La reforma feudal de la Constitución


George Orwell, nacido Blair, trabajó como idealista en España y como censor en Gran Bretaña. Fruto de aquella experiencia traumática, se puso a escribir una novela sobre el totalitarismo nazi. Tardó dos años en escribirla, porque se le atragantaba, y se titula 1984, porque era el presente convexo que veía en 1948. Lo más interesante de aquel trabajo creativo es que lo interrumpió para desahogarse, escribiendo del tirón esa obra maestra que es Animal Farm.

Pedro Sánchez no es Napoleón, pero la reforma constitucional que ha pactado con ex etarras y golpistas catalanes prófugos de la justicia está directamente inspirada de esa divertida crónica del nazismo ordinario. El truco es el mismo: Todos los animales del reino son iguales, pero unos animales del reino son más iguales que otros.
La reforma del artículo 46 va a propiciar que una minoría insurgente y sediciosa modifique la Constitución por la puerta de atrás, artículo por artículo.

A toro pasado, es difícil entender que Aberto Nuñez Feijoo facilitara la investidura de un esperpento de gobierno tan disparatado como el actual, o que dejara el Tribunal Constitucional en manos del Partido Socialista. Dejó expuesto al Rey y ahora está propiciando y alentando una reforma feudal del Estado de las Autonomías.

Días de resaca


Cuatro años después, apurando la legislatura al límite de la embriaguez, la izquierda batasunizada de Pablo Iglesias y Pedro Sánchez ha renovado su venal compromiso con Alemania y EEUU. Dos bochornosas sesiones de investidura han bastado para ilustrar lo que aquí y allí llaman democracia parlamentaria. Desde que Pedro Sánchez se hizo con el poder, abusando del artículo 113 de la Constitución, podría decirse que el parlamento ha estado legislando a puerta cerrada. Es más sencillo descontar los meses de normalidad institucional que sumar los meses que Pedro Sánchez estuvo gobernando en funciones, con una u otra excusa.
Durante dichas funciones, para animar a la claque socialista, el PSOE recurrió a los mismos monologuistas de siempre. Tiran de repertorio, no son muy originales, pero tienen oficio. En el fondo, el público es como un niño: le encanta escuchar siempre los mismos chistes. El más clásico de todos, a dos voces, sigue levantando al respetable de su butaca para aplaudir con las orejas: Si hay que ir (a la oposición), se va, pero irse (del poder) pa ná, es tontería. El que habla con voz profunda, cargada de autoridad, es Felipe González, y el que apostilla, Alfonso Guerra. El dúo Tip y Coll de la política española ya va echando años, pero cuando sacan a Page y Vara de teloneros, como que no es lo mismo.
¿Y qué me dice, Usted, de la Oposición? En realidad, muchos de los que critican el régimen constitucional del 78, también conocido como “Santa Transición al Feudalismo”, lo hacen porque no han caído en la cuenta que el Ministerio de Oposición no una cartera externa, sino implícita y latente. El Poder es Uno y Trino: El rey, el presidente y el ministro de oposición. En el fondo, si el cargo fuera explícito, y Alberto Nuñez Feijoo se sentara en el Consejo de Ministros, todos entenderíamos que la Carta Magna no es el comodín de la baraja, sino un texto sagrado, como la Biblia o Las Mil y Una Noches. Afirman que su autor pudo ser Charles Bukowski, cuando trabaja para la CIA en Langley, pero resulta asaz dudoso. Nunca estuvo tan borracho.
Son días de resaca. Despertamos y descubrimos que pecamos de ingenuidad cuando al final de La Sociedad Rota, escribíamos: “No es posible que consigan cobrarles 80.000 millones de euros a los contribuyentes sin la complicidad del Partido Popular. Elevaría la Presión Fiscal a la clase media en más de 8.000 euros por hogar cuando muchos de ellos solo llegan a final de los meses pares. Es una pura fantasía tributaria destinada a ganar tiempo y apurar la legislatura”. Craso error. Era una pesadilla. Errare humanum est.
P.D. La foto que encabeza el análisis siempre es actual. Da igual cuando la pongas.

La revolución puritana**. La trilogía continúa


Tenemos el inmenso placer de anunciar a los lectores que la segunda novela de la trilogía, El Sacrificio de los PIGS, ya está terminada. Creemos que el libro 2 de La Revolución Puritana es una obra necesaria para entender que le concedan el Premio Nobel de la Paz a Barack Obama, por instigar el terrorismo, el Premio Nobel de Economía a Ben Bernanke, por quebrar el sistema financiero, y el Premio de Medicina a las huestes de Anthony Fauci, por originar una pandemia mundial. La guerra, el hambre y la enfermedad son tres jinetes que cabalgan juntos.

Gracias a la generosa ayuda de los lectores que nos permite escribir con libertad, toda esta maravillosa aventura editorial que emprendimos hace 7 años ha servido para armar las piezas del puzzle y hacer visible lo que pretenden mantener oculto. Los personajes de la novela son ese puñado de elegidos que decide hacer lo correcto cuando lo más cómodo es dejarse arrastrar por la corriente. Luchan sin descanso. Son pocos pero la suerte de la humanidad está en sus manos.

Para ayudarnos a impulsar este bonito proyecto editorial, y que nuestros amigos puedan adquirir un ejemplar dedicado, o simplemente aportar un donativo en la cuenta de INLUCRO, hoy iniciamos la fase de crowfunding.

Para esta nueva campaña de micromecenazgo, repetimos la misma fórmula de preventa usada para publicar los libros anteriores.
Las dos modalidades para participar en el crowdfunding del libro son:
1.Donativo a la Cuenta de INLUCRO en Caja Rural de Salamanca.
2.Preventa o crowdfunding de recompensa, por 20 euros.
Los correos habilitados para los para solicitar un código único y reservar el libro, al indicado precio de 20 euros (gastos de envío incluidos) son:
Inlucro@gmail.com
daviddomingosancho@gmail.com
P.D: Oferta especial para los amigos lectores de nuevas plataformas en la RED. 49 euros por los tres libros de la Trilogía (IVA y gastos de envío certificado incluidos).

Portada

Cataluña indulta a Sánchez y blanquea la moción de censura.


Hace 100 años, Pedro Sánchez se llamaba Primo de Rivera. Era un populista pragmático, catalanizado por osmosis, que llega al poder después de que tres terroristas a sueldo asesinaran a Eduardo Dato y le allanaran el camino. Durante los siguientes años, su acción política y económica consistió en extender el lamentable e ineficiente régimen catalán a toda España.
La moraleja del cuento no es, como habitualmente subrayan algunos, que el Rey consentidor y pusilánime tuviera que salir por patas, sino que los terroristas fueron protegidos por Alemania, indultados por el Dictador y, luego, amnistiados por el PSOE tras el Golpe de Estado de 1931. Los terroristas que habían contratado para provocar un cambio de régimen favorable a Cataluña y Alemania vivieron felices y comieron perdices.
Pep Pigdemont, el bufón al que PUJOL y MAS subcontrataron la faena por pura cobardía, y por estar demasiado ocupados gestionando sus cositas en Andorra, se dispone a blanquear la Moción de Censura anticonstitucional y el régimen catalanista y batasuno al que dio paso a cambio de un poco de pasta para sus descendientes. Si los asesinos de Duato se fueron de rositas, él no va a ser menos. Al fin y al cabo, no ha matado a nadie.
Hace muchos años que Felipe González indultó y amnistió a Pujol, al padre de Pujol y al abuelo de Pujol, y nadie se ofendió por ello. ¿A qué viene ahora tanto ruido por una amnistía de mierda?

Nunca formaría parte de un club que me admitiera como socio. Pero toda regla tiene su excepción.