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¿Qué es la Inflación Estructural en España?


De paseo por Ávila, hace años, me encontré con un grupo de turistas israelíes a los que guiaba un joven cura franciscano. Frente a las escaleras de la Iglesia de San Juan les estaba explicando el significado de la expresión “Cristiano Viejo”.  L es contaba que el ser humano se adapta a todos los cambios, por ventura de las crisis, guerras e invasiones, pero se resiste a cambiar de hábitos culinarios. Para hacer gala de su condición “cristiana”, se “mataba el cerdo” en la puerta de casa y se invitaba a amigos y vecinos.

Nada es más difícil de cambiar que la composición de la cesta de la compra. Por rutina o hábito social, las familias españolas se gastan el dinero comprando las mismas cosas en los mismos sitios. Es algo que se puede verificar de forma sencilla anotando a diario todos los gastos en un libro mayor. Al cabo de 5 o 10 años, nos resultará asombroso constatar lo poco que varía la “cesta” de la compra y lo mucho que suben los precios.

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¿Es la de Ucrania la primera guerra provocada por el BITCOIN?


A la fuerza ahorcan. Tardé años en empezar a entender lo que significa Destino. Aunque sea el concepto nuclear de la cultura greco latina y la piedra angular de la civilización católica, es un voladizo en los planes de estudio influidos por el marxismo. Destino, es diana, aunque en esta ocasión me aleje de la etimología para centrarme en lo que siempre parece casualidad. Pero si no crees en la casualidad, nada puede ser accidental ni caótico.

Mi primo S. es ingeniero y se dedica a comercializar plantas fotovoltáicas. Lo poco que sé de energías renovables se lo debo a una conversación que mantuve con él a finales del año 2005. Me animaba a invertir en el sector, con la promesa de una rentabilidad garantizada de dos dígitos. Mi principal objeción es que se trataba de la enésima versión del tocomocho y que no existía seguridad jurídica en España. No había tal demanda de energía que pudiera justificar una prima de 532 euros por MegaVatio/hora. Me contestó que la previsión era que el precio de la luz alcanzara ese nivel en 17 años, el periodo de amortización teórico de las placas fotovoltáicas. Me quedé con esos datos.

Al final, el tiempo nos ha dado la razón a los dos. Incluso con los impuestos y el recorte retroactivo aplicado a las primas, el inversor que no se endeudó en exceso para entrar en el subvencionado sector de la energía solar ha hecho un buen negocio. Moralmente, ha ganado dinero a costa de encarecer el recibo de la luz al conjunto de los clientes y de arruinar la solvencia del sistema financiero. Con el desplome de la demanda de energía en España, la energía solar ha sido usada para bombear agua en los pantanos, causándole un enorme déficit estructural a las eléctricas.

¿Es casualidad que el precio de la luz haya superado los 500 euros por MegaVatio justo 17 años después de aquellos planes de comercialización patrocinados por los países del Norte? ¿Es casualidad que lo haya hecho de un modo tan artificial como esperpéntico? No lo creo. Sencillamente, es imposible. Ni vetando el carbón, ni echando el cierre a las centrales nucleares, han logrado compensar el parón del sector constructor y el colapso del turismo en España. Para justificar los más de 6.000 millones de euros anuales en subvenciones a fondo perdido durante 17 años, han necesitado – literalmente – una guerra. La guerra de Troya.

Cuando la Crisis Subprime amenazó con derrumbar el sistema financiero americano, surgió el BITCOIN como por arte de magia. El origen real de la primera criptomoneda de la Historia es oscuro, pero la lógica apunta a que fue ideada muchos años antes, una suerte patrón oro ideal. Respaldar la masa monetaria con algo de valor es una entelequia tan antigua como el empeño por acuñar falsa moneda. Sólo se trata de ganar tiempo.

Las criptomonedas aspiran a convertirse en un medio de pago avalado por el control de la producción de energía. Es un sistema perverso que desplaza y anula el factor trabajo. La capacidad productiva del ser humano deja de ser la unidad de valor teórica que vertebra la comunidad, sustituida por el CONTROL SOCIAL de los individuos. MATRIX.

La guerra de Ucrania es, quizás, el primer conflicto militar provocado por una criptomoneda. Días antes de intervenir en el este del país, el Banco de Rusia había prohibido a los Fondos de Inversión destinar capital al BITCOIN, siguiendo la estela de países como China. Lo que está en juego no es la tutela de un medio de pago, sino la capacidad soberana de controlar la producción de energía y el acceso al sistema eléctrico. El CONTROL SOCIAL de los individuos pasa por la CAPACIDAD para desconectarlos de la red eléctrica. El poder de marginación corre paralelo al incremento de la demanda de energía para producir valiosas criptomonedas. Ese PATRÓN ENERGÍA que nace como un inocente juego para respaldar de valor un medio de pago amenaza con erradicar cualquier atisbo de soberanía, arruinando haciendas e industrias nacionales. No es ninguna casualidad que el precio del kilovatio y de los carburantes se hayan disparado en toda Europa, obligando a cerrar fábricas y negocios. Es consecuencia directa del incentivo financiero a la producción de criptomonedas.

A mayor precio, mayor consumo eléctrico ineficiente e improductivo. En países en los que llueve poco, es suficiente con padecer un gobierno bananero o una plaga ecologista, para comprobar cómo se desboca el recibo de la luz. El caprichoso cierre de centrales nucleares y térmicas de carbón, por presión de Alemania, es un verdadero atentado contra la soberanía energética del pueblo español.

© Belge

P.D Por su interés: https://www.rts.ch/info/economie/12578147-plongee-inedite-dans-les-mines-geantes-du-bitcoin-au-kazakhstan.html

La lista de la compra: 25 años de inflación


La inflación es un elefante en medio del salón. Todos fingen no verla, pero ocupa todo el espacio económico. Esta podría ser la cesta de un hogar tipo, fiel a sus rutinas y hábitos de consumo.

Bienes y servicios Septiembre 1996 Septiembre 2021 Inflación
Comunidad Vecinos 5.000 ptas 150 euros 6,65%
Telefónica 2600 ptas 75 euros 6,48%
Iberdrola 2400 ptas 50 euros 5,09%
Gasoleo C (1000 l) 38000  ptas 960 euros 6,07%
Coche  16000 ptas 410 euros 5,97%
Alimentación 21000 ptas 500 euros 5,67%
Hostelería 10.000 ptas 330 euros 7,06%
Total 95.000 ptas 2475 euros 6,05%

A este cuadro les faltan varias líneas de gasto, sin mencionar el capítulo de tasas, comisiones e impuestos.  La presión fiscal se ha duplicado en España y los bancos, que hasta hace poco pagaban intereses por el ahorro de las familias (2 billones de euros), han empezado a cobrar pesadas comisiones por el pasivo en depósito. 

Las promesas que sirvieron para armar el relato de la adhesión a la Unión Monetaria Germana y justificar la renuncia a la soberanía fiscal y financiera han resultado ser tan falsas como un Euro de madera. La economía española padecemos la misma inflación, si no es mayor, que con la centenaria peseta.  Para lo único que ha servido, en estos 25 años, es para endosar la cuantiosa Deuda de la mal llamada “Reunificación” alemana a países como España.

 Todos los ingresos que generan las administraciones del Estado, mediante el procedimiento de la inflación encubierta, han dejado tocada de muerte la economía productiva y debilitado todas sus instituciones.

Los españoles han visto reducido su poder adquisitivo a la cuarta parte pero pagan el doble de impuestos. Sus  salarios son los mismos que hace 20 años pero el monto  de la  Deuda Global se ha multiplicado por 4 para mantener una Casta Ociosa de prejubilados de oro y un ejército de esclavos subvencionados.

(c) Belge

¿Qué es la apropiación indebida de la Inflación?


El debate es recurrente en España. Como si fuera una maldición bíblica, regresamos a añadir capítulos al Desastre del 98 y a Los Males de la Patria de Lucas Mallada. Cuando no se dedica a urdir conspiraciones y revoluciones, la izquierda marxista es adicta al flagelo moral. Todo lo que nos pasa es poco porque somos una raza del sur, inferior, incapaz de administrarse a sí misma. Ya saben: El Kongo belga empieza en los Pirineos.

Por algún motivo extraño, esa izquierda feroz es más bien benevolente con la ruina que nos ha traído Europa desde 2002. Ni siquiera la abrumadora concatenación de hechos probados y sentencias firmes que demuestran que la Unión Monetaria se ha convertido en un problema para la economía española la saca de la retórica al uso. Sin ir más lejos, la Audiencia Nacional acaba de sentenciar que la creación de Bankia que nos exigían Frau Merkel, Herr Schauble y demás comparsas no es punible. Las SIP y los EPA de Zapatero, MAFO y Sebastián que arruinaron a tantos españoles en beneficio de unos pocos catalanes fueron un “lamentable” error.

Legos y profanos, movidos en masa, insisten en hablar de burbuja inmobiliaria para situarse en la historia reciente de España. Han vivido la creación de la Unión Monetaria pero no la han metabolizado. Han experimentado que subieron los precios pero no han acabado de entender lo que supuso la conversión al Euro para sus vidas y sus negocios. Nunca se percataron de lo que les habían hurtado: el sentimiento del mercado y la intuición del valor natural de las cosas. Como si les hubieran teletransportado, de la noche a la mañana, a un país extraño del que no conocían nada.

El desbarajuste de los precios, y la volatilidad propia de cualquier proceso de devaluación, no son inflación. Una casa seguirá siendo la misma casa y en la cuenta en divisas, seguirá figurando la misma cantidad de dólares. Ni la casa ni los dólares valen más de lo que ya valían, pero a los inversores les costará ahora un mayor esfuerzo comprar una casa o unos dólares. Con el cambalache monetario, lo que perciben no es la inflación sino su empobrecimiento por decreto.

La conversión al Euro sirvió para saquear la rentabilidad de las empresas y apropiarse de la inflación de cara a un futuro de tipos negativos. Lo tenían todo previsto y calculado. Como he venido repitiendo durante años, nos prestaron falsa moneda para reclamar la deuda en oro de ley. Toda su estrategia consistía en ganar tiempo. A la espera de un buen pretexto para romper la baraja, se han dedicado a importar deflación.

El debate es recurrente desde entonces, si. ¿Han subido los precios o somos más pobres? ¿Son menos rentables las empresas españolas o son víctimas de competidores desleales? La realidad es que el Euro ha servido para importar bienes y servicios por debajo de sus costes de producción y para pagar el petróleo a precio de oro. Y para refinanciar ese enorme déficit estructural que se iba acumulando, nunca faltó la falsa moneda.

El truco para colonizar un país y su sociedad consiste en subvencionar a un pequeño colectivo de agentes económicos y sociales para que arruinen a sus competidores. Los ganaderos y agricultores elegidos pueden vender a pérdida y satisfacer una demanda sostenida artificialmente, y las empresas subvencionadas que viven de los Presupuestos Generales del Estado ni siquiera deben esforzarse en presentar sus cuentas anuales.

Para apropiarse de la inflación, los partidos políticos y los sindicatos no han dudado en crear un ejército de consumidores “a sueldo”. Son los Siervos del Euro: 1,5 millones de falsos empleados públicos enchufados en las distintas administraciones autonómicas, con salarios completamente artificiales, han permitido sostener durante más de una década la “ilusión de los precios de mercado”. ¿Cómo no iba a colapsar ese sistema antes o después? Malversaron el dinero de las Cajas de Ahorro para seguir ganando tiempo, hasta que Alemania consideró que había llegado el momento de empezar a exigir que le devolviera “su oro”.

En 1992, con 16 millones de pesetas, equivalentes al sueldo neto de 8 años de trabajo, un español podía vivir de las rentas. Lo ha podido seguir haciendo hasta el año 2000, con cuentas remuneradas al 5%. En caso de haber optado por comprar una buena vivienda al contado, la rentabilidad le llegó con el ahorro constante del alquiler. En un y otro caso, el valor del patrimonio ahorrado con esfuerzo y sacrificio fue preservado gracias a la mal afamada inflación.

En buena lógica, en cuanto desaparece la “inflación” lo que aparece es la “usura” que destruye poco a poco el valor de las cosas. Los únicos que mantienen intactas sus rentas son los políticos y los serviles lacayos que viven de prebendas y salarios “oficiales” completamente improductivos e innecesarios. Ellos siguen pagando el café del desayuno a 80 pesetas y no tienen que parar a repostar en las gasolineras: el chófer les recoge en la puerta de su casa.

El español que ganaba 3 millones de pesetas brutas hace 30 años, hoy aspira a que le paguen 1500 euros al mes. Si ha logrado ahorrar 100.000 euros, tiene para pagar la entrada de un piso pequeño en las afueras, o resignarse a que las nuevas Cajas de ahorro fusionadas le soplen 200 euros al año a cambio de nada. Si quisiera vivir de la renta de su patrimonio, con suerte tendría dinero para 4 años, o para pagar el alquiler y los gastos de la casa durante 10 años.

La apropiación indebida de la inflación, que pone a rezar juntos a ricos, marxistas y funcionarios, es eso, amigo Sancho. La inflación es la temperatura del mercado en una economía sana y en una sociedad libre. Es un mecanismo natural que ajusta los precios en función del nivel de actividad empresarial y de la demanda social. Es el termómetro que le indica al mercado lo que realmente necesita la gente en cada momento. Roto el termómetro, son los usureros los que fijan los precios y los políticos los que determinan las necesidades de la sociedad.

© Belge