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Dios sigue siendo español: De un fraude de ley a otro

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Cría cuervos y te sacarán los votos. Lo que medita Pablo Iglesias es vox populi. Las mentiras, deslealtades y traiciones de sus aliados han dado al traste con la brillante estrategia que ideó y han arruinado una oportunidad real de consolidar a IU como formación de gobierno tras décadas de oposición. No es una circunstancia menor para la estabilidad institucional de España que el Psoe marxista de Zapatero y Sánchez le vuelva a cerrar el paso a IU 25 años después, cuando no tiene ningún escrúpulo para encamarse con los radicales de ERC, PSC o BILDU. De nada ha servido que Podemos le evitará al Partido Socialista Obrero Español correr la misma suerte que el PASOK tras la funesta gestión de Zapatero.

A los columnistas, analistas y demás comentaristas de la Cosa Pública les cuesta horrores no perder la perspectiva de lo está ocurriendo en España y en la UE. Desde el pequeño plus de credibilidad que le confiere a un humilde servidor ser el único periodista que ha vaticinado primero, explicado y descrito con precisión después, toda la secuencia acontecida durante el último lustro, me permito aventurar que el fundador y líder de Podemos es el único político en activo que ha leído correctamente la partida de ajedrez que se estaba jugando en el tablero nacional. Logró aprovechar el impulso del 15-M e  ilusionar a una generación entera, pero a su manera pecó de ingenuo. Y ha vuelto a pecar. No acaba de entender que Dios escribe recto con renglones torcidos.

Regreso de una breve estancia en Roma. El miércoles coincidí con el Presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, y el jueves, con el Presidente de la República Federal de Frank Walter Steinmeier. El viernes, en la puerta de la Basílica de Sant Eustachio, me crucé con Santiago Abascal. Iba a reunirse con un Matteo Salvini que también viene de pecar de ingenuo. Los geniales outsiders de la política, que asaltan el Poder por sorpresa, rara vez gozan de una segunda oportunidad. Para botón de muestra: No sé si hay precedente de que los Presidentes de Francia y Alemania se desplacen juntos a un país miembro para apuntalar la formación de un nuevo gobierno. A Mariano Rajoy, por ejemplo, lo dejaron a los pies de los caballos en el Golpe de Estado del 1-0. Roma

Tiene algo de sarcasmo y recochineo que a Pedro Sánchez, que es un títere y un Don Nadie en el concierto internacional, le haya mejorado S&P la calificación de la Deuda. Por mal que le salgan las cosas al PSOE el 10-N, seguirá presidiendo un gobierno en funciones hasta la primavera de 2020, mangoneando el Gasto Público con los Presupuestos prorrogados de Mariano Rajoy y Cristobal Montoro. Ahí es nada el fraude de ley, mientras El País y demás medios nos hablan de los riders empoderados de Glovo, de Greta La Verde y de Franco en su tumba. Pero aunque Pedro Sánchez no sea el Tsipras de Berlín y de los Fondos Buitre de Noruega, a Pablo Iglesias sí se le está quedando cara de Varoufakis.

Al margen de lo que ocurra en la trastienda de Correos el 10-N, fiesta de San Martín, tengo para mi que los asesores electorales del PSOE han cometido un tremendo error de cálculo. Los 5 o 10 diputados extra que pudieran lograr en el Congreso no compensa de ningún modo la pérdida de la mayoría absoluta en el Senado. Pero las teorías que he leído estas últimas semanas sobre el sentido que podía tener la repetición de la elecciones generales adolecen de rigor lógico. Es posible que los sobrevalorados asesores demoscópicos de Sánchez desconozcan el concepto de “desviación diabólica” que acuñé tras el 28-A, pero el sentido común es suficiente para entender que las tres derechas obtuvieron el peor reparto posible que permitía el sistema D’Hondt. En el 95% de los casos, sacan más escaños en conjunto.

Desde que predije la Moción de Censura, vengo sosteniendo que el PNV y el PSOE pactaron gobernar en funciones con los Presupuestos de Rajoy. Contaban con el apoyo de Ciudadanos para la siguiente legislatura, pero Pedro Sánchez faltó a la palabra dada. Albert Rivera no obtuvo todo el rédito electoral que habría sacado de adelantarse las elecciones en caliente, y empezó a sentir el aliento de Inés Arrimadas en el cogote. Fue suficiente para resistir las presiones internas del Lobby catalán y no facilitarle la Investidura.

El cálculo político que ha hecho Albert Rivera es correcto. Menos es más. Aunque pierda 1 millón de votos el 10 de noviembre y se deje 20 escaños en la gatera, tendrá más poder para negociar el precio de su abstención. Si los españoles no castigan al PSOE en exceso, es incluso probable que Ciudadanos pueda tener interés en formar parte del gobierno.

Desde aquí intuyo que el Tribunal Supremo va a querer demorar la Sentencia del Golpe de Estado del 1-0 hasta pasado el 10 de noviembre. Sea cual sea, antes o después, la ponencia del Juez Manuel Marchena va a provocar nuevas elecciones en Cataluña. El Lobby catalán, rescatado con el FROB de Zapatero y con el FLA de Montoro, pretende relanzar a Artur Mas. Para frenar a ERC en Barcelona, no ha dudado en sabotear el Pacto de Lledonner y forzar la repetición de las Elecciones Generales. Es una apuesta muy arriesgada, o más bien una obsesión, que aboca el país a una crisis constitucional bastante predecible.

En sucesivos análisis, explicaré de forma más detallada la estrategia que van a seguir las distintas formaciones políticas, pero sirva un pequeño adelanto, en forma de tabla

Resultado más probable del 10-N

 

Partido Político Número de Escaños Número de Votos
PSOE 110-120 6.500.000
PP 90-100 5.500.000
PODEMOS 30-40 3.000.000
CIUDADANOS 30-40 3.000.000
VOX 15-20 2.000.000
ERC 15-20 1.000.000

 

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