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¿Son mejores unos impuestos progresivos y decorativos o desiguales pero eficientes?

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“Entre todos la mataron y ella sola se murió. La base irrenunciable para el análisis es la observación empírica de los hechos. De nada sirve quejarse de los “hooligans” que han agitado las tertulias y abucheado el Informe del prestigioso Manuel lagares, como algunos catedráticos respetuosos y reverenciales. El sistema fiscal vigente en España es claramente disfuncional y es absolutamente imposible no constatar que la recaudación tributaria efectiva es muy baja en relación al resto de países del entorno económico. De ese hecho no se puede ni debe deducir que el grueso de los contribuyentes españoles pague menos o soporte una presión fiscal media inferior: al contrario, todo apunta a que es el ciudadano europeo que mayor presión fiscal media indirecta soporta. Entre 1993 y 2013, muchos españoles con una renta inferior a la media han pagado más de 65% de impuestos y tasas.  La ideología es una magnífica coartada para justificar el fraude, la ineficiencia, la desidia y el descontrol.

De entrada, no es posible seguir manteniendo la ficción de dos conceptos nucleares podridos de ideología. Ni la progresividad en el impuesto es justa y deseable, ni los impuestos indirectos son eficientes. No es un problema de medios ni de control: ambos conceptos favorecen el arbitraje y multiplican el fraude fiscal porque son en esencia perversos. El sistema fiscal no es un ansiolítico que deba servir para atemperar el sentimiento de frustración, de envidia o la mala educación de algunos colectivos;  su principal característica debe ser la eficiencia en la recaudación, porque las consecuencias que se derivan de un sistema de recaudación ineficiente son más dañinas que la ausencia de recaudación. Menos de la tercera parte del IVA que pagan realmente los consumidores llega a Hacienda; el 90% del IRPF lo soportan los contribuyentes con nóminas medias y bajas.

El sistema de imposición indirecta precisa un gran aparato administrativo de control, cada vez más costoso y cada vez más ineficiente. Es un sistema pensado por fomentar el fraude y el arbitraje. El sistema de multas no puede funcionar. Ir a la cárcel a los 75 años tras haber enriquecido a 3 generaciones de descendientes no es un castigo, es un título de gloria. En España, sin ir más lejos, un tercio de la población más rica no ha pagado nada a Hacienda en los últimos 15 años, ni directa ni indirectamente, y se ha beneficiado de generosas subvenciones. Lo han podido hacer gracias a un sistema de impuestos decorativos que los partidos de izquierda defienden en nombre de la redistribución social. El gran truco de la progresividad consiste en segmentar a los contribuyentes pobres en varios tramos: simplemente pobres, muy pobres y rematadamente pobres.”

(c) Belge.  Febrero 2013
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3 pensamientos sobre “¿Son mejores unos impuestos progresivos y decorativos o desiguales pero eficientes?”

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    La progresividad de los impuestos, además de establecida en nuestra Constitución, entiendo se hace necesaria, bien sea a través de impuestos indirectos, bien sea a través de la regulación y control a través de la imposición directa.

    Sólo hay que pensar, dando por bueno y necesario (ya es mucho dar, pero por no entrar en camisas de once varas) el gasto público en España en 2017 es de 477.332 millones de euros, 10.230 euros per cápita: https://datosmacro.expansion.com/estado/gasto/espana Son muchas las variables a considerar, como ejemplo:

    – No todos ganan 10.230 euros al año.
    – En una unidad familiar de 4 miembros (matrimonio y dos hijos) tocan a 40.920 euros… una ruina tener hijos.
    – No es menos cierto que esa cifra de 10.230 euros es algo falsa, habría que tener en cuenta a las personas jurídicas y alguna que otra “cápita”.

    Y aquí vendría lo de siempre, leyes más simples, mejores relaciones de la administración tributaria con los contribuyentes, ganas de acabar con el fraude desde las instancias más altas hasta el último mono (o última mona), etcétera, etcétera… que tampoco vamos a dar muchas ideas a los doctorandos.

    Pero si se hace necesario plantearse, antes de modificar las leyes, la insuficiencia de nuestro sistema tributario. En 2017 los ingresos tributarios fueron 193.951 millones de euros https://www.agenciatributaria.es/static_files/AEAT/Estudios/Estadisticas/Informes_Estadisticos/Informes_Anuales_de_Recaudacion_Tributaria/Ejercicio_2017/Resumen.pdf que frente a la cifra arriba aludida de gasto, pues tendrán que pensar, que para algo les pagamos.

    Saludos.

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