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FILANTROP√ćA MESI√ĀNICA

Siempre hubo clases. Desde que el más fuerte demostró que era capaz de contribuir más en la caza colectiva de la tribu en los inicios del Homo Sapiens. El liderazgo trae consigo el poder. El poder, estatus. El estatus, la existencia de clases. Es algo inevitable, connatural al género humano.

En el pasado el poder se tomaba personalmente por la fuerza, y se conservaba por la misma fuerza y por el acceso a una defensa superior. Hasta que se inventó la ballesta y el caballero medieval con armadura quedó a merced de cualquier disparo lejano.

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El día que la globalización descarriló

La deflaci√≥n es la guerra. Siempre lo es. Cuando el valor se escapa por la puerta, el caos entra por las ventanas. L√≥gico. Puede darse cr√©dito sin dinero m√°s nunca dinero sin cr√©dito. La globalizaci√≥n descarril√≥ un 30 de febrero, mientras la gente hac√≠a otros planes. Planes peque√Īitos, de correr por casa. Y ahora toca meter miedo, contar las cosas como son. Nos han hecho creer que deb√≠amos jugar todos de delanteros, por la gloria del gol, pero la mayor√≠a de los partidos acaban empate a cero.

Los mercados aguardan este miércoles que el BCE rebaje los tipos de interés, como ya han hecho la FED y el Banco de Inglaterra. Es un error. El mundo no se enfrenta a una crisis de liquidez, sino de rentabilidad. Quieren preservar el flujo de comisiones de los intermediarios cuando deberían proteger la creación de riqueza. Pedían deflación a gritos, y deflación les ha sido concedida, pero de un modo diferente al que habían imaginado. El mito de la globalización incesante tenía un encanto casi infantil, pero el descrédito que genera la codicia y la desconfianza que desabastece los mercados no los enmienda la mentira.

China ha puesto patas arriba el tablero. La pandemia de SARS COV 2 ha dejado patente a la vista todas las debilidades de la sociedad occidental. Si lo interpretamos como un pulso: ¬Ņqu√© derecho tenemos a seguir reclamando el honor de dirigir el destino del planeta? Singapur, Corea del Sur, Jap√≥n y China – Asia en definitiva – han improvisado medidas de contenci√≥n eficaz en muy pocas horas. A miles de kil√≥metros del foco del contagio, en el coraz√≥n mismo de la m√≠tica civilizaci√≥n europea, Alemania, Francia, Italia y Espa√Īa se han cubierto de gloria.

La palma al mayor disparate se la lleva el gobierno marxista de Pedro S√°nchez en Espa√Īa.
La onda expansiva del contagio masivo que han causado sus mentiras va a provocar un colapso econ√≥mico sin precedente en la Historia de Espa√Īa. La deflaci√≥n provocada por la deserci√≥n de los turistas y el par√≥n en el consumo restan 300.000 millones de euros al PIB. A su vez, el d√©ficit p√ļblico va a superar los 150.000 millones de euros en 2020. En esas circunstancias, es imposible que batasunos, golpistas, podemitas y socialistas logren sacar adelante los Presupuestos del Estado ni con la ayuda del BCE.

Es bastante probable que Espa√Īa sea el primer pa√≠s europeo que se vea obligado a implantar el racionamiento en las principales ciudades. Es inevitable tras el cierre de fronteras en la UE, y las cuarentenas en muchas regiones. Los consumidores espa√Īoles van a poder comprobar, a sus expensas, lo que vale realmente el activo log√≠stico de empresas como Amazon y otras plataformas digitales. ¬ŅSi cortan las carreteras y las calles, podr√°n seguir circulando sus riders? La econom√≠a digital, que nos vend√≠an como el futuro, se derrumba si desaparece el hu√©sped que parasitaba.

© Belge

¬ŅQu√© es el Estado de Alarma Electoral?

La vida es demasiado breve para cometer errores dos veces. Por azar, aunque no por casualidad, la sentencia del BREXIT en Westminster vuelve a coincidir con el desenlace del Golpe de Estado catalán. Dos procesos paralelos, muy comentados y poco estudiados. Es el choque de trenes que avistaba Jordi Pujol desde Andorra. La Unión Europa y su bastardo, el Euro, son incompatibles con la Soberanía del Pueblo (Demos) y con las Reglas y Leyes del Mercado (Estado). Nadie escapa al Destino: todos los caminos conducen a Samarcanda.

Dicen los juristas que han le√≠do la Sentencia del Supremo, y glosado sus reflexiones en prensa o televisi√≥n, que est√° muy currada. Nadie lo duda, aunque son legi√≥n los que cobardean en tablas. ¬ŅAcaso debemos ser cocineros para apreciar y ¬°juzgar! la comida que pagamos en el restaurante? ¬ŅPodemos juzgar el plato del d√≠a pero no el elaborado y caro men√ļ de degustaci√≥n? Una vez com√≠ en un argentino de post√≠n carne poco hecha con un aspecto inmejorable. Tuve que ir al ba√Īo a vomitar. ¬ŅMe sirve de consuelo que el Ma√ģtre le explique a mi organismo que la carne se DEBE comer as√≠?

El rigor del lenguaje jur√≠dico difiere de los matices gramaticales de la lengua com√ļn, pero las reglas que ordenan los conceptos de la ciencia matem√°tica sirven igual para la sociolog√≠a y las mal llamadas ciencias pol√≠ticas. Lo que es Malversaci√≥n, Sedici√≥n y Rebeli√≥n para la Real Academia Espa√Īola de la lengua no es necesariamente lo mismo para los jueces que integran el Tribunal Supremo. Pero, si tan claros y rigurosos son tres conceptos jur√≠dicos, ¬Ņporque necesitan 493 p√°ginas de descripciones y met√°foras literarias para definirlos? Oiga Usted, no me explique c√≥mo aliment√≥ y destaz√≥ al ternero, ni me cuente de donde procede el carb√≥n de encina que ha usado en la barbacoa, d√≠game d√≥nde est√° el ba√Īo.

Sea cual sea la definici√≥n elegida, la Justicia es una mediaci√≥n entre las partes. Por lo tanto, es pol√≠tica. Por eso la pintan con venda en los ojos.No quiere ver pero no es ciega. En el fondo, es la misma apor√≠a que se da en la ling√ľ√≠stica y que Ludwig Wittgenstein resolvi√≥ definitivamente de un modo magistral. El ojo no se ve a s√≠ mismo. La Justicia NO PUEDE verse a s√≠ misma. Traducido, ese principio l√≥gico viene a decir que las consecuencias de la sentencia no deben influir en la sentencia. Si la Justicia intenta verse a s√≠ misma, no es Justicia, solo es Pol√≠tica.

Para descartar el delito de Rebeli√≥n, los integrantes del Tribunal Supremo argumentan en falso. Dicen que la violencia y el uso de la fuerza no son elementos estructurales, sino circunstanciales, del 9-N y del 1-0. Estoy de acuerdo. Pero, a rengl√≥n seguido, cagan su propia l√≥gica, afirmando que el Referendum ilegal y la DUI fueron una pantomima para presionar al gobierno. Tambi√©n lo fue el 23-F. La entrada de Tejero y sus guardias civiles en el Congreso es ‚Äús√≥lo‚ÄĚ una escenificaci√≥n. El cargador de su pistola, que dispar√≥ al techo, no daba de s√≠ para amenazar a todos los diputados y senadores all√≠ congregados. Atrezzo.

Los jueces del Supremo cagan su propia e impecable l√≥gica cuando exponen, a modo de excusatio non petita, que el objetivo del ‚Äúchoque de trenes‚ÄĚ y ‚Äúproc√©s‚ÄĚ era presionar al Gobierno, no al Estado. El objetivo de la pantomima era alterar el Gobierno de Rajoy, no la Constituci√≥n. Y digo yo, un lego en materia jur√≠dica pero aficionado a la buena cocina: ¬Ņno es acaso ese el principal objetivo que persigue un Golpe de Estado? Porque si es as√≠, no tengo muy claro que la Moci√≥n de Censura del 1 de junio de 2018 sea precisamente una ‚Äúenso√Īaci√≥n‚ÄĚ. El apoyo de los encausados de ERC y JxC fue medular y decisivo, no circunstancial. Ergo: si la pantomima instrumental alcanza su objetivo, tuvo √©xito. Logr√≥ alterar el Gobierno y llevar a Pedro S√°nchez a la Moncloa.

Art. 544 del C√≥digo Penal. Sedici√≥n es el alzamiento p√ļblico y tumultuario para impedir la aplicaci√≥n de las leyes y el leg√≠timo ejercicio de las funciones de gobierno, sea cual sea la autoridad. Art 472. 6. Rebeli√≥n es sustituir por otro el Gobierno de la Naci√≥n (‚Ķ) u coartar su libre ejercicio, obligarle a ejecutar actos contrarios a su voluntad. La pregunta pertinente es: ¬ŅSi el Tribunal Supremo describe con precisi√≥n que los encausados buscaban chantajear al Gobierno, y ese chantaje alcanz√≥ su objetivo (sustituir el Gobierno), puede definirse como Sedici√≥n lo que l√≥gica y jur√≠dicamente est√° tipificado como Rebeli√≥n?

Lejos de aplacar los ánimos, la sentencia aguada del Tribunal Supremo, ha servido de acicate electoral para todos los partidos político que concurren a las elecciones del 10-N. El PSOE de Pedro Sánchez ha cometido un burdo error de cálculo al pensar que solo él mueve ficha en el tablero. La iniciativa es valiosa, en el ajedrez y en la vida, pero cualquier tropiezo inesperado se la devuelve a los rivales o adversarios. Nadie es tan poderoso como Dios.

La premeditaci√≥n con la que ha actuado el PSOE desde la noche electoral del 26 de mayo delata sus intenciones tanto como sus t√°cticas. Son tan burdas como la manipulaci√≥n de la Opini√≥n P√ļblica a la que estamos asistiendo desde hace una semana. Unos medios de comunicaci√≥n entregados a la causa o sometidos se est√°n esforzando con mucho descaro en transmitir una sensaci√≥n de alarma general y urgencia. La misma Prensa que le re√≠a las gracias al catalanismo cuando pitaba al Rey o desafiaba al Gobierno de Rajoy, hoy distingue con √©nfasis a los enloquecidos radicales que mueven el nogal y a los santos varones de la Catalanidad. Nos dice que la mayor√≠a de los pac√≠ficos y moderados recogedores de nueces est√° pidiendo a gritos que se restablezca el Orden P√ļblico. Le piden a Pedro S√°nchez que intervenga antes de que empiece la campa√Īa electoral del 10 de noviembre. Una suerte de Estado de Alarma Electoral, antes de que las calles de Barcelona se le vayan de las manos.

© Belge

EL TURISMO ES UN GRAN INVENTO

As√≠ se titulaba una de las pel√≠culas de Paco Mart√≠nez Soria. Y yo, cada vez que oigo o leo que hay gente que reclama con tanto entusiasmo la identidad, el derecho a decidir, mayores cotas de autonom√≠a, el derecho a la autodeterminaci√≥n, la independencia, el restablecer las fronteras de los antiguos reinos dentro de Espa√Īa, etc‚Ķ me acuerdo de ese gran invento que es el turismo.

Nuestros pol√≠ticos, que son gente ilustrada, sabia y muy capaz, han convencido a buena parte de la ciudadan√≠a de que est√°bamos mucho mejor cuando Espa√Īa no era Espa√Īa, sino una colecci√≥n de ‚Äúpa√≠ses‚ÄĚ con identidad propia, lengua propia e instituciones propias. Debemos recordar que aquellas instituciones eran absolutamente democr√°ticas y ofrec√≠an a los ciudadanos (no hab√≠a s√ļbditos) todos los servicios propios del estado de bienestar.

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