23 de abril

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Debe ser por aquello de que el Día de Castilla conmemora la derrota de los Comuneros que todos los años me enojo al escuchar los telediarios. Lo normal es que el 23 de abril emitan de 10 a 15 minutos de reportajes intrascendentes sobre la no festividad de San Jordi, y dediquen 30 segundos a las Fiestas de Castilla y de Aragón.  No es casualidad: se viene repitiendo el cuento desde hace 25 años. Para colmo, el 23 de abril se celebra con toda justicia la figura universal de Miguel de Cervantes.

La manipulación durante el Franquismo y la Democracia de la Historia de los Comuneros que se levantaron en armas contra Carlos V no justifica que se celebre el 23 de abril. El pueblo llano así lo entiende y aprovecha ese día para irse de compras a Madrid. Votan con los pies y dan la espalda al invento. A su manera, castellana, honran a Padilla, Bravo y Maldonado, rechazando un poder foráneo del mismo modo que ellos se opusieron al yugo de los corruptos príncipes alemanes.

España es la heredera de la Vieja cultura romana.  Entre sus pueblos y sus gentes sobrevivió durante más de 1000 años. Basta darse una vuelta por el impresionante Museo de Moneo en Mérida,  pasear por el  Teatro y el Anfiteatro, para ver el cordón umbilical que mantuvo vivos en Castilla los Valores del Impero y el espíritu de Roma.

El 22 de abril de 1451 nacía en Madrigal de las Altas Torres (Ávila) la hija de Juan II de Castilla y de Isabel de Portugal.  Estaba destinada a pacificar la región y crear las bases del primer Estado moderno de Europa.  Es una fecha para recordar y un Mito positivo digno de celebrarse.

(c) Belge. 23-04-2016

 
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5 pensamientos sobre “23 de abril”

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    He pasado el día en Villalar. Me agrada su aire de fiesta castellana, de pueblo. Contemplo a gentes curtidas que campan a su aire de un lado para otro, saludándose entre sus conocidos y compartiendo viandas al lado de los coches. Por la tarde, hice el experimento de visita guiada a la llamada “Ruta de los Comuneros”. Sus guías nos han dado una visión histórica sobre los acontecimientos motivadores del levantamiento.
    De regreso de nuevo a la Campa, mi mirada repara sobre el jolgorio por el volumen de las Atracciones de los Feriantes y el continuo deambular de gente “campando a sus anchas” entre las casetas de un sindicato agrario; dos sindicatos de clase; tres partidos políticos… ofreciendo todos ellos lo mismo: vino, cañas, paella y algunas tapas. Abundan las gentes que viven del comercio ambulante con puestos de venta de toda clase de productos por vendedores de los más variados puntos de nuestra geografía nacional. Mucha música y jóvenes en su salsa. Veo una fiesta austera, que es negocio para unos, regocijo para otros y para mí: fe en el futuro de estas gentes curtidas por el trabajo y la esperanza de que cambien los tiempos.

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    El movimiento comunero es algo distinto a un levantamiento del pueblo contra Carlos I. Es la consecuencia de la crisis en la que está sumida España en los últimos años del reinado de Fernando. Es la lucha de ciudades incipientemente industriales, contra ciudades que tienen el monopolio comercial. Es la lucha de un Norte que va perdiendo peso en contra de un Sur que lo va ganando.

    Y la gota que colmó el vaso fue la llegada de un rey que no conocía nada, que ninguneó a una nobleza local que en principio también se levantó contra el Rey o al menos no apoyaron y al que posteriormente respaldaron (salvo excepciones).

    Son muchas caras disitintas del prisma.

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    Puedo aportar mi modesto testimonio. Cuando era adolescente, y no conocía la realidad española había oído/escuchado que el Reinado de Isabel era un icono franquista, facha, etc….Nada más lejos de la realidad. Con el tiempo, descubre que te han intentado manipular y tomar el pelo en nombre de una ideología protestante, hostil a Espña

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    Hace unos años estaba de visita en Toledo. Estaba en el interior de la iglesia de San Juan de los Reyes, en las paredes hay unos cuantos escudos gigantescos de los Reyes Católicos…

    Estaban de visita un grupo de andaluces y no pude por menos que volverme. Estaban comentando que con la famosa Ley de Memoria HistÉrica había que tirar todos esos escudos. Les pregunté que si sabían quiénes fueron los Reyes Católicos, que si sabían que significaban los “falangistas” yugo y flechas, que si sabían que significaban las franquistas columnas y el “non plus ultra”, les pregunté que si sabían que el águila tenía más que ver con San Juan que con Paco…

    En fin, que ya todos tenemos lavado el cerebro.

    Saludos.

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      Pero la Ley de la Memoria Histórica es como un boomerang. Mucho antes de que el inepto de Zapatero y su tropa de radicales aparecieran en escena, solía decir que a la izquierda no le interesaba demasiado cuestionar los Mitos del pasado. Había perdido la guerra que provocó, pero el Mito de la República (más falso que un euro de madera) formaba parte de su patrimonio político como algo “positivo”, como un sueño, etc…
      La Ley de la Memoria Histórica lo cambia todo. Y no porque seamos de izquierdas o derechas, sino porque nuestra generación, y las siguientes, se deben a la VERDAD….a la cruda y siniestra verdad. Era mucho mejor no tocar nada….pero al abrirse esa caja, es una OBLIGACION MORAL y un imperativo intelectual narrar la FRIA, DURA, y CINICA verdad. Como nieto que soy de republicanos en diáspora y que lucharon en los distintos frentes, no le debo NADA a nadie, ni permito que nadie se arroje el privilegio de hablar en nombre de republicanos. En la mayoría de los casos, son nietos de farsantes o peor: de auténticos criminales y oportunistas de guerra.

      La Ley de la Memoria Histórica nos obliga a todos a contar la VERDAD y solo la verdad de los hechos, con todos los conocimientos que tenemos hoy. Y no me sirve la historiografía oficial porque no contesta las preguntas, los enigmas, y no da cuenta de los testimonios directos de la gente. La gente que sufrió de verdad la guerra, no quienes la aprovecharon antes, durante y después.

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