EL PP de Feijoo vuelve a fallar en Aragón

El resultado de las elecciones autonómicas en Aragón del 8 de febrero de 2026 confirma, una vez más, que el sistema electoral español —con su ley D’Hondt aplicada a circunscripciones provinciales— actúa como un amortiguador formidable contra cualquier giro drástico en el mapa político nacional. Lejos de ser un “tsunami” o un “colapso”, lo ocurrido en Zaragoza, Huesca y Teruel es la expresión previsible de la mecánica que lleva dos décadas gobernando los resultados reales en España. Recordemos el corolario básico de D’Hondt en nuestro sistema: en las provincias con 3 a 6 escaños (que suman alrededor de 140-150 diputados en total), los tres primeros puestos están casi blindados. El primero se lleva el escaño 1, el segundo el 2, y el tercero suele llevarse el 3 salvo que el líder lo doble con holgura. El resto de escaños (unos 200) se reparten de forma casi proporcional en las grandes circunscripciones urbanas: Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Alicante, Málaga…En el escenario actual —con el PSOE resistiendo entre el 25 y el 28 %, el PP sin superar el 33 % y Vox rozando el 20 %—, el reparto estructural y proporcional arroja una fotografía muy parecida a la que venimos anticipando desde hace tiempo: Estructurales (≈145 escaños)

PP: 48-52
PSOE: 50-54
Vox: 35-42 (entra como tercera fuerza en muchas provincias medias donde supera el 15-18 % sin ser doblado por el PP)Proporcionales/urbanos (≈205 escaños)

Con un reparto nacional aproximado del 32-33 % PP, 26-27 % PSOE y 18-19 % Vox:
PP: 65-70
PSOE: 53-58
Vox: 38-45Total aproximado (350 escaños)
PP: 113-122 (media 115-118)
PSOE: 103-112 (media 108-110)
Vox: 73-87 (media 78-80, muy cerca de los 75 si Vox se queda en 18-19 %)
Sumar/Podemos: 10-15
Nacionalistas y regionales: 30-35 (ERC 7-9, Bildu 5-6, PNV 5, BNG 2, CC 1-2…)El bloque PP + Vox sumaría alrededor de 190-205 escaños: cerca de la mayoría absoluta (176), pero sin holgura cómoda y con Vox en posición de exigir ministerios clave que el PP difícilmente cederá sin fracturarse internamente. Por comunidades, el panorama es coherente con esta lógica:

• Andalucía (61): PP 22-24, PSOE 20-22, Vox 10-12
• Cataluña (48): PSC/PSOE 18-20, ERC 7-9, Junts 6-8, Vox 4-6
• Madrid (37): PP 13-15, PSOE 10-11, Vox 7-8
• C. Valenciana (32): PP 11-13, PSOE 9-11, Vox 6-7
• Galicia (23): PP 11-13, PSOE 7-8, BNG 2, Vox 2-3
• Castilla y León (31): PP 12-14, PSOE 7-9, Vox 5-7
• Castilla-La Mancha (21): PSOE 8-10, PP 7-9, Vox 3-4
• Canarias (15): PSOE 5-6, CC 3-4, PP 3-4, Vox 1-2
• Aragón (15): PP 5-6, PSOE 4-5, Vox 3
• Murcia (10): PP 4, PSOE 3, Vox 2-3
• Extremadura (10): PSOE 4-5, PP 3-4, Vox 1-2
• Asturias (7), Baleares (8), Navarra (5), Cantabria (5), La Rioja (4), Ceuta/Melilla (2): repartos menores pero coherentes con el sesgo estructural.

IU/Podemos no logra recuperarse (se quedan en residuales), y los partidos nacionalistas y clientelares mantienen sus feudos sin sobresaltos. Conclusión: el PSOE resiste en su suelo estructural gracias a su red histórica en provincias medianas y rurales; el PP no capitaliza plenamente el desgaste del Gobierno porque Vox le roba terceros puestos sin que el PP lo doble; Vox crece de forma eficiente en escaños sin necesidad de un volumen masivo de votos nuevos. En este tablero, nadie en el bloque de investidura actual tiene prisa por adelantar las generales. Aguantar hasta el verano/otoño de 2027 (o incluso más allá en funciones si hay bloqueo de investidura) es la opción racional. Bastará con un “conejo de la chistera” —mejora económica visible, resolución favorable en causas judiciales, error del PP en Castilla y León o municipales, o simple movilización de la abstención progresista— para limitar al PP a un resultado ganador pero no arrollador, y forzar otro ciclo de negociación o funciones prolongadas. El sistema, una vez más, hace su trabajo: frena extremos y premia la resistencia.
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