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Periodista especializado en Economía

¿En qué se gastan los españoles el dinero?


Como todos los años, el Instituto Nacional de Estadística ha publicado el dato presupuestario de las familias.  En 2015, cada español gastó 10950,55. O lo que es lo mismo: el gasto total de los españoles a 503.400 millones de euros.  Pero de entrada, la metodología elegida es completamente absurda: si la vivienda se ha considerado siempre como una inversión a efectos de minorar la inflación oficial en España, no tiene demasiado  sentido que figure como el mayor capítulo del gasto de las familias. O es un gasto o es una inversión. Los 8.719 euros que cada  hogar dedica a la compra y mantenimiento de la casa suman algo más de 160.000 millones.  Y lo mismo cabe decir del gasto en mobiliario. Algunos muebles duran toda la vida y su importe solo tiene sentido en un análisis macro económico.

Gasto 2015 Individuo Hogar
Vivienda 3480 euros 8710 euros
Alimentación 1650 euros 4125 euros
Transporte 1260 euros 3158 euros
Bares & Salidas 1220 euros 3060 euros
Cultura 790 euros 1975 euros
Ropa 560 euros 1395 euros
Muebles 465 euros 1165 euros
Salud 390 euros 980 euros
Teléfono 315 euros 792 euros
Otros conceptos 820 euros 2060 euros
TOTAL 10950 euros 27420 euros

Lo más destacable en este ejercicio es que los españoles han gastado en “vino” el dinero que se han ahorrado en el surtidor. Se incrementa el gasto en alimentación y en ocio, parte por la fuerte subida de los precios, parte por un ligero incremento del consumo.  En cualquier otro capítulo del presupuesto familiar se podría interpretar dicha subida como consecuencia de una posible mejoría de los datos macroeconómicos, pero los hábitos alimenticios son relativamente constantes.

Tácticas de deflación

La rebaja en la cotización del barril del petróleo en 2015 se queda prácticamente en nada, como demuestran las series del INE. Cada español solo se ha ahorrado unos 70 euros en combustibles cuando dicha partida supera los 1.000 euros al año. La pregunta es legítima y debe formularse: ¿Quién se ha quedado con la rebaja del petróleo en España? Y la respuesta no es baladí. Cuando repunte el precio de los carburantes, la inflación acumulada aparecerá de golpe pero nadie devolverá las comisiones pagadas a cuenta de la deflación “oficial” provocada deliberadamente por la política monetaria impuesta por el Bundesbank.

La principal conclusión a la que llegan los periódicos que comentan las estadísticas del INE es completamente artificial y sesgada por razones ideológicas.  Si el enfoque del Gasto es de tipo macro económico, hay que tratar con mimo las divisiones per cápita. Si la suma de las hipotecas vivas es algo más de 550.000 millones de euros, la amortización anual en un entorno de tipos de interés negativos y el alquiler de los hogares no supera los 3.000 millones de euros al mes.  Es un gasto exacto de 2.000 euros por hogar al año, muy lejos de los 8700 que apuntan.  La manipulación del capítulo roza el escándalo intelectual y político.

Presupuesto de Gasto Básico de los Hogares 1996- 2016

Gastos Básicos 1993-1996 2016
Alquileres 3.000 euros 7.000 euros
Alimentación 1.000 euros 3.000 euros
Transporte 1.000 euros 3.000 euros
Agua & Luz 200 euros 500 euros
Teléfono 200 euros 800 euros
Calefacción 350 euros 1.500 euros
IRPF 250 euros 1.800 euros
TOTAL 6.000 euros 17.600 euros
Hipoteca 6.000 euros 5.000 euros
Déficit/SMI 0 euros – 8.500 euros

Desglose del gasto

 

Minuto y Marcador


Todos los periódicos han publicado sus encuestas electorales, que rozan casi el género de editoriales.  En algunos casos, dichas encuestas ni siquiera atienden a las reglas elementales del cálculo.  Con la Ley D’hondt en mano,  200 escaños de los 350 que componen el Congreso se atribuyen de facto en proporción a los votos obtenidos. El resto pueden catalogarse como “estructurales”.  El ganador consigue el primer diputado, el segundo consigue el segundo y el siguiente escaño baila entre el ganador y la tercera fuerza política, en función de la diferencia de votos.

De nuestro análisis de la tendencia, provincia a provincia, se desprende que Podemos no sube tanto  en escaños como auguran algunos  periódicos que pretenden movilizar el voto del PSOE, y que Ciutadans baja más de lo que sostienen los medios “catalanistas”.

Rajoy gana al menos 7 escaños estructurales en Galicia, Castilla -León y Castilla La Mancha. En el resto de regiones se mantiene, aunque recupera muchos votos. El resultado global del PP es, tal vez, el más fácil de predecir.  Con un 30-33% de los votos válidos, conseguirá entre 130 y 135 diputados.

Fuerzas Políticas Votos Escaños
Partido Popular 32-33% 130-135
Unidos Podemos 24-25% 80-85
Partido Socialista 19-20% 75-80
Ciudadanos 11-12% 20-25
Nacionalistas
(PNV,BILDU,CIU,ERC,CC, etc)
10-11% 25-30

En sentido contrario, el PSOE se ha convertido en una incógnita. Podría perder 5 diputados proporcionales y prestar 5 diputados estructurales a Unidos Podemos.  Y todo parece señalar que se va a producir en el Congreso un “diabólico” empate – escaño arriba escaño abajo – entre ambas fuerzas.  Pero no suman más de 165 diputados.

En la ecuación electoral, el voto de los nacionalistas es algo así como una Constante desde hace  casi 40 años. El número de escaños que consiguen suele depender de las circunstancias y de la participación: ronda los 35-40 diputados.  Sin embargo, el 26 J tienen muchos votos prestados a Podemos y a Ciutadans por razones tácticas, y se quedan con un máximo de 25-30 escaños.

A resultas, el Partido de Albert Rivera, impulsado por los financieros catalanistas para robarle votos al Centro Derecha, debería perder entre 10 y 15 escaños. Su votante tipo, en Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla es un urbanita despistado por la propaganda política y mediática.

Fuerzas Políticas Votos Escaños
Partido Popular 32-33% 130-135
Unidos Podemos 24-25% 80-85
Partido Socialista 19-20% 75-80
Ciudadanos 11-12% 20-25
Nacionalistas
(PNV,BILDU,CIU,ERC,CC, etc)
10-11% 25-30

(c) Belge

Gamesa ampliará capital para dar entrada a Siemens


El abrazo del oso. Tras años de rumores, y una ampliación de capital que llevó los títulos a cotizar a poco más de 1 euro, Gamesa y Siemens han confirmado un acuerdo de fusión entre la división eólica de la empresa alemana y Gamesa.  La orquesta no desafina, pero la música no acaba de sonar del todo bien. Siemens pagará  a los accionistas 3,75 euros por acción en concepto de “niño, come y calla”. Son 1.000 millones de dólares, según los datos facilitados a la CNMV.  La fusión alumbra compañía de aerogeneradores del mundo valorada en unos 10.000 millones de dólares.

La parte que le corresponde a Iberdrola suma probablemente tanto como el dinero que pusieron los accionistas mayoritarios en la anterior ampliación de capital en 2014 (236 millones de euros). Al final del proceso de fusión, se quedará como minoritaria por debajo del  8% de las acciones. Los proveedores de Gamesa en el País Vasco confían en que la fusión amplíe su cartera de pedidos, aunque admiten que existe el riesgo de que Siemens haga prevalecer sus propios intereses y beneficie a sus propios clientes.

La pregunta de si la operación es buena para los accionistas no es fácil de contestar. La intuición dice que no lo es tanto, a la vista de la evolución de la cotización en la sesión de hoy. La prima por la fusión lleva descontada muchos meses y explica porque el título siguió cotizando por encima de los 16 euros a pesar de hundirse el Ibex un 30%. Los 4.000 millones en que Siemens ha tasado Gamesa son poco más de 14 euros por acción, antes de abonar el dividendo extraordinario.  Parece claro que buscan los históricos 10 euros que han constituido un nivel de referencia en estos dos últimos años.

La clave sin embargo es otra: en 2012, la empresa alemana no dudó ni un segundo en abandonar por razones financieras su apuesta por el sector fotovoltaico y termosolar, centrando su esfuerzo y dinero en la producción de energía eólica e hidráulica.Podría darse el caso que Siemens pretenda optimizar sus propios negocios eliminando molestos competidores. Los flecos de la futura ampliación y fusión no están cerrados y pueden deparar sorpresas.

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Los árboles de la Avenida Emilio Romero


Corría el año 90 a su fin. El mundo era distinto, pero ya empezaba a ser igual. Se avecinaba la crisis de los Balcanes tras caer el Muro de Berlín. En EEUU, un ex director de la CIA reconvertido a político, George Bush, preparaba la primera Guerra de los Golfos, engañando a su aliado  Sadam Hussein. Supuestas masacres de niños en supuestos hospitales kuwaitíes, supuestas pruebas de una supuesta e inminente invasión de Arabia Saudí justificaban el aval de la ONU para cazar como conejos a los temibles soldados del cuarto ejercito mas poderoso del planeta. (La historia se repite como farsa bufa) La prensa libre e independiente negociaba los pormenores verdosos de la retransmisión en exclusiva del bombardeo de Bagdad. Ningún periodista, ningún periódico sentía curiosidad por la sobrevenida presencia de tropas americanas en la zona; ningún comentario, ni un sólo análisis sobre las razones del dictador iraquí para invadir Kuwait, salvo para glosar su maldad intrínseca. Su ambición criminal sin límite ponía en jaque a la comunidad internacional y forzaba una intervención humanitaria contundente.

En Arévalo, un plumilla abrumado intentaba cumplir con la función encomendada de informar a diario sobre la actualidad de una región parca en noticias. A hostias con el día a día, intentaba organizar una agenda sin caer en la paráfrasis de la nada. Contar a la gente lo que le pasa a la gente.  Suena muy bien, dicho así, pero la realidad diaria es una reacción en caliente.

El oficio de periodista es un trabajo de fabulación y la actualidad una pura entelequia, un marco vacío lleno de tópicos. Es una historia contada por un idiota, con gran alharaca y sin sentido alguno.

Para un plumilla abrumado, el oficio de corresponsal consiste en tejer un paradigma de relaciones urgentes, de tópicos enmarcados en un espacio predeterminado. Violentos sucesos, abundantes declaraciones políticas, convocatorias absurdas, patéticas promociones, incomprensible agenda administrativa, celebraciones rituales, efemérides de obligado cumplimiento, acaban configurando ese mapa absurdo de la realidad que describía con precisión Hamlet.

En 1990, la gente empezaba a creerse la democracia y tenía ganas de contar cosas, pero al plumilla abrumado no le llegaban las horas a fin de mes.  Tenía que elegir entre ir al Bingo de Medina del Campo a las dos de la madrugada o inventar tiempo con alevosía para investigar según qué cosas. La mayoría de las revelaciones carecían de fundamento, no se podían probar o simplemente ya eran conocidas.

Aún así, a pesar del ímprobo esfuerzo, el plumilla abrumado debía resultar bastante torpe porque casi todas las tardes, en esa hora tonta en que se aburren los directores, recibía la llamada del periódico.  De aquellos consejos de media tarde que le prodigaron, el consejo cierto y constatado: “el abanderado siempre se lleva los palos” y el corolario impepinable:  el soldado que se esconde sirve para otra guerra.

Aquella tarde,  la llamada del director duró más que de costumbre. Tenía que ver con el alboroto de no se qué noticia. Tras largo preámbulo y exposición de motivos acerca de los inconvenientes de destapar según qué casos de corrupción, llegó la luminosa revelación: “el periodismo de investigación, piltrafilla, consiste en ir a contar los árboles de la Avenida Emilio Romero”.  ¡Acabose! ¿Para qué molestarse? ¿Para qué echar a perder una lucrativa carrera de portavoz en un gabinete de prensa? ¿Para qué arriesgarse a preguntar? ¿Para qué informar?

El periodismo es una profesión envuelta en un halo místico. Tiene algo de mesiánica, a pesar de ser una de las actividades más corruptas a las que puede dedicarse  el ser humando.  Desde siempre los periodistas han vendido su pluma al mejor postor, y por cada  profesional que arriesga su vida por revelar a la sociedad la sencilla verdad de las cosas, hay 10 que viven de las participaciones del famoso y bien dotado Fondo de Reptiles.

Al hilo de la decadencia de la sociedad de la información, se ha puesto ahora de moda cargar las tintas contra los mercenario, pero el debate es otro.  Por utilizar una expresión coloquial: “se han roto las reglas del juego democrático”.  Por parte de los medios y por parte de la Opinión Pública.  Sin una información aproximadamente veraz, aproximadamente objetiva y aproximadamente independiente que permitan valorar y controlar la acción de gobierno, la democracia no es posible.  Más importante que la representación parlamentaria es hoy la existencia de un periodismo independiente. Sin ella somos meros consumidores felices en el pesebre.

Para que el periodista pueda cumplir su contrato con la sociedad y los plumillas seguir ignorando cuantos árboles hay en la Avenida Emilio Romero, es necesario que la Opinión Pública cumpla con su parte del trato y baje cada día al kiosco a comprar el periódico que más le gusta.

(c) Belge. Enero 2004. Publicado en Aviladigital.