En el pecado, la penitencia, y en la virtud, la recompensa

Después de 6 años por debajo de cero, el euríbor se ha desperezado al alza. Se ha cumplido así el principio universal por el qué la necesidad acaba siempre sorteando el azar de las cosas. Hiperinflación cantada, con tasas del 30%, a rebufo de una deflación impuesta por razones políticas y religiosas.

Existe una poderosa razón para que el ser humano se niegue a aprender de sus errores y desaproveche sistemáticamente las oportunidades que le ofrecen las circunstancias. La envidia. La envidia es el tributo que el mediocre le rinde al éxito. Revolcado en el cómodo fango de la ignorancia, adormece ese instinto que le empuja a correr antes que a andar. Acallada la indómita voz interior que llama a maitines, busca la seguridad del rebaño en todos los espejos. Todos confinados y embozados hasta las cejas, en el fondo es feliz. Ni siente ni padece. La Revolución Puritana en marcha le brinda a los envidiosos la coartada de los tontos.

La estrategia del Placebo Social ha aguantado dos años, hasta que se ha demostrado estadísticamente que la eficacia de las vacunas low cost es ninguna. Ha enfermado gente que vivía aislada y protegida, y ha fallecido con la pauta completa. Gente joven y vieja por igual, en proporción. Es justo ahora cuando suena el oportuno cambio de tercio. La retórica pandémica que gastan los puritanos ha dejado de formar parte del argumentario público. En su lugar, el ardor guerrero justifica la nueva política monetarista de la FED. Si te roban la cartera cada vez que paras a repostar o pones la lavadora, es por culpa de Rusia.

Los agitadores del PSOE que se quejaban hace 20 años del precio de la vivienda, de la luz y de los carburantes, amén de las injustas cláusulas contractuales que los malvados bancos imponían a las familias hipotecadas, ahora callan como putas. La Generación Zoquete y sus retoños son casta en los palcos y maman de los Presupuestos. Ya no necesitan irse de botellón para fingir que son pobres mileuristas excluidos por el inicuo sistema. Son igualitaristas y globalistas, muy de Biden y de Gates, pero vigilan que la chacha lleve la mascarilla por encima de la nariz y que eche unas horitas el finde para cuidar a los padres.

Se encarece el precio del pan, subirán los tipos de interés y 1 de cada 100 personas vacunadas en 2021 padecerá secuelas graves. No hay tiempo que no llegue, ni factura que no se pague. A corto y medio plazo, la precarizada clase media española tendrá que seguir apurando el cáliz y abonando los intereses con recargo pandémico.

© Belge

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