La colonización en el siglo XXI

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El objetivo de la colonización es sencillo. Que los españoles trabajen en empresas dirigidas desde Francia o Alemania. Y luego compren a empresas también dirigidas desde Francia y Alemania. Ese es el objetivo de la colonización también en el siglo XXI, el de siempre, conseguir recursos, trabajadores y consumidores a las órdenes del colonizador.

Esto no es parece fácil de conseguir, puesto que todos sabemos el objetivo último: el que parte y reparte se queda con la mejor parte. Así que para conseguir implantar este orden hay que seguir unos pasos que impidan la reacción de los colonizados:

  • Primero hacerse con los medios de comunicación, lo que yo denomino colonización mediática. Eso ya lo han hecho casi al completo en el caso español, solo hay que fijarse en la propiedad de periódicos y televisiones, mayoritariamente italiana, francesa y alemana. Y, por poner un ejemplo actual de como siguen haciéndose con todos los medios españoles, hoy mismo la francesa Vivendi anuncia que se hará con un 10% de Prisa. Esta colonización mediática incluye manejar todo el entorno audiovisual, solo hay que ver de qué pie cojean películas y series, con alemanes y franceses e izquierdas siempre el culmen de la sofisticación y humanitarismo y el resto siempre son criticables, con un punto despreciable. O las Plataformas de redes sociales, las llamadas Big Tech, a las que también hemos visto claramente su activismo sectario últimamente. Dicen que quien paga al gaitero elige la tonada. Solo hay que ver cómo presentan a Merkel y Macron todos ellos para adivinar quienes son los que pagan al gaitero. Y eso no lo podrán ocultar nunca, ya que es el objetivo de la manipulación.
  • Apoyándose en los medios de comunicación se hacen con los partidos políticos. Y de ahí con los gobiernos. Esto de nuevo se ha visto claramente en el caso del PSOE. Primero se hicieron con él a través de Zapatero, por sorpresa. Luego el PSOE intentó defenderse desde el Comité Federal, pero no pudo evitar una segunda conquista con Sánchez, en unas primarias abiertas los medios mandan. Y es evidente que ahora el gobierno está al servicio de quienes quieren fragmentar España para que no pueda ser oposición al control absoluto franco-alemán de la UE. Imagino que lo mismo ocurrió en su día en EEUU con Obama y ahora, están repitiendo también con Biden. La misma mezcla de presión mediática e intriga antidemocrática. Una vez controlan un partido, sea le PSOE o el Demócrata, solo quienes se someten a ellos pueden progresar.
  • Lo siguiente, una vez se tiene el control político y mediático del país, es hundirlo anímicamente, encadenarlo a una deuda impagable y parasitar sus instituciones para someterlos y ponerlos definitivamente al servicio colonial. Los mensajes de erosión del espíritu nacional son siempre de los mismos tres tipos: descalificación del país, enfrentamiento interno y derrotismo. Hacer caer al país en una trampa de deuda y régimen clientelar es casi agradecido por la población, que por un momento nada en dinero fácil, a nadie le amarga un dulce y al principio parece gratis. El ataque a las instituciones colocando gente afín a ellos e incluso sometida en los medios de comunicación públicos, en la justicia, en la educación…
  • Tras los pasos anteriores, el país no es capaz de ofrecer resistencia mientras todas las empresas de importancia van siendo destruidas o absorbidas por empresas de los países colonizadores. Y prácticamente toda la población empieza a trabajar para ellos, bajo su dirección última, de forma que la posibilidad de reacción sea ya completamente nula. Sin medios de comunicación, poder político, instituciones o poder económico que se les oponga. La cidadanía habla de los temas que el colonizador quiere (medios), es dirigido según los colonizadores quieren (poder político e instituciones) y siente, apoyado con datos objetivos, que es un desastre y no hay salida (deuda y sometimiento a los prejuicios emocionales)

Esto supone un cambio de ciclo en el mundo. Una vuelta al mundo de las ambiciones coloniales previo a la 2ª Guerra Mundial. El fin de la etapa de Guerra Fría y hegemonía estadounidense. Una etapa caracterizada por un crecimiento general de las libertades y una cierta colaboración de las democracias prósperas.

Volvemos a un mundo de todos contra todos sin reglas que se respeten, que apenas se simulen. Una triste vuelta a las ambiciones nacionales, la intriga sin escrúpulos y la hipocresía más descarada. Multilateralismo lo llaman… lo dicho, toca hipocresía. Y mientras, las dictaduras agresivas crecen de nuevo, y el riesgo también.

La historia siempre es un vaivén. Y parece que hoy toca bajar.

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