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¿Qué ha causado la despoblación de la España interior?

La Fe es una pequeña llama que ilumina el alma cuando se queda a oscuras. Nunca está demás recordarlo. Lo que hoy llaman Despoblación es una crisis de Fe. La política de deflación inducida por la Unión Monetaria es, en esencia, una política de confinamiento. Es una pena que la RAE define por sus efectos: “obligar a la gente a residir en un lugar diferente al suyo, dentro del área nacional, y bajo vigilancia de la autoridad”. Cuando alguien pierde la Fe, es enajenado de lo suyo, desterrado y sometido. Sueña con palabras que han perdido su sentido y teme la noche tanto como el día.

El concepto teórico de alienación social es una capa de maquillaje para disfrazar y justificar las políticas de control social, una estupenda coartada ideológica para pastorear a los pobres y los esclavos. Las vanguardias que les “guían” hacia la Libertad y el Progreso son son siempre pueblo elegido y almas puras iluminadas por la “gaya ciencia”.

Cada día que se mueven Madrid, Barcelona, Londres o París,el Imperio hace caja. Miles de millones de euros. Son la noria que los ratones estresados hacen girar día y noche. Energía barata y sostenible. No producen nada, solo se mueven. Para EEUU y Alemania, es un chollo: 2.000 millones de personas confinadas en grandes urbes fáciles de controlar son 200.000 millones de euros en royalties. Es mucho dinero. Son recursos que utilizan para mantener toda suerte de mafias útiles.

La principal mafia en un país sometido es su élite política. Gracias a esa nomenclatura corrupta, pueden malversar una parte significativa de los impuestos para implementar una política de deflación que raya lo criminal. Se subvencionan importaciones fraudulentas en detrimento de los intereses soberanos para alimentar a los urbanitas por debajo de costes y mantener una cómoda estructura de poder. Es una nueva fórmula de saqueo colonial que depreda el entorno de las ciudades hasta el colapso demográfico y social.

Dicen que la gente se va de sus casas para buscar trabajo a la ciudad, pero lo cierto es que en las ciudades no se crea empleo. La verdad es que ha perdido la Fe y está loca por ir a vivir al campo de concentración. Le han prometido que no le faltará de nada en el pesebre,  encerrada en un pequeño zulo. Por miedo a la libertad, una generación entera ha comprado esa ideología y se siente feliz y realizada cada vez que ve a un repartidor de hamburguesas mendigar una propina.

Pero vayamos por partes. Para entender la manera en que el Bundesbank y el BCE han aplicado la política monetaria en diversos países de la Unión Europea, hay que ilustrar primero que la economía rural es un sólido banco que se asienta sobre 6 patas. Agricultura, Construcción, Industria, Transportes, Servicios y Turismo.  Pues bien: despoblación es cómo han inducido una crisis simultánea de esos 6 sectores.

Agricultura y Construcción

Despoblación es ideología, es corrupción, y es despiadado colonialismo. Lo era en el Congo, lo era en Ucrania y China, y lo sigue siendo en España. Con la excusa de industrializar y electrificar el campo, la agricultura y la ganadería han sido destruidas. Al servicio de Alemania, Zapatero y sus chicos han sido cómplices activos en la perversión de los instrumentos de la Política Agracia Común. Para los germanos, anglosajones y demás marxistas escandinavos hostiles a la PAC francesa, la naturaleza asilvestrada es un parque temático que deben vigilar ecologistas de alma pura.  La PAC ya no debe usarse para mantener en equilibrio las rentas del mundo rural y del mundo urbano, sino para el suministro ventajoso de recursos a los consumidores y desertificar el campo. El modus operandi más sencillo consiste en subvencionar con generosidad unas pocas explotaciones ruinosas para que el resto de productores no pueda competir. Un fijo por hectárea, por animal, que convierte a unos pocos agricultores y ganaderos en funcionarios del Régimen Comunitario y expulsa del mercado al resto.

La economía de escala y la productividad son los padres. Los urbanitas y los consumidores fingen creer, por puro interés, que pagan un precio de mercado ajustado por los productos que se llevan a casa. Es el pienso que les echan en el pesebre para que sigan moviendo la noria. Son precios imposibles, pero de ese modo logran desactivar la PAC y destruir el Mercado. Han desaparecido el 90% de las explotaciones lecheras en España, a pesar de venderse la leche muy por debajo de lo que cuesta producirla. Y como ese, 100 ejemplos más.

El Sector Constructor residencial era el gran vector de crecimiento de la Economía Rural. El PSOE y los partidos nacionalistas se emplearon a fondo para destruirlo. La determinación con la que actuaron en todo momento no permite albergar duda alguna sobre sus intenciones reales. A mediados de los años 90, el descenso de los tipos de interés y el acceso al crédito de las familias obró el milagro de reducir las desigualdades entre regiones ricas y pobres. Una segunda residencia en el pueblo era ahora un sueño asequible para la clase media que tuvo que emigrar a partir de los años 50.

En los 8.000 municipios españoles han vivido de la Construcción distintos gremios. Gente que conocía su oficio, muy productiva, y con salarios razonables. Era una cantera inagotable de profesionales bien formados, que garantizaban un nivel mínimo de calidad en el sector inmobiliario. Es difícil cuantificar la carga de trabajo, pero ya sean 500 o 1000 millones de horas acumuladas en todo el territorio interior, constituían una salida laboral alternativa viable y visible para los más jóvenes que no querían seguir estudiando.

El Psoe nunca cesó en su empeño de sabotear el Sector Constructor y el Mercado Inmobiliario. Para la izquierda nacionalista, era un “escándalo” que las regiones más pobres y desfavorecidas de España les hurtaran una mano de obra capacitada, barata y disponible para otros sectores. Y no lo pueden negar. Son como los caracoles en las RRSS: en 20 años han ido dejando mucha baba por el camino. Y 1 millón de empleos destruidos.

Industria y Servicios

A la Industria y a la pequeña artesanía no les fue mejor que a la Construcción. Ni siquiera el textil se libró de la política de deflación impuesta por Alemania. Decenas de miles de costureras se quedaron sin trabajo. Ni trabajando gratis podían competir con productos importados cargados de subvenciones y regados de generosas comisiones para los intermediarios.
Resulta hasta divertido escuchar a periodistas y tertulianos pontificar sobre el supuesto daño que causa la guerra comercial de EEUU y de China. Siguen sin querer entender la naturaleza de la crisis proteccionista de 2008 y como arrasó la Industria y el Comercio en España. ¿Podrían decirnos en qué nos afectan unos aranceles si producimos y exportamos a pérdida? Un tinto de calidad, embotellado y distribuido a 5.000 km de distancia por debajo de los 2 euros no es vino, es sangría financiera. Es del género de la ciencia ficción, y no de la economía, pensar que un americano medio que no distingue el jamón serrano del chopped pasado de caducidad vaya a pagar calidad ibérica a 60 euros el kilo.

La destrucción del Sector Servicio no es específica de los municipios. En los barrios de las ciudades, pequeñas o grande, ha pasado el mismo tornado. Los pocos tenderos que resisten cuentan las horas que les faltan para jubilarse y echar la llave. Su sueño es poder vender o alquilar el local. Pero está difícil: En muchas calles, antaño cotizadas, se cuentan por decenas los comercios vacíos. En casi todos los casos, los hijos han renunciado, por adelantado, a hacerse cargo del negocio que dio de comer a sus abuelos y a sus padres. Han tirado la toalla.

Se entiende que nadie quiera darse de bruces con la realidad de una política económica lamentable, pero ¿cómo puede una sociedad consentir lo que ha ocurrido? No debería ser posible que un repartidor, que incumple toda la legislación laboral y se salta por sistema todas las normas de tráfico, pueda llevar a casa del cliente una baratija de 50 céntimos de euro que ha pedido a China por Amazon o Alibaba Exprés. Para prestar ese servicio, la sociedad soporta un coste brutal, tan frívolo como inasumible. Sólo se benefician de esa destrucción de empleo, las mafias negreras que emplean a inmigrantes ilegales en puestos callejeros y los que cobran royalties por vender carburantes a España. 30.000 millones de euros al año en petróleo importado equivalen a 1 millón de empleos perdidos y a un fuerte incremento del gasto en pensiones.

Transporte y Turismo

Pero es que ni el Transporte se libró de la quema. Resulta cada vez más difícil competir con la economía sumergida en el sector. Fue víctima del desplome de la actividad comercial reglada, de los bajos precios y de la falta de mantenimiento de las vías. Todo ello sin contar los famosos peajes en la zona gris que hacen de cualquier desplazamiento a un gran centro logístico y urbano una odisea ruinosa. Es más barato el flete de un contenedor de mercancías desde China que pedir un porte a una fábrica española. A pesar de la propaganda política, España es un país cada vez más centralizado y con menos alternativas de transporte. Desde cualquier municipio de la España Interior, prácticamente se ha reducido a nada.

Last but no least, la Crisis del Turismo es aún más significativa, si cabe, por coincidir con una época de grandes desplazamientos de masas. El estancamiento del sector es notable en muchas regiones, pero la falta crónica de infraestructuras no lo explica todo. Se viaja mucho más, pero cada vez hay menos turismo rural.. Habría que remontarse a la primera legislatura de Zapatero para analizar el creciente aislamiento de los pueblos. La cruzada contra el alcohol al volante fue el pretexto ideal para imponer, de facto, un verdadero toque de queda nocturno en la España Interior. Un retén de la guardia civil de tráfico a la caída del sol, no es el mejor incentivo para ir a cenar y de marcha al pueblo de al lado. La pregunta obligada es: ¿fallecían más conductores yendo de un pueblo a otro a tomarse una cerveza que itinere en Madrid o Barcelona?

Se ha llegado a una situación delirante, en la que cuesta mucho menos desplazarse desde Barajas o El Prat a cualquier capital europea que salir de Madrid o Barcelona a 50 km de distancia. Menos tiempo y menos dinero. Todo ello entre proclamas ecologistas en contra del calentamiento global. Ir a tomarse una pinta de Guiness en Trafalgar Square contamina menos que ir a tomarse unas cañas al pueblo.

© Belge. Autor de La estafa del Euro explicada a un niño de 6 años. Ed. Inlucro

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