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¿Qué va a pasar del 28 de abril al 26 de mayo de 2019?


Me voy, me voy pero me quedo, desierto y sin arena.  El rayo que no cesa es, con permiso de Miguel Hernández, el rigor de esa agonía de andar de este cuchillo a aquella espada.  Si burda fue la escenificación de la Operación Relator, obscena es la orgía electoral que se anuncia para los próximos 6 meses. Pedro Sánchez ha demostrado que está en su salsa rodando porno duro, y a los demás actores solo les han dado el guión de cintura para arriba.

Al convocar elecciones para el 28 de abril, el Psoe ha mostrado parte de su baraja. La cita con el super domingo del 26 de mayo era ineludible desde que Sánchez e Iglesias amagaron con quedarse a vivir para siempre en La Moncloa. La Jugada del Turco de Mariano Rajoy el pasado 1 de junio les obligó a cambiar sobre la marcha la estrategia prevista e improvisar un relato político preñado de medidas cosméticas. Pero el maquillaje electoral no daba el pego a plena luz del día.

El descarte muestra una realidad muy diferente a la que el Psoe y Podemos mienten en los distintos canales de comunicación que controlan: huyen de la polarización política que pregonan sus voceros y temen más que nada que Ciudadanos se desdibuje y Podemos se desplome. El retablo que dejan las Elecciones Andaluzas evidencia que la Derecha en España está intentando abrir un nuevo espacio ideológico. Aunque no es fácil reescribir un relato, la izquierda filo nacionalista ha subestimado la voluntad de la sociedad española para sacudirse la mordaza del marxismo ambiental en defensa de sus valores y de su identidad.

Una campaña electoral de perfil bajo, descafeinada por las vacaciones de Semana Santa,  puentes festivos y romerías tradicionales en media España, tiene como principal objetivo forzar unas tablas en el Congreso que mantengan la herida abierta de cara a la noche del 26 de mayo y a la sentencia del Supremo por el 1-0, pero con un Senado favorable. A nadie se le escapa que la composición de la Cámara Alta del 26 de junio de 2016 resultó providencial para frenar el Golpe de Estado institucional y frenar reforma feudal de la Constitución por la puerta de atrás.

La clave para entender lo que puede y no puede ocurrir el 28 de abril está en el análisis del voto estructural. Un pacto de facto entre PSOE y Podemos, que favorezca el voto útil en las provincias necesarias, deja a la Marca Unidos Podemos bastante debilitada en el conjunto de España, pero le permite al Psoe de Sánchez pasar de los 95-100 a los 115-120 diputados, hacerse con la mayoría absoluta en el Senado y construir un relato favorable de cara a las elecciones municipales y autonómicas.

Aunque no sea un resultado suficiente para reeditar una mayoría de gobierno con sus actuales socios, le brinda a Pedro Sánchez y al Psoe una coartada política y moral para seguir gobernando en funciones con los Presupuestos de Mariano Rajoy y convocar unas nuevas elecciones a finales del mes de octubre de 2019. Y este será, con toda probabilidad, el momento en que saquen de la chistera el conejo de la reforma feudal y la necesidad de ir a unas elecciones constituyentes. La excusa electoral para ello es obvia: la única coalición que suma votos para gobernar la conforman PSOE, Ciudadanos y Podemos.

Voto estructural por provincia

Provincia PSOE PP Podemos CS VOX
La Coruña 1 1 1 0 0
Orense 1 2 0 0 0
Lugo 1 2 0 0 0
Pontevedra 1 1 1 0 0
Asturias 1 1 1 0 0
Cantabria 1 1 0 1 0
Alava 1 0 1 0 0
Guipuscoa 0 0 1 0 0
Vizcaya 1 0 1 0 0
Navarra 1 1 1 0 0
La Rioja 1 1 0 0 1
Huesca 1 1 0 0 1
Zaragoza 1 1 0 1 0
Teruel 1 1 0 0 1
Lerida 0 0 1 0 0
Gerona 0 0 1 0 0
Tarragona 1 0 1 0 0
Barcelona 1 0 1 0 0
Castellón 1 1 1 0 0
Valencia 1 1 1 0 0
Alicante 1 1 0 1 0
Murcia 1 1 0 1 0
Baleares 1 1 1 0 0
Almería 1 1 0 0 1
Granada 1 1 0 1 0
Málaga 1 1 0 1 0
Cádiz 1 1 1 0 0
Huelva 1 1 0 0 1
Sevilla 1 1 1 0 0
Jaen 2 1 0 0 0
Córdoba 1 1 0 1 0
Badajoz 2 1 0 0 0
Cáceres 2 1 0 0 0
Madrid 1 1 0 1 0
Albacete 1 1 0 0 1
Toledo 1 2 0 0 0
Ciudad Real 1 2 0 0 0
Guadalajara 1 1 0 0 1
Cuenca 1 2 0 0 0
Avila 1 2 0 0 0
Segovia 1 2 0 0 0
Salamanca 1 2 0 0 0
Zamora 1 2 0 0 0
Leon 1 1 0 1 0
Burgos 1 2 0 0 0
Palencia 1 2 0 0 0
Soria 1 1 0 0 0
Valladolid 1 1 0 1 1
Ceuta y Melilla 0 2 0 0 0
Las Palmas 1 1 0 0 0
Tenerife 1 1 0 0 0
España 50 56 16 10 8

Leyenda

Participación 55-60%
Psoe: 25-30%. 7 millones de votos. 115-120 diputados
PP: 20-25%. 6 millones de votos. 95-100 diputados
CS: 15%. 3 millones de votos. 30-35 diputados
Podemos. 15%. 2,5 millones de votos. 30-35 diputados
VOX. 12-15%. 2,2 millones de votos. 25-30 diputados
Nacionalistas: 2 millones de votos. 25-30 diputados

¿Qué es la Operación Relator?


El primer Relator Especial de la ONU que desembarcó en España fue un tal Miloon Kothari, indio de Bombay, político a la sazón. Lo hizo con fanfarria mediática,  de la mano del Psoe de Zapatero y del nacionalismo catalán, en el año 2006. Por aquel entonces el aparato mediático y la militancia de esa izquierda filo catalanista se dedicaban a magnificar el alcance de los problemas inmobiliarios en España y a caldear el debate en las RRSS para intentar reescribir el concepto de Derecho a la Vivienda. Pero el Informe que le habían encargado relatar era tan apocalíptico y ridículo, que resultó ser cómico. Culpaba a los especuladores de la Burbuja Inmobiliaria, del hambre en el mundo, del calentamiento del Polo Norte y del asesinato de mujeres en España. Tal cual.

Gracias a aquel episodio, pude analizar que la estrategia de ese frente político y mediático iba más allá de afear y estigmatizar algunos hábitos de la sociedad española. En el manual del perfecto demócrata, Gene Sharp describe cómo colocar los altavoces para ganarse a la Comunidad Internacional. De los pleitos que enfrentan a unos y otros, sólo quiere conocer una cosa: qué causa debe apoyar. La función del Relator Internacional es esa, decirnos quienes son los buenos con los que debemos simpatizar, sin que parezca que ha tomado parte por nadie.

En La Estafa del Euro explicada a un niño de 6 años, el origen de la Operación Chacón merece un capítulo aparte. Zapatero calculó que la mejor manera de impulsar la Hoja de Ruta nacionalista era colocar el foco de la Cuestión Catalana fuera de las fronteras peninsulares. Reagrupadas todas las corrientes de “izquierdas” bajo un mismo estandarte de “modernidad y progreso”, solo quedaba concitar la adhesión tácita de la Opinión Pública mundial con un relato épico de lucha por la libertad y la democracia.

La Operación Relator que están protagonizando, con gran estruendo, el Gobierno y sus socios catalanes va más allá de la coyuntura presupuestaria y del calendario judicial. Una y otra parte llevan varios meses jugando a lo mismo. Despistes y amagos delatan lo que preocupa el horizonte electoral de mayo en el PSOE y Podemos. Se enfrentan a tres tipo de elecciones muy diferentes, hostiles a la retórica radical que gastan socialistas y podemitas. Las autonómicas, sin País Vasco, Cataluña y Andalucía, son un muro insalvable, pero las Elecciones Europeas se han convertido en un inesperado quebradero de cabeza. Estamos muy lejos de 2014, y de la irrupción programada de Podemos y Cuidadanos. El voto de cabreo, antisistema y antieuropeísta lo va a capitalizar VOX, y eso convierte las Elecciones Municipales en una batalla decisiva.

El Psoe de Felipe González, Alfonso Guerra y Rodríguez Ibarra han salido en tromba a marcar el terreno, pretextando el apoyo a Guaidó y la eventualidad de llegar a nombrar un Relator Especial de la ONU. Alfonso Guerra, el más claro: no se puede gobernar con 83 diputados. A lo que Pedro Sánchez, le constestó en privado: con 83 diputados no se puede gobernar, pero sí se puede ocupar la Administración.

Tal y como vaticinamos en septiembre de 2016, Pedro Sánchez está gobernando muy a gusto con los Presupuestos Generales del Estado que le dejaron aprobados PP, CS y PNV. No necesita otros. La escenificación del apoyo de los Golpistas al Ejecutivo es, a todas luces, irrisoria. El relator es un conejo que se sacan de la chistera para justificar la necesidad de ir a un Super Domingo electoral el 26 de mayo “Diálogo y Firmeza”. No entra dentro de lo razonable y probable que los independentistas quieran hipotecar por capricho el indulto que les han prometido, ni siquiera en el remoto supuesto de que el PSOE  pueda ganar las elecciones. Es el mal menor para intentar salvar a Ciudadanos y a Podemos.

¿Qué va a pasar con las elecciones europeas en el Reino Unido?


Saltar del coche o saltar con el coche. Todo farol o envite fallido conduce al inevitable momento en que el jugador debe decidir si prefiere suicidarse o hacer el ridículo y seguir sentado a la mesa. Londres no quiere enseñar sus cartas. El gobierno británico no ha querido frenar a tiempo y ahora se enfrenta a ese escenario extraño y complejo que fuimos los únicos en predecir en la primavera de 2016.

Hacer un pequeño resumen cronológico de lo que ha ocurrido en Europa en el último lustro nos ayuda a entender lo que le debe estar pasando por la cabeza a la Premier Theresa May. Firme partidaria de quedarse en Europa, es plenamente consciente que repetir la consulta sobre el BREXIT le abriría de par en par las puertas de Downing Street a los laboristas y dejaría a la sociedad británica completamente fracturada. No es posible saltar del coche en marcha, y el Parlamento acaba de dejar claro que tampoco es una opción viable saltar al precipicio gritando “God Save The Queen”.

George Soros fue el primero, allá por el año 2010, en mencionar las dichosas cláusulas del Tratado de Dublín que dejan fuera del Espacio Schengen a los demandantes de asilo político. Nunca da puntada sin hilo. Cada vez que el magnate americano hace una declaración pública, un peón se está moviendo en el tablero. En este caso, iban a anticipar las principales consecuencias de la inminente Primavera en todos los países del Mediterráneo. La estrategia tiene demasiado alcance, y trae demasiado pasado, como para ser circunstancial.

La tentación proteccionista de los países de la Triple A les conduce a abrir el debate sobre la libre circulación de las personas y el control de las fronteras. A finales de 2015, casi todos los países del Norte que participan del Espacio Schengen han reintroducido medidas de control en sus fronteras, con el pretexto de la llegada de los refugiados sirios. El Reino Unido, que no pertenece como tal al Espacio Schengen, tira por elevación y plantea abiertamente una posible consulta para sacar al Reino Unido de la UE.

A todo esto, los faroles los carga el diablo; la victoria de la corriente más proteccionista en la política americana viene a reforzar con Trump la posición de los partidarios de un BREXIT real, que hasta ahora nadie había contemplado, ni en Londres ni en Berlín. La Solución Noruega o Suiza que planteaba Ángela Merkel, y que debía implementar Theresa May, no suponía para los ingleses ninguna diferencia real. Ni todas las falsedades y exageraciones que se vertieron en los medios de comunicación sobre lo que iba a suponer la deserción del Reino Unido habrían cambiado ni un solo hábito comunitario a ambos lados del Canal de La Mancha.

¿Como se va a resolver este pulso? Descarta lo imposible, y lo que queda, por sorprendente que parezca, será la solución. Todo apunta a que vamos a asistir, en breve, a un ejercicio de filibusterismo sin precedente en la Historia de la UE. Una de las trampas más notorias en el Póker se da cuando la mano ganadora tira sus cartas boca abajo, renunciando a llevarse el bote. Salvo en el improbable caso en que se denuncie y pruebe que ha existido colusión entre los jugadores, los tramposos seguirán sentados en la mesa, tan ufanos.

En el caso del BREXIT, ya se me ha adelantado algún portavoz oficioso de Alemania, sugiriendo que la aprobación de la Solución Noruega/Suiza podría posponerse hasta 2020. Eso implicaría, necesariamente, que el Reino Unido concurra a las Elecciones Europeas del 26 de Mayo, con unos partidarios y detractores dispuestos a organizar una campaña plebiscitaria amañada a favor y en contra de Europa. Huelga decir que perderán, por goleada, los partidarios del BREXIT suave, legitimando de ese modo una repetición oficial del referendum.

© Belge

¿Qué mapa político va a salir de las próximas Elecciones Generales?


VOX se ha convertido, por méritos propios, en el protagonista de la vida política en España. Los encuestadores, a sueldo de los medios del lobby catalán y de los partidos políticos, han pasado de ningunear sus opciones a proyectar las expectativas despertadas en las recientes elecciones andaluzas. Vuelven a hacer trampas, en un intento infantil y transparente por movilizar el voto de izquierdas.

El método de análisis que hemos usado en INLUCRO.ORG, y explicado en varias ocasiones, nos ha permitido acertar con relativa precisión el resultado de las últimas elecciones en España desde mayo de 2015. A tenor de lo mucho que han errado las empresas que cobran dinero por emitir pronósticos fallidos, no debe ser poca cosa. Si no fuera por Cataluña, que tiene más diputados que peso demográfico y territorial, la contabilidad electoral sería casi una ciencia exacta.

En la última cita con las urnas, que tuvo lugar el 26 de junio de 2016, el PP ganó las elecciones con 7.906.185 votos y el PSOE tuvo que contentarse con 5.424.709 papeletas. Les siguen Podemos y Ciudadanos con algo más de 5 y 3 millones de votos. Los nacionalistas suman 1,6 millones de votos y el resto de fuerzas en liza, entre las que destacan las opciones ecologistas, se reparte 700.000 votos. La abstención y el voto en blanco rondan los 11 millones de votos.

Lo que va a ocurrir en las próximas elecciones generales, cuando dignen convocarlas, es tan evidente como inevitable. VOX le quita un millón de votos a Pablo Casado, casi tantos como los que le restan, por este orden, la abstención y Ciudadanos. El PP con 6 millones de votos obtendrá 42/45 diputados estructurales y 48/52 diputados proporcionales. La horquilla se abre entre 90 y 97 diputados, dependiendo de cómo consiga movilizar el voto útil el jóven líder del PP.

El resultado de VOX va a depender, fundamentalmente, de cómo consiga Santiago Abascal capitalizar en Barcelona la defensa del orden jurídico y constitucional. No es descabellado pensar que pueda superar los 400.000 votos en esa provincia y consiga robarles 4 o 5 diputados a CS y al PSC. Sumados a los 3 escaños que logre por Cádiz, Málaga y Almería, a 4 o 5 diputados en Madrid y a 2 diputados en la Comunidad Valenciana, juntaría un grupo de 13 a 15 parlamentarios en el Congreso.

Como es obvio, la suma de PP y VOX obtiene, en el mejor de los casos, 112 actas de diputado. Son muchas menos que las 137 que logró en junio de 2016. Es un punto determinante del análisis político, ya que la posición de las piezas en el tablero nos retrotrae al escenario de diciembre de 2015.

El lobby catalán, que creó a Ciudadanos y lanzó al joven Albert Rivera para dividir el voto del Centro Derecha y auxiliar a un derrumbado y desacreditado PSOE, vuelve a alcanzar sus objetivos. Con 4 millones de votos, despistados arriba o abajo, Albert Rivera encabeza un grupo parlamentario conformado por 28/30 diputados estructurales y 32/34 diputados proporcionales. Entre 60 y 64 escaños que no son suficientes para garantizar una mayoría alternativa junto con el PP y VOX.

Del lado del frente de la izquierda batasunizada, las incógnitas que hay que despejar son menores. Dando por hecho que PACMA consigua un par de diputados en Barcelona y Madrid, el bloque que apoyó la Moción de Censura del 1 de junio seguiría teniendo al menos 176 diputados en el Congreso. El PNV y BILDU seguirán con 7 escaños, mientras que nacionalistas canarios y gallegos lograrán sumar 2 diputados. La verdadera pregunta es: ¿cuántos diputados puede capitalizar ERC una vez que se disipe el sueño del voto útil a Podemos?

Sospechamos que la delirante Vía Eslovena de Pujol, Mas, Puigdemont y Torra le va a costar muchas adhesiones entre sus parroquianos. La gran baza secreta de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, que explica la estrategia aparente en Cataluña, pasa por favorecer un trasvase significativo de votos catalanistas a ERC. Alcanzando el millón de votos, el partido de Junqueras superaría los 16 escaños.

Si la abstención se ceba con las huestes de izquierdas, y otra parte de votantes centristas del PSOE se pasa a las filas de Ciudadanos, no llegan a 9 millones las papeletas válidas a favor del PSOE y de Podemos. Con todo lo que implica a la hora de analizar el reparto de fuerzas.  Teniendo en cuenta todos los parámetros electorales anteriores, lo más probable es que se de una relación de tipo 5/5,5 a 4/3,5 que verifique la ecuación.

El resultado de la ecuación quedaría del siguiente modo:

Fuerza Política Votos Diputados
Partido Popular 6.000.000 90/97
Partido Socialista 5.200.000 85/90
Ciudadanos 4.000.000 60/64
Podemos 3.800.000 44/48
VOX 1.800.000 13/15
ERC 1.100.000 16/18
PACMA 500.000 2/3
JXC 400.000 7/8
PNV 300.000 6
ETA 200.000 2
CC/BNG 200.000 2
Abstención/etc 11.000.000 0

La hipótesis de un super domingo electoral en Mayo

A modo de conclusión de este pequeño análisis, voy a mencionar un escenario extremo, que encierra tanta nitroglicerina en su interior como para provocar una deflagración institucional considerable. En el supuesto que el PSOE incurriera en el error garrafal de convocar todas las elecciones el mismo día, yo sería sin duda una de los analistas que abogaría más activamente a favor de la abstención. Sería tal el menosprecio a la ciudadanía, después de todo lo que ha llovido, que consideraría incluso justificado el voto contra el sistema.

En cada cita electoral se ventila un debate específico. Buscar el voto por arrastre y propiciar el reflejo más sectario en el cuerpo social nunca está justificado, pero mucho menos cuando los políticos han ocupado La Moncloa de un modo irregular y probablemente ilegítimo. Privar a los vecinos de su derecho a elegir el mejor Alcalde, hurtar a los españoles de segunda fila la posibilidad de juzgar la gestión realizada en sus regiones, e impedir a los europeos que puedan manifestar su profundo desagrado por la deriva del Proyecto Europeo, es un delito de Alta Traición contra la Democracia.

 

En un supuesto como ese, la abstención alcanzaría niveles nunca registrados en España. Serían aguas revueltas. El partido más beneficiado sería VOX, alcanzando entre un 15 y 20% de los votos, por lo que en el PSOE existe la tentación de intentar perjudicar al PP y hacer imposible la formación de gobierno en España. Pero es un cálculo tan inmoral como arriesgado. El PP no perdería nunca tantos votos como el propio Psoe, pero convertiría la atribución de escaños estructurales en los feudos respectivos en una verdadera lotería.

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