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¿Es la de Ucrania la primera guerra provocada por el BITCOIN?

A la fuerza ahorcan. Tardé años en empezar a entender lo que significa Destino. Aunque sea el concepto nuclear de la cultura greco latina y la piedra angular de la civilización católica, es un voladizo en los planes de estudio influidos por el marxismo. Destino, es diana, aunque en esta ocasión me aleje de la etimología para centrarme en lo que siempre parece casualidad. Pero si no crees en la casualidad, nada puede ser accidental ni caótico.

Mi primo S. es ingeniero y se dedica a comercializar plantas fotovoltáicas. Lo poco que sé de energías renovables se lo debo a una conversación que mantuve con él a finales del año 2005. Me animaba a invertir en el sector, con la promesa de una rentabilidad garantizada de dos dígitos. Mi principal objeción es que se trataba de la enésima versión del tocomocho y que no existía seguridad jurídica en España. No había tal demanda de energía que pudiera justificar una prima de 532 euros por MegaVatio/hora. Me contestó que la previsión era que el precio de la luz alcanzara ese nivel en 17 años, el periodo de amortización teórico de las placas fotovoltáicas. Me quedé con esos datos.

Al final, el tiempo nos ha dado la razón a los dos. Incluso con los impuestos y el recorte retroactivo aplicado a las primas, el inversor que no se endeudó en exceso para entrar en el subvencionado sector de la energía solar ha hecho un buen negocio. Moralmente, ha ganado dinero a costa de encarecer el recibo de la luz al conjunto de los clientes y de arruinar la solvencia del sistema financiero. Con el desplome de la demanda de energía en España, la energía solar ha sido usada para bombear agua en los pantanos, causándole un enorme déficit estructural a las eléctricas.

¿Es casualidad que el precio de la luz haya superado los 500 euros por MegaVatio justo 17 años después de aquellos planes de comercialización patrocinados por los países del Norte? ¿Es casualidad que lo haya hecho de un modo tan artificial como esperpéntico? No lo creo. Sencillamente, es imposible. Ni vetando el carbón, ni echando el cierre a las centrales nucleares, han logrado compensar el parón del sector constructor y el colapso del turismo en España. Para justificar los más de 6.000 millones de euros anuales en subvenciones a fondo perdido durante 17 años, han necesitado – literalmente – una guerra. La guerra de Troya.

Cuando la Crisis Subprime amenazó con derrumbar el sistema financiero americano, surgió el BITCOIN como por arte de magia. El origen real de la primera criptomoneda de la Historia es oscuro, pero la lógica apunta a que fue ideada muchos años antes, una suerte patrón oro ideal. Respaldar la masa monetaria con algo de valor es una entelequia tan antigua como el empeño por acuñar falsa moneda. Sólo se trata de ganar tiempo.

Las criptomonedas aspiran a convertirse en un medio de pago avalado por el control de la producción de energía. Es un sistema perverso que desplaza y anula el factor trabajo. La capacidad productiva del ser humano deja de ser la unidad de valor teórica que vertebra la comunidad, sustituida por el CONTROL SOCIAL de los individuos. MATRIX.

La guerra de Ucrania es, quizás, el primer conflicto militar provocado por una criptomoneda. Días antes de intervenir en el este del país, el Banco de Rusia había prohibido a los Fondos de Inversión destinar capital al BITCOIN, siguiendo la estela de países como China. Lo que está en juego no es la tutela de un medio de pago, sino la capacidad soberana de controlar la producción de energía y el acceso al sistema eléctrico. El CONTROL SOCIAL de los individuos pasa por la CAPACIDAD para desconectarlos de la red eléctrica. El poder de marginación corre paralelo al incremento de la demanda de energía para producir valiosas criptomonedas. Ese PATRÓN ENERGÍA que nace como un inocente juego para respaldar de valor un medio de pago amenaza con erradicar cualquier atisbo de soberanía, arruinando haciendas e industrias nacionales. No es ninguna casualidad que el precio del kilovatio y de los carburantes se hayan disparado en toda Europa, obligando a cerrar fábricas y negocios. Es consecuencia directa del incentivo financiero a la producción de criptomonedas.

A mayor precio, mayor consumo eléctrico ineficiente e improductivo. En países en los que llueve poco, es suficiente con padecer un gobierno bananero o una plaga ecologista, para comprobar cómo se desboca el recibo de la luz. El caprichoso cierre de centrales nucleares y térmicas de carbón, por presión de Alemania, es un verdadero atentado contra la soberanía energética del pueblo español.

© Belge

P.D Por su interés: https://www.rts.ch/info/economie/12578147-plongee-inedite-dans-les-mines-geantes-du-bitcoin-au-kazakhstan.html

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