(El siguiente artículo publicado en febrero de 2015, cobra ahora toda su actualidad, cuando los bancos le buscan las vueltas a la ley hipotecaria (tan denostada por los populistas) para no pagar intereses a los propietarios:) “El escenario actual de deflación abre muchas paradojas. Las leyes y reglamentos en materia económica los carga el diablo. Los nuevos partidos políticos de corte populista, ligado a movimientos “okupas”, celebraron como una victoria las recientes decisiones de diversos tribunales de Justicia de suprimir la cláusula suelo con carácter retroactivo. Puede acabar siendo una victoria pírrica. En el contexto monetario actual, son cada vez más los países de la Eurozona que van a imitar a Suiza y bajar los tipos de interés por debajo de 0. Con un barril de petróleo cotizando a 35/40 dólares, la lógica financiera apunta a que los índices de referencia puedan situarse en -2%.Una consecuencia imprevista directa ocasionada por la demagogia es que muchas de las hipotecas firmadas antes de la crisis acabarán pagando intereses negativos y obligarán a Hacienda a diferenciar entre amortización del principal e intereses abonados. Al tiempo que los propietarios paguen su cuota deberían tributar por los intereses negativos que perciben por la totalidad de la deuda. Un reciente informe ad hoc del Banco de España le está sirviendo en las últimas semanas de “coartada” jurídica a diversos bancos y entidades financieras en España para denegar a los clientes el abono de intereses. El caso más notorio y mediático es el de una hipoteca firmada en su día en el Barclays y referenciada al LIBOR con un diferencial de 55 puntos básicos. En enero la referencia de la póliza contrata se ha situado en el -0,91% y le da derecho al propietario a cobrar un 0,36% mensual por el total de la hipoteca. Más si se tiene en cuenta que el sistema de amortización francés “adelanta” los intereses y retrasa las amortizaciones. Más de 400 euros netos al año por cada 100.000 euros prestados.La línea de defensa jurídica de estas entidades financieras cogidas a contrapié es endeble. Las fuentes anónimas que cita el periódico El Mundo en su edición de ayer se escudan en sobrevenidas recomendaciones del Banco de España e intentan justificar que “Con arreglo a las normas de interpretación de los contratos, cuando del sentido literal de las cláusulas de un contrato se desprenda una aplicación contraria a la intención evidente de los contratantes, prevalecerá ésta última sobre aquellas”. Una posición completamente absurda e insostenible por cuanto la manipulación del tipo acordado afecta al cuadro de amortizaciones. Al tratarse de moneda extranjera que se ha revalorizado, el titular del contrato se vería grave e injustamente perjudicado.Según los datos del propio Banco de España, el número actual de afectados, titulares de préstamos en Francos Suizos sería “residual”. Es cuestión de pocos meses que la situación se extienda a todo tipo de contrato hipotecario firmado en nuestro país con diferenciales mínimos, tal y como venimos explicando desde hace meses. Es la consecuencia lógica de la demagogia populista alimentada desde hace años y que ha abocado a suprimir las cláusulas suelo. Algunos medios de comunicación se han dedicados cuerpo y alma a distorsionar por oportunismo político cualquier información y problemática relacionada con el sector inmobiliario. El problema que se avecina es mayúsculo, por cuanto Hacienda deberá decidir por razones políticas si perdona el pago de impuestos a los españoles hipotecados”.Belge