La Quinta de Mortadelo

Pens√© que era una broma. Me equivoqu√©: era una provocaci√≥n. El autor del panfleto,Imperiofilia y tal y tal, es al parecer catedr√°tico de filosof√≠a. No tengo nada contra los catedr√°ticos de la Complutense, pero los que conoc√≠ en 1990 no me dejaron buena impresi√≥n. Demasiado exigente, supongo. Pero la rese√Īa del libro no deja lugar a dudas: El ensayo de Mar√≠a Elvira Roca Barea ha escocido y ha producido sarpullido entre los marxistas habituales, acostumbrados a que nadie tosa sus postulados religiosos. La tesis del ataque premeditado a los PIGS cat√≥licos, fue m√≠a en su origen y la recojo documentada en La Estafa del Euro explicada a un ni√Īo de 6 a√Īos. Me obliga, aunque los 100.000 ejemplares vendidos de ‚ÄúImperiofobia‚ÄĚ no necesitan mayor defensa.

Dec√≠a Francisco Quevedo que ‚Äúla envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come‚ÄĚ. Por m√°s que los ap√≥stoles del marxismo luterano crean que las luchas de clases y colectivos oprimidos son los motores de la Historia, lo cierto es que nos determinan la estupidez ciega, el ansia viva y la envidia cochina. Cuando se agitan con unas gotas de odio, forman un cocktail nihilista explosivo. El gran m√©rito de la fil√≥loga Elvira Roca es haber mostrado c√≥mo esas mismas fuerzas reaccionarias desencadenaron la revuelta protestante contra el leg√≠timo soberano en los feudos germanos y holandeses. Un enfoque original, que tiene el inmenso m√©rito de describir el incipiente luteranismo en su siniestro y justo contexto.

Nadie ha ilustrado mejor la divertida composici√≥n de esas tres fuerzas en la Espa√Īa contempor√°nea que el genial Paco Iba√Īez. Mortadelo ha cumplido 61 a√Īos, y sus coet√°neos ya prejubilados se dedican a jugar a la petanca en parques y descampados. Es un juego importado, al alcance de todos. Como el cangrejo americano ha suplantado a las especies aut√≥ctonas de nuestros r√≠os, la petanca francesa ha sustituido poco a poco a la tradicional ‚Äúcalva‚ÄĚ de nuestros mayores.

El mayor logro de la Quinta de Mortadelo es haber engendrado a la Generación Botellón. Los mal criaron como personas, los mal formaron como estudiantes y los deformaron como ciudadanos, a imagen y semejanza. Padres e hijos son igual de envidiosos y codiciosos, aunque unos lo sean por resentimiento y otros por sacarle todo el jugo a su herencia. El egoísmo y el ventajismo les ha llevado de forma natural a comulgar con los dogmas feudales del apartheid social y de la predestinación de los Puros.

El colof√≥n de este breve an√°lisis es el relato de una de esas estampas maravillosas de la R√ļa del Percebe. El protagonista es catalanista, para m√°s inri. Socialista por padre e ingenuo por madre, se deja caer a menudo por la tierra de sus ancestros, hermanos y sobrinos. Restado por la edad, dej√≥ de lado su pasi√≥n por la bicicleta y se aficion√≥ a la petanca. Pero no hab√≠a pistas, ni la m√°s m√≠nima afici√≥n en el pueblo. Pens√© que era una broma. Me equivoqu√©: era una provocaci√≥n. Quer√≠a poderles echar en cara a los de su Quinta, que eran pobres hasta para pedir. Se puso mano a la obra, y convirti√≥ una escombrera detr√°s del Polideportivo Municipal en terreno de juego. 5 pistas, sombreadas en verano, ventiladas, y con un balc√≥n espectacular a la Sierra de Gredos.

Cuando no estamos peleados, que es siempre, el prota de la an√©cdota me cae bien. No me gusta la petanca, me aburre. Tampoco me gustan los dardos, ni la pesca, todas esas competiciones extra√Īas que le chiflan. No me gusta el ambiente que crean, dif√≠cil de describir. De modo que soy el testigo neutral y ecu√°nime del √©xito asombroso de una iniciativa que no le cost√≥ ni un euro al contribuyente.

Las medallas que concede el caprichoso azar son siempre inesperadas, pero nada es tan imperdonable como el √©xito. Sabido es que en Espa√Īa s√≥lo sacan a hombros a los muertos en sus f√©retros. Los dem√°s se pueden pasar la vida esperando a que les den las gracias, salvo que hagan como una encajera de un municipio cercano. Harta de esperar el merecido reconocimiento que le regateaban sus vecinos, encarg√≥ ella misma la estatua y la coloc√≥ en la plaza del pueblo.

La Quinta de Mortadelo va a dejar como herencia una Espa√Īa vaciada de contenido y completamente descapitalizada. Resisti√≥ 3.000 a√Īos de adversidades, pero han bastado 2 o 3 d√©cadas de bonanza para acabar arruinada y desolada de s√≠ misma. La envidia muerde y no come.

© Belge

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