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La estrategia de Pablo Iglesias para el 28 de abril

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Toca hablar de política. O más bien de ajedrez.  Las bolsas y los mercados, intervenidos hasta la última moneda que le dan los abuelos a sus nietos, han sido congelados, esterilizados, sometidos a deflación y comisión. Es una nueva manera de robar, que deprime y aburre a partes iguales. De modo que toca hablar de política, de esa txapela totalitaria que han colocado sobre la sociedad español y es como esos sueños pegajosos de los que no se consigue despertar.  Toca analizar las claves de este desagradable episodio de la Historia de España que nos toca vivir.

El lobby catalán ha okupado la agenda pública y marca los tiempos del debate nacional. De ese modo, no necesita ejercer ninguna clase de censura. Los espacios informativos, si es que queda alguno que se pueda calificar como tal en los medios generalistas, son bochornosamente vomitivos. Voces repelentes e histriónicas que gritan chorradas, naderías con muchos aspavientos morales, y que resultan insoportables. Decimos: ¡es imposible caer más bajo! pero enseguida llegan los siguientes y demuestran que estábamos equivocados.

Hemos explicado la Operación Relator, para marcar paquete, y no vamos a insistir. Es más interesante pararse a analizar algunos pequeños detalles del sainete, e intentar situar todas las piezas en el tablero. Cualquier analista que se precie, que haya hecho los deberes, habrá llegado a la misma pregunta que yo: ¿dónde está Pablo Iglesias? La pieza más importante del ajedrez actual está escondida a la vista, y su alargada sombra ocupa toda la diagonal.

Las televisiones y las radios controladas por las huestes del Psoe, de Podemos y del Lobby nacionalistas insisten en recordarnos la división interna de Podemos. ¿Por qué ese ejercicio de masoquismo? Podían haber convocado elecciones a la vuelta del verano, tras la Moción de Censura, y habrían salido por la Puerta Grande, montera en mano. En lugar de eso, se flagelan y agigantan la figura de Pedro Sánchez, un mequetrefe ambicioso sin escrúpulos y sin más recorrido que una imitación Made in China del conejo de Duracell. ¿Qué sentido estratégico tiene?

Pablo Iglesias, el líder de Podemos, tiene muchos defectos, pero la estupidez no es uno de ellos. Ha demostrado olfato e intuición, y una envidiable capacidad para anticiparse a los acontecimientos. Comprar la mercancía averiada que nos están intentando colocar es tanto como asumir que va a rebufo de los tiempos que le marcan otros, y que se verá forzado a dimitir, entre lágrimas, tras perder más de 40 escaños el próximo 28 de abril. Carece de sentido. Si así fuera a ocurrir, siendo inevitable su renuncia a liderar Podemos,  Pablo Iglesias habría sido el primero en mover ficha.

En junio de 2016, el carismático político podemita que acabada de doblar la apuesta e iba a por toda, se llevó un sonoro bofetón electoral. Descubrió que en política 1 +1 no siempre son 2. Izquierda Unida y Podemos sumaron menos votos juntos que por separados. También descubrió a sus expensas que había infravalorado el poder de Felipe González en el PSOE. Pero se recuperó y jugó sus cartas a favor del defenestrado Pedro Sánchez.

El hecho político, que nadie debe pasar por alto en este momento, es que Pedro Sánchez le debe su resurrección. Sin el apoyo de Pablo Iglesias y de Podemos, jamás habría derrotado a Susana Díaz en las Primarias del Psoe. Sin su ayuda y mediación, tampoco habría sido capaz de poner de acuerdo a Junqueras y Puigdemont para secundar la Moción de Censura. De modo que lo más lógico es pensar que el ajedrez que estamos analizando lo ha ideado un hombre que ha elegido quedarse en un segundo plano y simular debilidad.

Lo que nos revela una estrategia tan elaborada como arriesgada es lo que Pablo Iglesias y Junqueras debieron pactar en la cárcel y que no es otra cosa que las condiciones que deben darse para que pueda formarse un gobierno tripartito formado por el Psoe, ERC y Unidos Podemos. Pablo Iglesias debió convencer a Junqueras, en nombre de Pedro Sánchez, que ERC puede alcanzar los 20 escaños en Cataluña y es posible juntar 171 diputados y mayoría absoluta en el Senado.

Las condiciones que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han buscado para elegir la fecha de los comicios pasaban por fomentar una baja participación y forzar, de facto, el voto útil al Psoe. La forma de hacerlo, sin levantar sospechas ni movilizar al resto de fuerza política, es simulando división en Podemos y ausencia política.

Pablo Iglesias ha calculado que si bien Podemos y sus confluencias pueden perder más de 40 escaños, el PSOE recupera 2 millones de votos y gana un mínimo de 50 diputados. Pero lo fundamental es que al perder fuelle en País Vasco y Cataluña, ERC puede sumar más de 20 escaños y posibilitar la formación de un gobierno con mayoría sólida en las dos cámaras.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias tampoco han perdido de vista al partido del Lobby catalán al que el francés Manuel Valls ha venido a poner el toque de esperpento. En cualquier truco de magia, la clave es la distracción. La presencia del Primer Ministro francés ha generado tanta confusión y desorden en las filas de Ciudadanos que hace imposible que puedan remar en una misma dirección. El objetivo es que CS y VOX le resten votos decisivos al PP y se anulen entre sí por debajo del 15%.

Pablo Iglesias sería el próximo Vice Presidente de un gobierno presidido por Pedro Sánchez, en nombre de los republicanos catalanes. Estaría, junta a el en el Ejecutivo, su propia Guardia Pretoriana en Podemos y, si prospera su Plan maestro, Eduardo Garzón, como ministro de Economía más probable. Que Dios nos pille confesados.

 

Voto estructural por provincia

 

Provincia PSOE PP Podemos CS VOX
La Coruña 1 (=) 1 (=) 0 (-1) 0 1 (+1)
Orense 1 2 0 0 0
Lugo 1 1 (-1) 0 0 1 (+1)
Pontevedra 1 2 (+1) 0 (-1) 0 0
Asturias 1 1 1 0 0
Cantabria 1 2 (+1) 0 0 (-1) 0
Alava 1 0 0 (-1) 0 0
Guipuscoa 1 (+ 1) 0 0 (-1) 0 0
Vizcaya 1 0 1 0 0
Navarra 1 1 1 0 0
La Rioja 1 1 0 0 1
Huesca 2 (+1) 1 0 0 0 (-1)
Zaragoza 2 (+1) 1 0 0 (-1) 0
Teruel 1 2 (+1) 0 0 0 (-1)
Lerida 0 0 0 (-1) 0 0
Gerona 0 0 0 (-1) 0 0
Tarragona 1 0 1 0 0
Barcelona 1 0 1 0 0
Castellón 1 1 1 0 0
Valencia 1 1 1 0 0
Alicante 1 1 1 (+1) 0 (-1) 0
Murcia 1 2 (+1) 0 0 (-1) 0
Baleares 1 1 1 0 0
Almería 2 (+1) 1 0 0 0 (-1)
Granada 2 (+1) 1 0 0 (-1) 0
Málaga 2 (+1) 1 0 0 (-1) 0
Cádiz 2 (+1) 1 0 (-1) 0 0
Huelva 2 (+1) 1 0 0 0 (-1)
Sevilla 1 1 1 0 0
Jaen 2 1 0 0 0
Córdoba 2 (+1) 1 0 0 (-1) 0
Badajoz 2 1 0 0 0
Cáceres 2 1 0 0 0
Madrid 1 1 0 0 (-1) 1 (+1)
Albacete 1 1 0 0 1
Toledo 2 (+1) 1 (-1) 0 0 0
Ciudad Real 2 (+1) 1 (-1) 0 0 0
Guadalajara 1 1 0 0 1
Cuenca 2 (+1) 1 (-1) 0 0 0
Avila 1 1 (-1) 0 0 1 (+1)
Segovia 1 1 (-1) 0 0 1 (+1)
Salamanca 1 1 (-1) 0 0 1 (+1)
Zamora 1 1 (-1) 0 0 1 (+1)
Leon 2 (+1) 1 0 0 (-1) 0
Burgos 1 2 0 0 0
Palencia 1 2 0 0 0
Soria 1 1 0 0 0
Valladolid 1 1 0 1 0
Ceuta y Melilla 0 2 0 0 0
Las Palmas 1 1 0 0 0
Tenerife 1 1 0 0 0
España 63 (+13) 52 (-4) 10 (-6) 1 (-9) 10 (+2)

 

© Belge

 
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2 pensamientos sobre “La estrategia de Pablo Iglesias para el 28 de abril”

  1. 1
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    No tengo formada una opinión. Otras veces la idea nace de sensaciones difusas y observaciones, pero aquí lo que percibe es que VOX todavía no ha entrado en juego. Es lógico: hay una brutal censura en todos los medios, y el debate que propone VOX como fuerza emergente está en sordina. Y no es un debate extremista.

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