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Balance de una crisis que acaba

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Rodea el Congreso

La formación del nuevo Ejecutivo de Mariano Rajoy pone fin a una de las crisis institucionales más duras de toda la Historia de España. Se ha magnificado el papel de unos y otros en la Santa Transición, y dramatizado el contexto, pero todas las aguas corrieron siempre por su cauce natural. Por no hablar de un 23-F que sobresaltaba a la sociedad española pero estaba condenado al fracaso. Del siniestro Atentado de Atocha comentaremos otro día. Habrá quién razone que la situación política actual es una derivada de aquella crisis mal resuelta, pero con tanta profundidad de campo se acaba por desenfocar el análisis.

Por ser conciso, la crisis institucional empieza el 25 de abril de 2013 cuando irrumpe Pablo Iglesias en la escena política y desborda la estrategia de Zapatero.  El documento es un incunable impagable. En el Gato al Agua, Julio Ariza había sustituido a finales de enero a Antonio Jiménez por el catalán Javier Algarra Bonet . Ese día, Jimenez Losantos y Vidal Cuadras comparten tertulia con otros  jurados adversarios  de Mariano  Rajoy.  Le presentan como representante oficial del 15-M y le dejan unos micrófonos para que suelte un auténtico mitin.   Por una casualidad increíble, la crisis institucional empieza y termina con un “Rodea el Congreso”.

Hemos analizado y explicado hasta la saciedad lo que estaba ocurriendo e iba a ocurrir con el 15-M. En ese batiburrillo anti sistema que se monta en la Puerta del Sol, confluyen las estrategias del Catalanismo Unitario, de los Halcones del PP, del gobierno alemán y de la izquierda radical y federal. Para entender la naturaleza de la crisis que hemos pasado es importante observar que en ese momento (2011) no gobierna Mariano Rajoy ni se le puede achacar ni un solo aspecto de la política económica y fiscal en España.

Fui, con total objetividad y humildad, el primero en hablar del problema que planteaba la Casta Política en España. Corrían los años 2002 y 2003 y el debate inmobiliario se estaba politizando y envenenando. A los sectarios partidarios de dinamitar el sector constructor, les explicaba una y otra vez algo muy sencillo de entender: el mismo día en que se hicieran realidad sus locos sueños de colapsar la liquidez en el mercado inmobiliario, el enorme déficit fiscal estructural  que afloraría provocaría en España una grave crisis política e institucional. Cifraba en 100.000 millones de euros lo que nos costaba una Casta Política completamente corrupta.

El 15 de Mayo de 2011 podría haber apoyado a unos manifestantes que correaban muchas de las ideas que había creado y defendido en los últimos años. En lugar de eso, entendí que debía oponerme y dar la voz de alarma. No fue una decisión sencilla pero si una decisión correcta. Me convertí en un diminuto en insignificante grano de arena en el engranaje que se había puesto en marcha con bastante sigilo desde Barcelona. Y en el testigo privilegiado de cuanto iba aconteciendo día a día.

Renglones torcidos

En 2011, ni Zapatero, ni Aznar, ni Mas, ni Merkel pueden culpar a Rajoy de la crisis. Es lo que salva a España de ser intervenida en agosto, tal y como coincidían en pedir El Mundo, El País, Luis Garicano, el Bundesbank y todas las televisiones financiadas por el nacionalismo catalán. Tiene su aquel.  Dios escribe recto con renglones torcidos y fue la consecuencia imprevista de que Fernández Ordoñez (MAFO) y el propio Zapatero optaran por dejarse podrir la situación económica en España en lugar de convocar elecciones anticipadas a finales de 2010. Al agotar y agostar la legislatura, en el sentido propio y figurado, dejaron sin margen de maniobra al resto de “conjurados”. Alemania no se atrevió a intervenir la economía española faltando 4 meses para las Elecciones Generales.

En 2012, se desvanecen progresivamente los fantasmas de la Intervención.  La habilidad política de Mariano Rajoy, Luis de Guindos  y de Mario Draghi resultaron providenciales para los intereses de España. Leyeran o no nuestros pequeños análisis diarios, optaron por no levantar las alfombras y asumir el castigo en varas. Siguieron al pie de la letra el guión del “Camina o Revienta” y a final del ejercicio ya se intuía la luz al final del túnel.  Debió ser como una señal para las fuerzas “conjuradas”;  se puso en marcha una estrategia más agresiva, con 4 frentes abiertos al mismo tiempo. En Bruselas, en Barcelona, en los Medios y en la Calle Génova.

En 2013, crean PODEMOS y Ciudadanos y aprovechan el previsible voto de castigo de las Elecciones Europeas para vendérselos a la Opinión Públicas como partidos de jóvenes idealistas llamados a limpiar y regenerar las instituciones públicas. Toman al asalto las calles y se instalan en todas las Tertulias con la complicidad  de casi toda la Prensa. Cualquier propuesta demagógica les sirve de pretexto para organizar escraches y colocarse al frente de la manifestación.

Aníbal Barca

En 2014, llega la ansiada recuperación económica y se empieza a crear empleo pero se hace patente que un ejército de periodistas simpatiza con los proyectos de Podemos y Ciudadanos.  No es ajena a esta situación la fuerte crisis industrial que padece el sector de la Prensa.  Tampoco es ajeno a ese clima hostil y al nuevo pulso soberanista el mayor rigor en el control tributario de las empresas de la región catalana.  Las críticas internas a la “falta de relato” hacen mella en la militancia y en el electorado del PP, en beneficio de los catalanes de Ciudadanos.  Los halcones del PP se vuelcan en conseguir la cabeza de Rayoy.

En ese contexto político que arranca en febrero de 2011 y se prolonga hasta el pacto toledano de Zapatero con Pablo Iglesias, la pregunta más relevante que se puede formular es: ¿Por qué motivo fracasa PODEMOS cuando ya lo tenía todo a favor? La respuesta no es evidente. Habrá, entre los analistas y politólogos, quienes recuerden el hábito de las viejas organizaciones comunistas sometidas a los planes estratégicos de Moscú.  Es un aparente sinsentido que el programa económico que presenta Pablo Iglesias, inspirado por Torres y Navarro,  busque asustar a las clases medias en lugar de pretender su connivencia.

Tal intuición se reveló certera el pasado mes de abril cuando le líder de los radicales se bajó los pantalones y le enseñó el culo a los ingleses. Expusimos que no quería ser la Otra en un nuevo Tripartit que La Caixa le puso en bandeja. La evidente y paradójica química personal entre Mariano Rajoy y Pablo Iglesias confunde a la mayoría de los observadores, y despista a sus aliados políticos. No le entienden. Tuvo en sus manos el poder político real y todas las prebendas del poder financiero, pero no quiso tomar Roma.  Le espera la misma suerte que a Aníbal Barca, víctima de Quinto Fabio Máximo. La eterna lucha de Romanos y Cartagineses.

La crisis ha acabado porque en un mismo lance inesperado del destino han caído Zapatero, Aznar y Merkel. Se salva Albert Rivera, el abogado contratado de La Caixa, porque desertó  justo a tiempo del campo de batalla . Político que huye sirve para otras elecciones.

(c) Belge. 7-11-2016

 
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