Si aceptamos la premisa verificada de que antes de la Pandemia el número acumulado de muertes observadas se correspondía con la media histórica de la muertes esperadas, la desviación que observamos en la actualidad pasa a ser consecuencia de la crisis sanitaria que estamos padeciendo. En teoría, las cifras del pasado no deberían variar, pero desde Semana Santa, los supuestos expertos enmascarados del Instituto de la Salud han metido 30.000 muertos debajo de la alfombra. Las estadísticas oficiales han ido bailando al son que tocaba el gobierno.
(c) Belge
| INE | MoMoabril | MoMooctubre | MoMoenero | Media histórica | Mayor exceso | |
| IITrim18 | 100347 | 94721 | s.d | s.d | 94259 | 6.088 |
| IIITrim18 | 95685 | 89672 | 90876 | s.d | 90797 | 6.013 |
| IVTrim18 | 94250 | 97736 | 99367 | s.d | 95798 | 3.569 |
| ITrim19 | 116221 | 112652 | 112657 | 110388 | 107203 | 9.018 |
| IITrim19 | 99568 | 94255 | 94272 | 92264 | 94390 | 5.178 |
| IIITrim19 | 94501 | 89376 | 89401 | 87431 | 90930 | 3.571 |
| IVTrim19 | 99990 | 97967 | 98009 | 95848 | 94843 | 5.147 |
| ITrim20 | 129779 | 124032 | 129779 | 126922 | 108407 | 21.372 |
| IITrim20 | 118600 | s.d | 118701 | 118610 | 89592 | 29.008 |
| IIITrim20 | 99479 | s.d | 99566 | 99518 | 85584 | 9.895 |
| IVTrim20 | 134019 | s.d | s,d | 116191 | 94949 | 21.242 |
| 1006 días | 1175,39 | 1052,59 | 1159,02 | 1122,57 | 1038,82 | 136,57 |
Del análisis de las variaciones estadísticas que se registran entre el 1 de abril de 2020 y 16 de noviembre, se desprende que el número real de decesos registrados en España desde el 1 de enero de 2018 hasta el 31 de diciembre de 2020 asciende a 1287748. La media histórica esperada del periodo equivale a 1138547 defunciones. El exceso es una diferencia máxima de 149.201 muertes. Pero debemos insistir, una vez más, en que no importa realmente si todas esas personas, o parte de ellas, murieron de, por o con Coronavirus. La pregunta pertinente es: ¿De qué fallecieron las demás?
Antes de declararse la pandemia, la media verificada era de 1038 muertes diarias. En Semana Santa, el Servicio de Vigilancia de la Mortalidad Diaria elevaba esa media, en sus estadísticas publicadas, a 1052.Eso significa que cerca de 10.000 defunciones registradas en enero,febrero (Cataluña y Valencia) y marzo (toda España), se escondieron debajo de la alfombra. Durante los meses posteriores,siguieron modificando las series del pasado, a poquitos, y en octubre la media que se desprende de sus series ya superaba los 1159 decesos diarios, en línea con las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas.Con este sencillo método “estructural”, se transparenta su peculiar modus operadi y se puede calcular con precisión el número de muertos que han escondido debajo de la alfombra (1175,39 – 1122,57 X 1096=57887). Un exceso diferencial de más de 136 muertes diarias durante 3 años equivale a un incremento de la tasa de mortalidad del 35%. Y dado que exceso de mortalidad por gripe estacional era insignificante antes de 2020, el verdadero reto es conseguir explicar de qué han muerto en España todas las personas que no han fallecido oficialmente “de”, “por” o “con” Coronavirus.(c) Belge
La desviación, muy por debajo de la media nacional, es insignificante, excepto para el colectivo de mujeres jóvenes. Aunque tenue, fue la primera desviación significativa que se registró en julio de 2019.
El encefalograma plano delata la ausencia de esa realidad epidemiológica que se puede definir como “contagio”, salvo para el colectivo de mayores de 75 años en marzo y en noviembre.
Un caso interesante de analizar, porque el único pico significativo se observa en noviembre y no en marzo para el colectivo de ancianos. Debería ser similar al caso de Galicia y de Cantabria, pero no ocurre lo mismo, como se puede observar en los dos siguientes gráficos
La situación sanitaria de estas dos últimas CCAA, que registraron los primeros conatos de brote en el verano de 2019, junto con Andalucía, se asemeja bastante más al caso de Canarias y Baleares que al de su vecina Asturias, como se aprecia en los dos siguientes gráficos. 
Ahora, familiarizados con el aspecto de una serie de gráficos que nos muestran la realidad epidemiológica de unos destinos turísticos en los que vive una población españolas de casi 20 millones de personas, podemos pasar a mostrar imágenes con una desviación significativa muy real.
Aquí, necesitaríamos mucha literatura para empezar a explicar el brutal ataque que sufrieron los castellanos en el mes de marzo. Se multiplicó por 10 la mortalidad, a pesar de no ser una región turística ni albergar a una gran comunidad de chinos expiatorios. Prueba de ello es que es la única Comunidad Autónoma en el que la mortalidad de las mujeres y chicos jóvenes se multiplicó, respectivamente, por 12 y por 10, ligeramente por encima de otros colectivos. Tan es así, que hasta que INLUCRO no denunció la manipulación estadística e intervino el Tribunal Superior de Justicia, esta brutal desviación había sido silenciada por el gobierno y toda la prensa española.
El mismo gráfico que el de sus vecinos manchegos, pero algo menos acentuado. En noviembre se aprecia un ligero incremento de la mortalidad, tres semanas después de iniciarse la campaña de vacunación de la gripe. La gran diferencia, sin embargo, no se ve: no se observa incidencia alguna en el colectivo de jóvenes, algo que sí se aprecia en Madrid.
Al ser una región con fuerte densidad de población, lo que ocurre en Madrid tiene un doble significado. Es la piedra Roseta de la epidemia ya que permite fechar la secuencia de los acontecimientos. Sufre algo más más que Castilla y León pero menos que Castilla La Mancha. Por alguna razón extraña, a ningún medio de comunicación le ha interesado explorar ese enfoque. Si Madrid fue la última en “contagiarse”: ¿Cómo es posible que sea la más afectada? El 20% de los damnificados residía en esta comunidad. Por otra parte: ¿Cómo es posible que no se vea la imagen de la “terrible” segunda ola que sirvió de pretexto para volver a decretar el Estado de Alarma e imponer el confinamiento de la población?
El tour por las regiones secesionistas muestra perfiles de la misma realidad muy diferentes. De entrada, debemos tener en cuenta que los datos que proceden de aquellas CCAA deben ser analizados con precaución, al haber sido manipulado con un descaro tercermundista. En enero, las empresas que iban a participar en el Mobile Word Congress de Barcelona se dieron literalmente a la fuga cuando tuvieron constancia de que la “gripe china” había llegado a Cataluña. El gobierno de Junqueras, Sánchez y Otegui esperó a que se fuera el último para reconocer los hechos y suspender el Congreso Internacional. A diferencia del gráfico de Madrid, se puede observar un conato de segundo ola en noviembre.
En Valencia se registró el primer muerto por Coronavirus, el 13 de febrero. Un alpinista que había regresado de Nepal, un país que no había registrado ningún caso. En el gráfico se aprecia el doble pico de mortalidad máxima el 16 y 31 de enero. Aquellas 100 personas debieron morir del susto. Luego, curiosamente, el virus despareció de la Comunidad.
Aunque circula una teoría que apunta a que el virus entró en España por el País Vasco y Navarra, los gráficos lo desmienten. Son dos CCAA poco afectadas, con un pico de mortalidad en marzo y poco más.
A modo de conclusión de este breve análisis ilustrado, lo más correcto es señalar que el primer brote aparece en Andalucía (¿Cádiz?) y se extiende por todas las Costas pero sin afectar a la España Interior. El “contagio” se ceba luego – y por este orden – con Castilla La Mancha, Madrid y Castilla León. Los 3.000 muertos del pico de marzo resaltan todas las mentiras del gobierno y la tremenda complicidad de los medios de comunicación.