La Revolución Puritana(22): El Barbecho

Se barrunta. Relampagea en lo oscuro mucho antes de que truene. El proteccionismo ha barrido el mundo que conocimos. Lo que llaman Nueva Normalidad es una broma macabra. Una silla vacía en la mesa de Navidad. Para entender la estrategia que subyace a la Pandemia de 2020, es básico asumir que el mundo que nos habían vendido tocó a su fin en febrero del año 2007. El ser humano se cansó de todo: de comer, de beber, de follar, de ser feliz…Es parte de su naturaleza. Es un Ángel Caído que sueña con ser Dios.

La genial ocurrencia de Carlos Iglesias dio nombre a la arcilla que veníamos trabajando desde el mes de enero. El ser humano se cansa de todo, igual que la tierra se aburre de dar patatas, cebollas y tomates. Hay que darles descanso. Lo que los siniestros puritanos llaman Gran Reseteo, con pompa y alevosía, no es más que tradicional barbecho.

La Pandemia, premeditada desde el año 2007, ha puesto en barbecho la globalización y dejado en suspenso el sorpaso económico de los países asiáticos. Una deflación del 20 o 30% del PIB no es nada si se compara con el destino que nos aguarda en un mundo globalizado. Anglosajones y germanos, que predicaban el libre mercado cuando tenían el árbitro a su favor, se tientan las ropas y madrugan pretextos para levantarse de la mesa de juego con las ganancias. Los esclavos asiáticos no echan de menos la libertad que nunca han tenido.

2020, un año de barbecho humano. ¿Se lanzará la gente a consumir en 2021 como si el mundo se fuera a acabar? Es lo que ocurrió en los años 20, tras la locura de la Primera Guerra Mundial. Encerrados en casa y con bozal por la calle, estamos dispuestas a pagar más impuestos y acatar todas sus directrices sin rechistar porque nos han prometido que seguirá la juerga. Pero con los altavoces apagados, las primeras luces de la madrugada auguran que es una mentira piadosa: La Fiesta ha terminado sin previo aviso. Toca dura resaca.

La teoría del contagio no se sostiene. Las 4.000 muertes que reconoció China contrastan con los casi 2 millones de muertos que lleva censados el Instituto Johns Hopkins. No hay primera, segunda ni tercera ola. En todos los países católicos de Europa y América, el patrón ha sido muy similar: un pico de muertes en los meses de marzo y abril y, tras el fogonazo letal, nada. La verdadera pregunta no es el por qué de tanto delirio maltusiano, sino: ¿Cómo lo han hecho? ¿Cómo han conseguido elevar la tasa de mortalidad de un modo homogéneo?

En las precisas estadísticas de defunciones del británico Office National Statistics hallamos la respuesta que buscamos. Desde el confinamiento del mes de marzo hasta el mes de noviembre, el número de personas que han fallecido en sus casas sin ir al hospital se ha incrementado, de media, en un 35%. Si la comparamos, esa cifra es muy similar al exceso de muertes registrado en países tan diferentes como EEUU o España.

¿Cómo es eso posible si no figuran otras causas de enfermedad que no sean las habituales? Si el incremento de la tasa de mortalidad es homogéneo y universal, con independencia del número de personas que han sido hospitalizadas, es evidente que la causa no puede ser un contagio pandémico. Los que no se han contagiado no enfermarían, en la misma proporción que el resto.

La explicación más plausible es que el enemigo ya estuviera infiltrado dentro de la fortaleza. Un agente durmiente que pudiera ser activado en el momento preciso. Es la teoría del troyano muy característica de esta nueva era digital. Cobraría sentido el progresivo incremento de la tasa de mortalidad diaria que se ha observado en los últimos años. En el fondo, no es muy diferente a lo que ocurre con las mutaciones de la gripe estacional.

Datos oficiales en EEUU y España

Año EEUU(CDC) España (INE)
2001 2.400.000* 327.000
2010 2.500.000 383.000
2011 2.500.000 388.000
2012 2.500.000 403.000
2013 2.600.000 388.000
2014 2.600.000 395.000
2015 2.700.000 423.000
2016 2.700.000 409.000
2017 2.800.000 422.000
2018 2.800.000 428.000
2019 2.900.000 419.000
2020 3.270.000* 510.000*

*Datos estimados en base a la tendencia

¿Fue la Pandemia de Gripe Aviar en 2009 un disparo de fogueo en plena la crisis subprime? En el fondo, siempre lo hemos sabido. SIDA, Ébola, SARS, Coronavirus…las cepas son los padres. Utilizando como referencia el año 2002, en que se identifican las primeras muertes por SARS en China, la tasa de mortalidad en España y EEUU se han incrementado en un 50%. Del 0,74 al 1,1/1000. Entre 1987 y 2002, esa ratio había permanecido constante en España, en torno a las 900 defunciones diarias.
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