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De cometas y albatros


Winston Churchill fue un autor prolífico. Sus discursos están lleno de citas memorables, tan bien tuneadas que parecen originales. El político británico debió ser un gran lector. La cita que concluye el epílogo de Inmunidad de Rebaño, visiblemente inspirada en los versos de viejos poetas como Blake y Baudelaire, es la que mejor define su trayectoria política y vital.

El libro se debía haber titulado “Crónica del marxismo ordinario”, pero ya se barruntaba que un Toque de Queda era inminente a la vuelta del verano. Era como esas gripes que presientes antes de padecer. Pero todo apuntaba ya que la premeditación venía de largo y desbordaba las fronteras de la política española. De ahí que fuera necesario buscar la lógica transversal de lo que iba a ocurrir en las próximas semanas y meses. Iba a ser todo un reto concluir Inmunidad de Rebaño en abril.

El libro finaliza con una sonora primicia, que tardaron 3 días en plagiarnos. Sabido es que nada es gratis en España, excepto el plagio. Han pasado 20 meses y todas las evidencias siguen apuntando en la misma dirección. En marzo y abril de 2020, el grueso de las víctimas del coronavirus estaba vacunado de la gripe y del neumococo. Pero sentía que debía añadir algo, aunque fuera todo un reto lanzarse a explicar en abril la lógica de una crisis histórica que la mayoría sigue sin ver.

Epílogo. De cometas y albatros

Dios reconocerá a los suyos, Satán probablemente no. Es la eterna duda, pero con estas epidemias de poca monta, no se sabe si es mejor ponerle la vela a Dios o al Diablo. ¿Un poco de deshonra o un poco de guerra? Con los datos del PIB en la mano, y los del paro de abril al caer, ya conocemos el precio a pagar por la deshonra. Todos esos ancianos a los que hemos dejado agonizar en la cuneta, por unos cochinos barcos, son los que levantaron los olivos y asfaltaron los caminos. Han muerto solos, pero no eran débiles. Eran tierra callada y han caído sin miedo. Puede que alguno incluso haya sonreído al verle las orejas al viejo lobo de hambre.

Tras 60 días de cuarentena rigurosa, el gobierno podemita nos permite salir al patio, una hora, para estirar las piernas y hablar con los demás confinados. Si somos buenos chicos, y nos portamos bien, puede que nos levante el castigo a los 100 días. Este verano no podremos ir a tomar una caña, porque la Generación Botellón odia los bares, pero nos dejarán salir a la calle con bozal y guantes de recoger la caca del perro. Debemos mantenernos alejados los unos de los otros. El Prójimo puede contagiarnos un malvado virus. Es por nuestro bien. A la promiscua raza podemita, adicta al garrafón de gasolinera, todo el alcohol que ha bebido la ha inmunizado contra los virus. Puede salir sola y borracha a manifestarse sin ningún riesgo.

El problema del alcohol, sin embargo, es que también daña las neuronas. En una cuarentena se aísla a los enfermos contagiosos, no a las personas sanas. Las asesoras podemitas de Pedro Sánchez no han caído en la cuenta.  Dejar sin asistencia médica a las personas más débiles y enfermas, para curar en salud a la población sana, es una incongruencia notable. Sin pensión y sin derecho a pisar un hospital ¿para qué van esos futuros jubilados a preocuparse del estado de salud y bienestar de esos jóvenes insolidarios?

La divinidad que veneran los marxistas no deja nada al azar: elije quien vive y quien se contagia de Ébola, quién enferma y quién sana. Pero, teniendo a Dios de su parte, es extraño que teman morir contagiados.  También es insólito  que pretendan salvar a aquellos que ya han sido condenados antes de nacer. Si no creen en la libertad, ¿qué sentido tiene que nos confinen para protegernos de nuestro Destino?

Encerrada en su casa, la población española ya no puede contagiar a nadie, bien porque haya producido anticuerpos, bien porque no haya sido contagiada. Con la subida de las temperaturas en mayo y junio, la posibilidad de que aparezcan nuevos focos de contagio es tan remota que no existe ninguna razón para prolongar el confinamiento.  Si el Estado de Alarma  ha sido inútil y no ha servido en ningún momento para asistir a los ancianos de Castilla León, Madrid o Castilla La Mancha, no debe ser usado para seguir privando a la ciudadanía de derechos y libertades fundamentales que le reconoce la Constitución Española. 

No es casualidad que las juventudes socialistas que han okupado La Moncloa y tutelan la Administración coincidan con las tesis ultras de los halcones del Tea Party americano. Ambos invocan un pretendido derecho a la salud para criminalizar a los enfermos. Quieren inventar pasaportes biológicos, experimentar vacunas  y aplicar sistemas de bonus punitivos para dejarlos fuera del Sistema Sanitario*.  Para todos esos puritanos, el Prójimo es un enfermo potencial y un proscrito que le cuesta dinero a las aseguradoras. Si se resiste a llevar bozal y a ser vacunado,  deberá  ser detenido, aislado y desinfectado en centros específicos.

La magnitud del desastre económico se puede medir. El colapso del PIB, sin precedente, va a condicionar nuestras vidas durante el próximo lustro, si no es más tiempo. El peso real de los sectores damnificados habla por sí solo de cataclismo que se avecina. El Turismo y la Hostelería, que han sido cazados al vuelo en plena temporada alta, representan un 20% del PIB real de la nación. Los economistas más optimistas hablan de un desplome del 80% en 2020. La Automoción representa un 10% y la patronal estima que la producción caerá un 40%. El Comercio se va a dejar un 30% de las ventas por el camino. El impacto de la crisis en el Sector Constructor, muy ligado al crecimiento y al empleo, es una incógnita. Lo más probable es que sufra un parón a medio plazo.

El mayor desatino de los marxistas, en su huida hacia ninguna parte, no es regalar dinero a sus votantes, paralizar la economía productiva y disparar el Gasto y Déficit público hasta niveles estratosféricos. Es provocar que un tercio de todas las empresas españolas tenga que declararse en bancarrota para preservar su patrimonio. Las cuentas son muy fáciles de hacer. Ni el Estado va a recuperar las ayudas ni los trabajadores su empleo. Muchos optarán por salir de España, agravando la Deflación del PIB. A final de 2020, la Deuda Pública estará por las nubes y  la renta disponible de las familias, por los suelos.

Algunos jueces,  como el presidente del Tribunal Superior de Castilla y León, José Luis Concepción, han empezado a alzar la voz. En una dura tribuna – La Sociedad Cautiva** – Consuelo Madrigal Martínez Pereda, Fiscal del Tribunal Supremo, escribe: “Por el confinamiento, muchos han perdido trabajo, negocios y oportunidades. Algunos aún deben tributar por actividades no realizadas y ganancias no recibidas. Todos nos hemos empobrecido. Y, como siempre, unos pocos han hecho negocio. Pero el más sucio de los negocios es la apropiación ilícita de poder; la que aprovecha el miedo, el cautiverio y la postración de la sociedad… Constituye un ejercicio antidemocrático de poder la imposición encubierta, y sin el control interno y europeo, de un verdadero estado de excepción, en el que se restringen severamente los derechos, bajo cobertura de la prórroga del estado de alarma que garantiza al Gobierno el mando único en la fase aguda de la excepcionalidad y en la vuelta a la ya imposible normalidad… Al margen de las cifras manipuladas, la magnitud del desastre se mide ya en términos de derrumbe social, moral y económico. En la falta de credibilidad de un sistema que sí dejó atrás a muchos, a todos los mayores de 80 años a quienes, en residencias y domicilios, se negó la hospitalización, el tratamiento y las pruebas diagnósticas, sin discernir situaciones concretas”. No sobra ni una coma.

En momentos tan dramáticos y excepcionales como los que se barruntan, conviene recordar lo que dijo Winston Churchill en su discurso más célebre: La cometa vuela más alto en contra de viento, no a su favor. Toca sacar la raza, extender las alas y elevarnos en el cielo como el albatros de Baudelaire”
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De la Nueva Normalidad al Nuevo Populismo


Nunca segundas partes fueron buenas, pero si la primera fue un bodrio, la segunda es el producto de la digestión de una generación flatulenta y pedorra que encara su prejubilación de oro abrazando el populismo almodovariano. Sueña que posa para la Historia con ademán de libertador bolivariano pero solo es mariconismo rancio.

El Psoe de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias ya está barajando fechas para las próximas elecciones. Ahora que el PP se ha puesto de perfil, con intención de heredar el timón de la embarcación sin necesidad de efectuar un disparo, la estrategia del gobierno pasa por comprar los votos que necesita como ya hizo Zapatero en 2008. A las ayudas al alquiler para los jóvenes de menos de 35 años, seguirá el cheque bebé y alguna rebaja fiscal de cartón piedra. No es muy original pero funciona.

De 18 a 35 años, el votante que no vota ha sido acunado con reggaeton machista o ha llegado en patera acompañado con otros 100 seguidores del Barça y simpatizantes del PSOE. Trabaja para Amazon, es antisistema por sistema, y corre el riesgo de verse atraído por el Reverso Oscuro de la Fuerza. Es poco dinero el que hay que invertir si se compara con el enorme pufo que nos ha endosado Alemania en el siglo XXI.

En la España del Euro, la sociedad nativa ha ganado 12 billones de euros y ha tributado 7. Casi el 60%. La Administración controlada por el PSOE ha costado 10 billones de euros. Las cuentas de la colonización son fáciles de hacer. El partido que más se parece a Alemania acumula en los cajones un agujero contable de 3 billones de euros y un estado de deflación imposible de remontar. Al español contemporáneo le han dejado 400 euros al mes. Para comer y tomarse unas cañas.

El episodio de hiperinflación que se avecina tras la “pandemia” de puritanismo era harto predecible. Desde que decidieron sabotear el sector de la construcción residencial e imprimir falsa moneda, todo el crecimiento y consumo han sido postizos y todas las comisiones pagadas a crédito. Lo más lógico es que buscaran pretextos y excusas de mal pagador para romper la baraja y endosarle los daños a los más débiles. Marxismo es engañar a la mitad de los pobres para que acabe con la otra mitad.

El gran puzzle de la pandemia


Cuando se ha cumplido un año del inicio de la epidemia de SARS COV 2 en todo el mundo, con 1 millón de muertos y un número incierto de personas contagiadas, toca actualizar los datos y sumar nuevas piezas al gran puzzle de la Pandemia. “2 de cada 3 víctimas censadas por el Instituto Johns Hopkins son católicas. ¿Cuál es la explicación?” Han pasado los meses y la gran pregunta que formulamos el 30 de marzo ha quedado sin respuesta.

Resulta extraño que en un mundo como el nuestro, que le saca punta a cualquier extravagancia estadística, una correlación tan significativa haya sido sistemáticamente silenciada y censurada. El 75% de las muertes oficiales por Coronavirus se han registrado en los países y regiones católicas. Es extraordinario porque el peso de la Comunidad católica en todo el planeta no supera el 15%. En Europa o América, los católicos tienen 20 veces más posibilidades de morir que los asiáticos y africanos, y 10 veces más que los protestantes.

Pieza 1. El 75% de los muertos oficiales por el virus SARS COV 2 son católicos.

Pieza 2. Medios de comunicación, RRSS, motores de búsqueda y Agencias de Noticias, controlados por EEUU, silencian y manipulan toda la información relacionada con la Pandemia. ¿Cuál es la razón de tan férrea censura?

Desde el principio de la Pandemia, ha llamado la atención a no pocos analistas independientes que los hospitales públicos en EEUU ingresen dinero por cada contagio que declaran y cada muerte que certifican. Es un hecho relevante y sorprendente, en la medida en que otros muchos países se están esforzando por ocultar o maquillar las muertes de sus ciudadanos. ¿A qué obedecen dichas estrategias contrapuestas?

Pieza 3. ¿Qué interés tiene EEUU en inflar las estadísticas de su sistema sanitario?

Entre todos los países afectados por la crisis sanitaria, destaca España. Suponiendo que se hubiera alcanzado la inmunidad de rebaño de la que hablaba Ángela Merkel, y el 70% de la población se hubiera contagiado, la tasa de letalidad superaría ya un asombroso 3,3 por 1000. Es la nación con más muertes verificables, muy por delante de cualquier otra.  Desde el día 1 de enero de 2018 han fallecido oficialmente en España 1170714 personas. 1160,3 cada día. En los 3 años anteriores, habían fallecido 1038 personas al día. El exceso son 123.098 muertes. En el cómputo anual, son 3 veces más que las que quieren reconocer las terminales mediáticas de Sanidad. Representa un incremento de la tasa de mortalidad del 32,4%.

Pieza 4. ¿Qué interés tienen países como España en ocultar las muertes por Coronavirus?

Más allá de las series estadísticas que se pueden analizar, es interesante rastrear todas las correlaciones científicamente significativas que han sido silenciadas o censuradas por la Revolución Puritana en marcha. Casi todas tienen relación con la Vacuna de la Gripe A que un laboratorio de Carolina del Norte creó en 2017. Un ejemplo, como botón de muestra. INLUCRO.ORG revelaba el 9 de mayo que las 4 CCAA con más muertes por COVID son aquellas que registran la tasa de vacunación más alta. Y, a la inversa: las 4 CCAA con menos muertes, son las que menos vacunan. En idéntico sentido, un estudio realizado por el Ejército Americano reveló que el 36% de los soldados vacunados en la campaña de 2017/2018 había contraído un Coronavirus y un Metaneumovirus.

Pieza 5. ¿Por qué encargó el Ejército Americano un estudio sobre los efectos de la nueva vacuna de la Gripe A?

Si le seguimos la pista a la Vacuna de la Gripe A que se administra en España, aparece el nombre de SEQUIRUS y la relación de países en los que ese laboratorio suministra el CHIROMAS. A saber: España, Italia, Reino Unido, Bélgica, Holanda y Alemania. Y debe ser casualidad que en Asia sólo figure Irán y que en América aparezcan los nombres de Canadá, EEUU, México, Brasil, Colombia, Perú y Argentina. Este es el listado a fecha de hoy.

 

País Muertes oficiales 

Instituto Johns Hopkins
Porcentaje
Canadá 9.680 0,9%
EEUU 215.086 20%
México 83.945 7,7%
Colombia 27.985 2,6%
Perú  33.357 3%
Brasil 150.689 13,9%
Argentina 24.186 2,2%
España 123.098* (MoMo) 10,4%*
Italia 36.205 3,3%
Reino Unido 42.965 4%
Alemania 9.640 0,9%
Bélgica 10.211 1%
Holanda 6.654 0,6%
Irán 28.816 2,7%
Total 802.517 73,2%

*Exceso de muertes verificado por el ISCIII

Seis meses después de revelar INLUCRO.ORG la extraordinaria doble correlación de muertes en los países católicos, el silencio en la prensa es sepulcral. Nadie se pregunta por esas asombrosas coincidencias: el mismo laboratorio de Carolina del Norte (SEQUIRUS), la misma vacuna (CHIROMAS), los mismos clientes (católicos), el mismo exceso de mortalidad (36%)

Pieza 6. ¿Por qué el nombre de SEQUIRUS sigue sin aparecer en los Medios de Comunicación?

El descenso que ha experimentado la Esperanza de Vida en los países del Mediterráneo es el mejor indicador de la Política de Eutanasia que se ha puesto en marcha. Una primera intervención económica de Grecia y Portugal, que se salda con un fuerte recorte de las prestaciones sociales, disparó la mortalidad. Casi al mismo tiempo, las Primaveras Árabes y la Guerra de Libia surten un efecto parecido en Italia y en España. Un análisis comparativo de la evolución de la Tasa de Mortalidad no deja lugar a dudas sobre la naturaleza política de la crisis sanitaria.

 

País  Mortalidad (/1000) Esperanza de vida COVID 19 Habitantes

(millones)
Europa 10,2 81,0   448 MM
Rusia 13,4 72,12 23350 146,8 MM
Bulgaria 15,4 75,0 929 7 MM
Rumania 13,3 75,3 5.674 19,4 MM
Polonia 10,90 77,7 3308 38 MM
Alemania 11,36 81,0 9.716 83 MM
Portugal 11,00 81,3 2117 10,3 MM
Grecia 11,20 81,9 469 10,8 MM
Austria 9,60 81,80 877 8,9 MM
Bélgica 9,60 81,70 10.278 11 MM
Dinamarca 9,50 81,00 675 5,8 MM
Reino Unido 9,20 81,30 43.245 67 MM
Suecia 9,10 82,60 5.907 10,3 MM
Suiza 7,90 83,80 2.110 8,7 MM
Noruega 7,70 82,80 277 5,4 MM
Francia 9,10 82,90 33.058 67 MM
Italia 10,50 83,40 36.289 60,2
España 9,07 83,50 123.098* 47,2 MM
América        
EEUU 8,50 78,54 216.904 331 MM
Canadá 7,70 81,95 9.716 37,7 MM
México 6,01 75,00 84.898 129 MM
Colombia 5,56 77,11 28.306 50,9 MM
Perú 5,79 76,52 33.419 33 MM
Brasil 6,45 75,67 151.747 212,6  MM
Argentina 7,61 76,52 24.921 45,2 MM
ASIA       4.650 MM
India 7,23 69,42 111.266 1.399 MM
Japón 11,00 84,21 1.647 126,2 MM
Filipinas 5,87 71,09 6.497 108,8 MM
China 7,11 76,47 4.636 1.404 MM
Irán 4,84 76,27 29.349 83,4 MM
África       1.200 MM
Marruecos 5,06 76,45 2.726 35,6 MM
Egipto 5,82 71,83 6.077 100 MM
Arabia Saudí 3,47 75,00 5.108 33,7 MM
Suráfrica 9,44 63,86 18.151 59 MM

Pieza 7. ¿Porqué la Tasa de Mortalidad en España triplica la del resto  del mundo?

(c) Belge

Periodista. Autor de Inmunidad de Rebaño (2020) sobre el origen real de la Pandemia.
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¿Cuáles son las 3 grandes mentiras de la Pandemia?


Distancia social. Las 3 grandes mentiras sobre las que se asienta la Revolución Puritana que está arruinando España son el soniquete de la Pandemia. Las repiten una y otra vez en las televisiones, en las RRSS, en todos los periódicos. Es una matraca moral. El coronavirus se transmite por el aire; la gente se ha contagiado en los bares, bodas y funerales; la epidemia se originó en un mercado de Wuhan. Pero las 3 cosas son imposibles.

El virus SARS COV 2 no se transmite por el aire.

¿Cómo podemos deducir que un virus no se transmite por el aire en condiciones normales? La respuesta es sencilla. Como se ha hecho siempre: Experimentando en laboratorio y en entornos controlados. A excepción de los hospitales, los estudios serios que se han realizado en España no han logrado detectar carga viral en el aire. Dicho de otro modo: no se ha detectado una tasa de contagio significativa en entornos laborales que serían propicios, a priori, para la propagación aérea del virus.

Los pilotos de avión y azafatas, que han operado miles de vuelos antes de conocerse la magnitud de la epidemia, no se han contagiado. Tampoco los conductores de autobuses, los camareros ni las dependientas en supermercados. ¿Cómo es posible que no publiquen todas esas estadísticas irrebatibles? El motivo es evidente. Los estudios epidemiológicos no son concluyentes. Si el virus se transmite por el aire y circula desde octubre, las tripulaciones de las compañías aéreas deberían tener todas anticuerpos.

La situación de estos colectivos que están en contacto con grandes flujos de población contrasta con las estadísticas de las cuidadoras de ancianos y el personal sanitario. Más del 10% de estas plantillas ha sido contagiado de Coronavirus en su lugar de trabajo, con independencia de que se hayan tomado un café en el bar o se hayan ido de boda.

La gente no se contagia en los bares ni en las bodas

Hay cerca de 300.000 bares y restaurantes en España. Es un hecho notable. Tienen como clientela fija a los mismos vecinos de la localidad o del barrio. La mayoría de los parroquianos coinciden en las mismas horas en los mismos sitios. Si la confluencia es un factor determinante, entonces la propagación del virus debe ser bastante homogénea y proporcional al número de establecimientos abiertos al público. La mayoría de los clientes se habría contagiado durante meses sin ni siquiera ser consciente de ello.

En buena lógica, si los bares, las salas de banquete y los velatorios son los principales focos de la epidemia, entonces las regiones envejecidas, despobladas y con menos establecimientos deberían ser, también, las que registran tasas de letalidad más bajas. Y las regiones con más vida social, las más afectadas. Pero no es lo que ocurre. De hecho, ocurre lo contrario. Castilla La Mancha o Extremadura empeoran todas las cifras de Valencia, Baleares o Canarias. Se celebran 6 veces más funerales en Cataluña o Madrid que en Castilla y León.

La realidad es que los clientes habituales de los bares no se han contagiado unos a otros. Si esa fuera la realidad que nos intentan vender, el incremento de la tasa de mortalidad superaría el 30% en todos los pueblos de España, siendo el envejecimiento de la población un factor agravante.

Lo cierto es que no hacen test PCR al salir de misa, ni entre plato y plato, en los banquetes nupciales. Entonces: ¿cómo saben que las personas han sido expuestas al Coronavirus en las bodas? Respuesta: por el peculiar protocolo metodológico que usan los rastreadores contratados por la Administración para recabar datos y crear alarma social. Un sencillo ejemplo puede ayudar a entender toda su perversidad.

En la práctica diaria, pueden darse dos situaciones extremas. La persona que presenta síntomas claros de la enfermedad vive literalmente enclaustrada, sin relación con el mundo exterior, o tiene una vida social y profesional intensa. En teoría, el rastreador debe analizar y anotar los contactos de las últimas 48 horas, pero si la persona vive sola y no ha visto a nadie, es un expediente X. Lo más probable es que le endosen el contagio al último pariente que la visitó. Las relaciones de familia devienen, por defecto, un cómodo cajón de sastre en el que esconder los casos que no encajan.

Cuando la persona que ha dado positivo por COVID tiene una vida activa, lo más probable es que le hayan obligado a hacerse el TEST al ir a un hospital o acudir a su puesto de trabajo tras sus vacaciones. El médico o el rastreador le va pedir, por protocolo, que informe de su vida social reciente. Lo normal, tras un periodo de descanso, es que la persona contagiada recuerde haber estado “recientemente” en una casa rural, de bautizo, de boda o de despedida de solteros, reunida con amigos en un bar. Cualquier acto social, reunión o sarao deviene, a posteriori, la causa más probable del contagio. Nadie se contagia en el Metro o yendo a comprar al Mercadona.

La epidemia de SARS COV 2 no se originó en un mercadillo de Wuhan

Durante más de 1.000 horas de NoDo, a los españoles les han convencido de que la Pandemia de Coronavirus se originó en la ciudad china de Wuhan. Los periodistas, a sueldo del gobierno, suelen aderezar su relato con insidias o rumores no documentados para “darle a entender” a su crédulo público que el virus salió de un laboratorio experimental. Da igual si los hechos probados no encajan: La teoría de la conspiración en modo light sirve para que en un futuro más o menos próximo secunde medidas proteccionistas de “represalia” contra China.

El foco principal de la epidemia de Coronavirus no puede estar en un mercadillo de Wuhan. De haber ocurrido según cuentan las grandes agencias de noticias americanas, toda China y toda Asia se habrían contagiado antes de ser conscientes de ello. Es una población de 4.500 millones de personas, que vive hacinada y con una red sanitaria más precaria que la occidental. A finales de enero, ya sería una hecatombe. Y la realidad es que, tanto si nos creemos las cifras oficiales como si no, el número de bajas fue muy pequeño. Incluso en un país como Irán, con más de 80 millones de ciudadanos, el dato oficial es bajo si lo comparamos con lo que ocurrió en Italia y en España en el mes de marzo.

Que China fuera la primera nación en dar la voz de alarma, el 18 de diciembre, no implica necesariamente que fuera la primera en detectar la extraña epidemia de “gripe”. De hecho, todo apunta a que Alemania ya era consciente de algo en el mes de octubre, cuando empezó a hacer acopio de todo tipo de recursos sanitarios. 86.000 alemanes habían enfermado de fuerte “gripe” y 14.000 de ellos precisaron ser ingresados en la UCI.

Antes o después conoceremos que el Servicio Europeo de Vigilancia de la Mortalidad Diaria, alertó a los gobiernos de toda la UE. Para eso crearon la red epidemiológica EuroMo. Pero mientras aparecen esos informes incriminatorios, debemos seguir analizando el fuerte incremento de la mortalidad que se produce entre el 6 de octubre y el 18 de enero. De 849 a 1443 muertes diarias, antes de que el gobierno de Pekín anunciara a bombo y platillo que iba a construir un segundo hospital en Wuhan.

Por establecer una comparación. Entre el 1 y el 21 de septiembre de 2019, justo antes del contagio de Coronavirus, fallecieron 13.548 españoles de más de 75 años. Entre el 1 y el 21 de septiembre de 2020, han muerto 16.221 personas ancianas. Un 20% más que, extrapolado a todo el ejercicio, nos da una cifra de 80.000 muertes en exceso.

(c) Belge