Toque de Queda. 23. Libertad

5
0


Quand tu chantes je chante avec toi liberté
Quand tu pleures je pleure aussi ta peine
Quand tu trembles je prie pour toi liberté
Dans la joie ou les larmes je t’aime

Souviens-toi de jours de ta misère
Mon pays tes bateaux étaient tes galères
Quand tu chantes je chante avec toi liberté
Et quand tu es absente j’espère

Mad max
(No hay moros en la costa, ni urbanitas alelaos para estropear este momento mágico)
puente viejo
brumas
(solo las brumas y una alfombra de agua)
Casi lleno
(La paz interior es azul como una naranja)
Iruela
Libertad
(Libres)
musica
abuelos
(La tierra de mis abuelos, su castillo)
Mansion
María
(Cuando la abuela María salía a jugar de niña, lo que veía a sus pies era un vergel lleno de colores)
fuentes
(En Inlucro, tenemos siempre las mejores fuentes)

Kilómetros de paz interior, música
(c) Belge

Toque de Queda. 22. La Paradoja Podemita

6
0


Dios reconocerá a los suyos, Satan probablemente no. Es la eterna duda, pero con estas epidemias de poca monta, no se sabe si es mejor ponerle la vela a Dios o al Diablo. ¿Un poco de deshonra o un poco de guerra? Con los datos del PIB en la mano, y los del paro de abril al caer, ya conocemos el precio a pagar por la deshonra. Todos esos abuelos que hemos dejado agonizar en la cuneta por unos cochinos barcos son los que levantaron los olivos y asfaltaron los caminos. Han muerto solos, pero no eran débiles. Eran tierra callada y han caído sin miedo. Puede que alguno incluso haya sonreído al verle las orejas al viejo lobo.

Tras 45 días de cuarentena rigurosa, el gobierno podemita va a permitirnos salir al patio 1 hora para estirar las piernas y hablar con los demás confinados. Si somos buenos chicos, y nos portamos bien, puede que nos levante el castigo a los 100 días. Este verano no podremos ir a tomar una caña, porque la Generación Botellón odia los bares, pero nos dejarán salir a la calle con bozal y guantes de recoger la caca del perro. Y deberemos mantenernos alejados los unos de los otros. El Prójimo puede contagiarnos un malvado virus. Es por nuestro bien. A la promiscua raza podemita, adicta al garrafón de gasolinera, todo el alcohol bebido la ha inmunizado contra los virus. Puede salir sola y borracha a manifestarse sin ningún riesgo.

El problema del alcohol es que también daña las neuronas. En una cuarentena se aísla a los enfermos contagiosos, no a las personas sanas. Las asesoras podemitas de Pedro Sánchez no han caído en la cuenta. Es una incongruencia dejar sin asistencia médica a las personas más débiles y enfermas para curar en salud a la población sana. Sin pensión y sin derecho a pisar un hospital ¿para qué van esos futuros jubilados a preocuparse del estado de salud y bienestar de esos jóvenes insolidarios?

La divinidad que veneran los podemitas no deja nada al azar:  elije quien vive y quien se contagia de Ébola, quién enferma y quién sana. Es una extraña paradoja, pues, que teman morir contagiados teniendo a Dios de su parte, tanto como que pretendan salvar a aquellos que ya han sido condenados antes de nacer. 

La población española confinada durante 40 días ya no puede contagiar a nadie, bien porque haya producido anticuerpos, bien porque no haya sido contagiada. Con la subida de las temperaturas en mayo y junio, la posibilidad de que aparezcan nuevos focos de contagio es remota. De modo que no existe ninguna razón para prolongar el confinamiento.  Si el Estado de Alarma  ha sido inútil y no ha servido para asistir a los ancianos de Castilla León, Madrid y Castilla La Mancha, no debe ser usado para seguir privando a la ciudadanía de derechos y libertades fundamentales que le reconoce la Constitución Española. 

anticu

No es casualidad que las juventudes podemitas que han okupado La Moncloa y tutelan la Administración coincidan con las tesis ultras de los halcones del Tea Party americano. Ambos invocan un pretendido derecho a la salud para criminalizar a los enfermos y dejarlos fuera del Sistema Sanitario.  Para todos esos puritanos, el Prójimo de los católicos es un enfermo potencial y un proscrito que le cuesta dinero a las aseguradoras. Si se resiste a llevar bozal y a ser vacunado, es un peligro para los demás: deberá  ser detenido, aislado y desinfectado en centros específicos.

Leído por ahí: La sociedad cautiva de Consuelo Madrigal, Fiscal del Tribunal Supremo. No sobra ni una coma.

© Belge