Archivos de la categoría Crónicas del marxismo ordinario

Año 1. Día 2. El botellón del Gobierno Zoquete

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Generación Zoquete.  Con G de Gobierno.  Tras la jura de bandera, a lo American Pie, el botellón.  Pero la bebida alcohólica y la coca (cola), la traen los mayordomos. Es el Síndrome de Telepasión. Periodistas y comunicadoras de 40 tacos que siguen creyendo que son jóvenes anticonformistas porque se disfrazan de niñatos rebeldes.  Como decía un amigo canario: «Seguimos viajando con la misma vieja mochila de Interrail, pero se nos han echado los años encima y ahora nos gusta volar en Primera».

Cría cuervos y te sacarán los ojos. Educa a marxistas, y ellos solo montaran un régimen feudal y puritano, con sus dachas y sus checas. Una cosa lleva a la otra. Las purgas,  para mantener el control de la Administración, y el señalamiento político y judicial, para atar en corto a los disidentes. Cataluña, capital Madrid.

(c) Belge

Año 1. Día 1. Jurar por Snoopy

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La Monarquía es institución arcaica, dice Garzón. Va a prometer por Snoopy que cumplirá los artículos de la Constitución que le convengan. La Democracia también es una institución política arcaica, añeja y disfuncional. ¿Porque razón deben representar a los ciudadanos unos vividores profesionales?  En el siglo XXI, todos los cargos de representación deberían elegirse  al azar, por estricto sorteo, entre todos los ciudadanos que cumplan las leyes y estén al corriente de pagos.  No deberían ser remunerados ni  indemnizados. 

(c) Belge

Año1. Manual de supervivencia en el Bosque de Sherwood

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El Bosque de Sherwood no es un lugar fácil de ubicar. Se llega a pie, desde cualquier villorrio perdido. Está al final del camino, entre los perros que ladran y el lobo que calla. Los que allí huyen con su petate, buscan esconderse de los sicarios del Sheriff de Nottingham. Pero no es como lo pinta el cine de Hollywood; no hay música celta de fondo y nadie pide la contraseña. No hay reglas escritas.

La Curva de Laffer, que la mitología anglosajona dibuja en una servilleta de bar, es una falacia argumental que se construye a partir del Teorema de Rolle. Toda curva continua pasa por un punto en que la derivada primera se anula. La recaudación teórica de un impuesto es función de la tasa aplicada. Varía de 0 a 100. La recaudación efectiva incorpora conceptos propios de la teoría de la utilidad esperada. Si el tributo es confiscatorio (100%), el riesgo de no tributar se reduce a 0; si es del 0%, el beneficio de defraudar es nulo. En un intervalo de 0 a 100, y en medio del bosque, se cruzan las dos funciones: la recaudación teórica y la propensión al fraude.

Suena la Marsellesa: “Entendez vous dans nos campagnes mugir ces féroces soldats?” El sajón ha prometido arrasar las granjas y aldeas del condado. El ejército de matones al que ha interesado goza de impunidad para depredar el país y expulsar a sus gentes. Transición ecológica y Reto Demográfico, dice. Suenan más limpio y aséptico que Desertificación y Despoblación del Territorio. Son parte de la estrategia de limpieza étnica y confinamiento de las poblaciones, con vistas a una futura colonización. Empezó con la creación de los Parques Naturales y las Leyes de Concentración Parcelaria y ha continuado hasta hoy con un asedio inmisericorde desde todas las administraciones del estado. Agricultores y ganaderos viven proscritos, fuera de la ley. No pueden levantar una piedra del suelo sin ser multados.

La Casta de los sajones quiere recaudar 40.000 millones de euros más, pero ya depreda al habitante al límite de su capacidad fiscal. No da más de sí. No sólo quiere arruinarle: quiere forzarle a abandonar su tierra y emigrar. La alternativa al éxodo rural es mudarse al Bosque. Para frenar la invasión y contener al invasor, un clásico de las tácticas fabianas: identificar al enemigo y practicar la política de la tierra quemada.

Desde 2002, el déficit crónico de cada hogar asciende a 8.000 euros por año. Son 22 euros por día. Ese dinero ha costado la Nomenclatura sajona. Un déficit estructural de 150.000 millones de euros al año, que ha beneficiado a Cataluña y al País Vasco en detrimento del resto del territorio.

Con un pressing fiscal a la clase media que supera el 60% de los ingresos brutos, es codicia y locura pensar que va a poder mantener su status social “europeo” a costa de sangrar a los nativos. Al contribuyente que paga 40 euros de impuestos al día, solo le dejan 28 euros para vivir. Pueden echarle las culpas a la banca, a las eléctricas, a los caseros, a los ricos, a los franquistas y a los mesetarios, como vienen haciendo desde hace 20 años, pero ya no puede esconder el estropicio debajo de la alfombra. La rapiña de sus pares es mayor que la de sus padres.

El sajón ha nombrado sheriff de la cosa al hombre que negoció con Cristobal Montoro los Presupuestos Generales de la Administración. Es toda una declaración de intenciones. La misma estrategia que usó Rodríguez Zapatero, haciendo ministro a Pedro Solbes y dejando al Miguel Sebastián detrás de la cortina. El Ministro de Economía salió del armario justo a tiempo para provocar el caos en España. El sabotaje del sector constructor, la reforma de la financiación catalana, las subvenciones a la especulación fotovoltaica y la nueva economía productiva de cartón piedra provocaron el colapso de la economía española, el agujero fiscal y la quiebra de su sistema financiero.

En el Bosque de Sherwood, todos los sentidos son importantes. La vista, el oído, el olfato, como no, para interpretar las señales de peligro que delata la brisa, pero también el tacto, el buen gusto, el mimetismo, la paciencia y el sentido de la oportunidad. Hacer voto de silencio es parte del kit de supervivencia, porque ayuda a mantenerse alerta. Dicen por ahí los cristianos viejos, que más hace el lobo callando que el perro ladrando.

No pinta halagüeña la situación en el país. Regiones enteras, como Cataluña, País Vasco y Baleares, han caído y están perdidas. No parece ni conveniente ni oportuno intentar salvarlas de sí mismas, y sería más inteligente contener la amenaza, propiciando la Secesión que desean con la boca chica. Hace dos siglos, en la misma tesitura, la resistencia en Cádiz bastó para derrotar al poderoso ejército de los Ilustrados que ocupaba toda la península. Una retirada estratégica nunca es una derrota. Al contrario. En estas circunstancias, es un primer paso para descatalanizar la nación y derrotar a los sajones.

© Belge

Año cero. Día 26. Los Últimos Días del Edén

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La primera vez que me engañes, la culpa será tuya; la segunda vez, la culpa será mía. Y como nunca hay dos sin tres, la culpa es casi siempre de los dos. El refrán árabe es certero, nada lo invalida. Los socialistas sin cargo que andan renegando del PSOE, como el que se pone de perfil, han tenido no una, sino cinco oportunidades para no dejarse embaucar por Pedro Sánchez.

El Congreso, convertido en un siniestro circo, pone fin a una época de paz que ha durado toda una vida y entierra el Proyecto Europeo de Robert Schumann. El Partido del Odio ha derrotado al Partido del Amor y ya se oye a lo lejos el rumor de los bulldozer arrasando el bosque. Son los últimos días del Edén.

Alemania sembró la semilla de la Codicia puritana y ha esperado a que todo fuera cizaña, rasguños y sarpullido para derrotar a los pacientes jardineros del Amor, uno tras otro. “Denme tres buenas razones para seguir en Egipto” pidió Moisés, y el pueblo elegido echó a andar sin mirar atrás. Algunos pueblos entienden que la justicia tutelada no es justicia.

El amparo que la Unión Europea ofrece a los Golpistas catalanes es tan obsceno y humillante que nos debería conducir como nación a romper la baraja. La afrenta es tal que la respuesta política la debería encabezar el pueblo llano. La Historia se repite, dos siglos después, solo que los Hijos de San Louis que ocupan el país y depredan las instituciones son muchos más y las élites corruptas no saben si le deben pleitesía al gabacho venido a menos o al luterano uniformado.

Bien sabía Pablo Iglesias, cuando prometía asaltar el cielo, que al Partido del Odio, nunca le faltarían militantes. Toda una generación ha sido adoctrinada en el puritanismo y alimentada, por vía intravenosa, con los tópicos del marxismo ordinario. Cada día que pasa, son más los que se enfundan el uniforme.. Pero no sirve lamentar nada, ni llorar sobre la leche derramada. Toca reagruparse en el Bosque de Sherwood para resistir el empujón y recordar que una vez fuimos los afortunados testigos de Camelot.

© Belge