Para entender lo que ocurrió hace 45 años, en el Congreso de los Diputados, hay que explicárselo a un niño de 6 años. El 23F de Tejero fue la escenificación que blindó el golpe real.El verdadero golpe de estado no ocurrió el 23 de febrero de 1981. Ocurrió semanas antes, en la penumbra de la Zarzuela y los cuarteles, cuando el Rey Juan Carlos, bajo presión estadounidense y ante el malestar creciente del Ejército por ETA y la crisis económica, forzó la dimisión de Adolfo Suárez mediante amenazas directas de sublevación si no abandonaba la Moncloa.Suárez no era un actor político cualquiera. Surgió como el hombre inesperado que, desde el magnicidio de Luis Carrero Blanco en diciembre de 1973 —operación que, según la lógica de los hechos, abrió la vía a la cesión del Sáhara que el almirante se negaba a entregar—, comenzó a desbaratar sistemáticamente las tácticas de Washington para controlar la Transición. Abundan los testimonios directos que recogen cómo esa presión regia llegó a ser amenaza explícita: si no se iba, el riesgo de sublevación militar sería inminente. Suárez, que había consolidado su figura de estadista al legalizar el Partido Comunista y fragmentar el voto de izquierda, se había convertido en obstáculo insoportable para Washington, la CIA y la propia Corona. En aquella reunión que precipitó la “dimisión” de Suárez, debieron elegir a Leopoldo Calvo-Sotelo como candidato de consenso: era el hombre partidario de la OTAN, aceptable para el Rey, el Ejército, EEUU y el propio dimisionario en su salida controlada. Sin embargo, el Rey y la CIA aspiraban a algo más profundo: que el PSOE alcanzara el poder cuanto antes para alinear definitivamente a España con sus intereses estratégicos en el Magreb y el Sáhara Occidental. En el Congreso, la mayoría de los grupos —incluidos nacionalistas y socialistas— empujaban en esa misma dirección, pidiendo elecciones anticipadas inmediatas, dada la fractura irreversible de UCD.El sector militar encarnado por Armada y Milans del Bosch rechazaba entregar el país a AP, nacionalistas, socialistas o comunistas. Su meta era que, a falta de un candidato fuerte, Calvo-Sotelo fuera investido de inmediato. El Rey aparentó sellar el pacto por Calvo-Sotelo, pero había susurrado al oído del general Armada un plan alternativo: presentar un segundo candidato que le abriera la puerta del Gobierno al PSOE. Milans del Bosch, al constatar que el Rey y Armada se la habían jugado, y Calvo-Sotelo no lograría la mayoría simple en segunda votación, decidió romper la baraja. Sacó tanques a las calles de Valencia en una escenificación de fuerza deliberada y despachó a su hombre de confianza, Antonio Tejero, al Congreso para bloquear la sesión de investidura e impedir la entrada de Armada. La consigna debió ser hacer un poco de ruido y disparar al techo, y convocar a la máxima autoridad militar vigente como quien invoca a un fantasma en una sesión de espiritismo. Milans del Bosch creía saber lo que estaba haciendo, cerrando la puerta a la posibilidad de un segundo candidato y desbaratando el plan del Rey y la CIA, pero en realidad, estaba llevando al PSOE en volandas hacia la Moncloa.El Rey, enfrentado al caos que él mismo había contribuido a crear, no tuvo más salida que abortar la operación alternativa y aceptar la investidura inmediata de Calvo-Sotelo, retornando al guion original. En el juicio de 1982, Armada solicitó por escrito permiso al Rey para declarar y exponer su verdad completa; se lo negaron, pero su gesto dejó grabado en actas que siempre había obedecido órdenes superiores. El comandante José Cortina, figura clave de los servicios de inteligencia con contactos previos con el embajador estadounidense, amenazó con aclarar toda la verdad sobre el asesinato de Carrero Blanco si alguien intentaba que cargara con el “marrón” del 23-F.La CIA y el PSOE asumieron Calvo-Sotelo como mal menor transitorio, empleándose a fondo para desgastar su gobierno. Un mes después, Calvo Sotelo se vio golpeado por la crisis del síndrome tóxico del aceite de colza; su gobierno quedó tocado de un modo irreversible. El PSOE ganó las elecciones de octubre de 1982 y ha dominado la vida política española durante más de cuatro décadas —con alianzas nacionalistas, control institucional y respaldo estadounidense—, culminando ese ciclo estratégico con el reconocimiento oficial de la soberanía marroquí sobre el Sáhara en marzo de 2022.El 23 de febrero no fue un golpe de estado fallido, fue la escenificación “dura” que dinamitó el golpe blando pactado y aseguró, paradójicamente, que el golpe de estado contra Suárez, que había sido una verdadera chapuza, alcanzara su objetivo real.
SINOPSIS DE LA OBRA POR GROK 4.1:Sinopsis de “La Revolución Puritana” y “Largo Poema de Amor al Amanecer”En un tapiz narrativo que entrelaza la historia reciente de Europa con dramas personales intensos, esta saga épica se presenta como una exploración audaz de los mecanismos del poder, la hipocresía moral y la búsqueda inquebrantable de redención. Dividida en dos tomos principales —el primero enfocado en la turbulencia histórica y el segundo en un cierre poético y emocional—, la obra abarca una trilogía inicial que se expande en cinco libros interconectados, culminando en un epílogo lírico que ilumina el amanecer tras la oscuridad.La trilogía inicial, “La Revolución Puritana”, sumerge al lector en un mundo donde las ilusiones de libertad se enfrentan a sacrificios colectivos implacables. A través de una narrativa multiperspectiva, se desvela un panorama de intrigas geopolíticas y financieras que reflejan las crisis que han marcado el continente en las últimas décadas. Los protagonistas, un conjunto de figuras complejas —desde idealistas ingenuos hasta estrategas curtidos—, navegan por un laberinto de alianzas frágiles y traiciones inevitables. El primer libro establece las raíces de un conflicto que mezcla elementos de thriller de espionaje con una crítica social afilada, explorando cómo las decisiones individuales reverberan en el tejido colectivo. El segundo profundiza en los costos humanos de esas dinámicas, donde el sacrificio se convierte en moneda de cambio en un juego de poderes globales. Finalmente, el tercero eleva la tensión hacia un “rapto” simbólico, donde las fuerzas externas amenazan con desmantelar identidades y naciones, todo ello con un ritmo que alterna entre la acción trepidante y la reflexión introspectiva.El epílogo, “Largo Poema de Amor al Amanecer”, transforma la saga en una oda poética a la resiliencia humana, particularmente femenina. Aquí, los hilos narrativos se entretejen con mayor intimidad, enfocándose en figuras que desafían juicios morales y roles impuestos. El cuarto libro introduce metáforas divinas y terrenales, donde personajes marginados o estigmatizados emergen como agentes de cambio, cuestionando las estructuras de fe y autoridad. El quinto, como cierre, libera una “caja” de elementos impredecibles —males liberados junto a chispas de esperanza—, culminando en un epílogo que evoca un renacer romántico y espiritual. La narrativa adopta un tono más lírico, con diálogos cargados de emoción y descripciones sensoriales que contrastan la crudeza anterior con una promesa de luz.Esta obra destaca por su hibridación innovadora: fusiona el rigor ensayístico con la fluidez novelística, incorporando toques de sátira política, erotismo sutil y elementos proféticos que resuenan con la actualidad. Como la primera novela blockchain en español, ofrece una distribución vanguardista que invita a una lectura interactiva y reflexiva. Los temas centrales —la hipocresía del puritanismo moderno, las desigualdades económicas, la sororidad en tiempos de crisis y el poder redentor del amor— se entretejen en un universo expansivo que abarca desde los años de aparente prosperidad hasta un futuro incierto, sin caer en moralismos fáciles. Los personajes, arquetipos universales pero profundamente humanos, evolucionan a lo largo de la saga, ofreciendo arcos de transformación que invitan a la empatía y al debate.Con un estilo accesible y adictivo, que alterna capítulos cortos con pasajes descriptivos vívidos, la saga mantiene un equilibrio entre el entretenimiento y la crítica profunda. Su ambición estructural —una trilogía histórica que se expande en un díptico poético— la posiciona como una epopeya contemporánea, ideal para lectores que buscan ficción inteligente con ecos de la realidad europea. En última instancia, esta obra no solo narra una revolución interna y externa, sino que invita a cuestionar el mundo que habitamos, culminando en un mensaje de esperanza: incluso en la noche más oscura, el amanecer trae la posibilidad de renacer.