cápita.

La primera conclusión salta a la vista.  Entre los pueblos de 1.000 habitantes más ricos en Madrid o Cataluña y los más pobres, en Extremadura, Andalucía, Castilla La Mancha y Castilla y León hay un rango medio superior al 300%.

La segunda conclusión, algo menos evidente, es que los pueblos de entre 1000 y 2000 habitantes con mayor renta disponible son también aquellos en que se presentan una mayor proporción de declaraciones.  En muchos municipios, por encima del 50%.

La tercera conclusión – que se puede analizar en los informes de la Federación de Municipios –  es que las localidades más ricas o con ingresos declarados más elevados son también aquellas que presentan los índices de desigualdad más elevados. Cosa bastante lógica, por otra parte.

Lo que se desprende del análisis de la renta por municipios homogéneos, es la enorme diferencia que existe entre los entornos urbanos y rurales.  Su naturaleza no es tanto cuantitativa (de 1 a 5, según los casos) sino cualitativa por cuanto la fuente primaria de los ingresos urbanos es la propia Caja del Estado.  Son los PGE los que marcan la diferencia.  Cuanto más se aleja el foco del análisis de los grandes núcleos urbanos privilegiados por la inversión y las nóminas públicas, más deprisa caen las rentas declaradas.