EL PRESIDENTE DEL RESTO DEL ESTADO: DEL PEUGEOT 407 AL FALCON

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Cuentan que Franco dio una vez un consejo a alguien: “Si no quiere tener problemas haga como yo, no se meta Usted en política”.

España es un país con gente muy sociable. Quizá por eso no se siente la necesidad vital de pertenecer a ninguna asociación política para cambiar el mundo. Los españoles en general sólo son activos políticamente si quieren vivir del cuento. El resto sigue el consejo de Franco.

En nuestro país el número de afiliados a los partidos es testimonial. Sin embargo hay millones de españoles que pertenecen a una peña deportiva, son socios de un club de fútbol, de una sociedad gastronómica, de una cofradía, etc… o bien se agrupan en una peña de lotería o quinielas, se apuntan a un club de montaña, a una asociación cultural local, a una asociación fallera, forman una comparsa, una chirigota, etc…

Si Alexis de Tocqueville resucitase y nos hiciese una visita anotaría en su cuaderno de viaje que a los españoles lo que nos va es socializar para pasarlo bien y disfrutar de la vida. Si se anuncia un concurso de tortillas o paellas allá que va todo Dios. En cambio, si se piden voluntarios para pegar carteles para una campaña política sólo van los más tontos y los que aspiran a pastorear a los más tontos.

El resultado de esta actitud general es que en España los programas políticos los deciden los que pegan los carteles. Eso lo ha sabido ver muy bien nuestro actual inquilino de La Moncloa. Por eso se recorrió España en aquella campaña de primarias en su Peugeot 407. No quería convencer con sus ideas a los futuros votantes, sólo quería que lo conociesen los pegacarteles.

En España la forma de triunfar en un partido político “progresista” es confraternizar con los pegadores de carteles y repartidores de octavillas, tratarlos bien y caerles en gracia. Y eso fue lo que hizo Sánchez.

Con esos seguidores incondicionales fue con lo que recuperó el poder en el partido tras quedar con las vergüenzas al aire al perder la votación en su primera sesión de investidura. Esos entusiastas pegacarteles son los que le han permitido echar del partido a todos los que lo despreciaron y hacer del PSOE su cortijo particular.

A su vuelta en loor de multitudes alguien le encargó presentar una moción de censura que no debía llegar a votarse. Pero Rajoy, que es listo como un zorro, fue a darse una comilona y después hizo un completo de café, copa y puro. Hala campeón, ahí lo tienes, se dijo. Y lo dejó en pelotas en mitad del hemiciclo, con su maletín como testigo desde la bancada del gobierno.

En un rapto de narcisismo muy propio de él Sánchez pensó que de verdad el poder era suyo, y que podía ser de verdad el presidente “d’estepaís”. Debe de ser que como en economía dos y dos pueden ser tres o cinco según convenga y él es economista, pensaba que con ochenta y pico diputados la cosa estaba chupada.

En esos días pactaría Dios sabe qué con no se sabe quién, todo para poder cumplir la promesa que les hizo a sus niñas de que algún día dormirían en La Moncloa. Y sacó adelante la votación.

Él pensaba que iba a ser presidente “d’estepaís”, pero cuando empezaron a pasarle las facturas al cobro pronto se vio que en realidad era sólo presidente “delrestodelestado”, lo que le permiten sus ochenta y tantos diputados.

Al doctor guaperas todo esto no le importa demasiado. En una de sus primeras autoentrevistas de autopromoción en TV lo dijo bien claro: “Soy el presidente y haré lo que yo quiera”.

Y en esas está, utilizando el Falcon para lo que le sale del nabo. Firmando los decretos que le da la gana. Permitiendo que los otros presidentes, los de los países “de verdad”, es decir, las “nacionalidades históricas”, hagan lo que quieran. Así él puede cumplir el programa que anunció en TV: hacer lo que le apetezca como presidente “delrestodelestado”.

España es un país de caudillos desde los tiempos de Viriato. Hemos tenido franquistas, suaristas, felipistas, guerristas, pujolistas, aznaristas,… Ahora tenemos “saunismo”, es lo que toca.

Saludos
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Un pensamiento sobre “EL PRESIDENTE DEL RESTO DEL ESTADO: DEL PEUGEOT 407 AL FALCON”

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    Brillante. ¡¡Que retrato!! ¡¡Que precisión!! Lo dijo, con otra palabras, Pablo Iglesias en abril de 2016….¡la sonrisa del destino! Y ha sido el propio Iglesias, devenido Monedero del Psoe, el que le lleva de la mano a La Moncloa.

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