Echar el cierre (30-11-15)

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(Un análisis que valía su peso en oro)

Encuestas envenenadas. El escenario bursátil más probable no es el que se está descontando. Como ocurrió en otras ocasiones, las subidas de tipo no asustan ni a los gestores de Fondos ni a los inversores. Saben de sobra que el propósito de los Bancos Centrales no es agitar el gallinero y que cuentan con un margen de tiempo suficiente para reaccionar a corto plazo. Por agresiva que resulte, la subida de tipos de la FED será necesariamente gradual en sus primeros compases. Con esos ingredientes, lo más probable es que incluso acabe ocurriendo lo que vaticinan muchos analistas: que las bolsas aparenten celebrarlo.

Cuando la Reserva Federal empiece a mover sus fichas, las bolsas van a enmascarar su reacción con un primer tramo alcista. Ocurrió cuando se produjo el relevo forzoso de Alan Greenspan en 2006. Aguardaron un año entero a que los inversores bajaran la guardia para venirse abajo con fuerza. Pero ahí se acaban las comparaciones. En esta ocasión, al frente del BCE hay un financiero sensato, hábil y probablemente honesto, y en EEUU, Janet Yellen no tiene tan prisas como Ben Bernanke.

El verdadero riesgo, en esta ocasión, es que la estrategia geopolítica se le haya ido completamente de las manos a EEUU. La declaración de guerra de Francia no es un asunto baladí ni electoralista, y resulta extremadamente difícil calcular sus efectos en las bolsas. Ha cambiado, de golpe, todos los términos de la ecuación política en la UE. Y por si no resultaba lo suficientemente complejo, ha ocurrido en un periodo electoral español enrevesado y decisivo.

Las encuestas electorales que le atribuyen menos de una tercera parte de los votos al PP y cerca del 40% a la alianza del PSOE con PODEMOS se traducen en un reparto de escaños de 125/130 por un lado y 130/145 por el otro. Las distintas fuerzas políticas catalanas en liza, que aspiran a dar el gran salto en el Congreso con 50/55 escaños, condicionan la gobernabilidad pero no garantizan la estabilidad. Traducción al lenguaje coloquial: o las encuestas están mal hechas, o faltan piezas en el puzle político español. En ambos casos, el impacto en el mercado es el mismo: necesariamente malo. Y si ahora los inversores están instalados en el disimulo, el 21 de diciembre no habrá manera de esconder el alcance de los resultados. Un nuevo Tripartit impulsaría el IBEX en un primer momento hasta la zona de los 7800 puntos.

¿Crees que lo más prudente es cerrar el ejercicio 2015? ¿Con las encuestas en la mano, el escenario más probable es un gobierno de Sánchez, Iglesias y Rivera? ¿El programa REAL de gobierno de un nuevo Tripartit lo conocen todos los inversores informados, dentro y fuera de España? ¿Quieren forzar la Intervención (rescate) de España? ¿Un 2016 a la Griega aboca a anticipar elecciones y tener que celebrar un catastrófico debate constituyente? ¿Podría llegar a bajar el IBEX 35 hasta los 2950 puntos?

Belge. 30-11-15
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