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Garbage in, garbage out


Los primeros programadores de IBM lo dejaron dicho para la posteridad. Mierda por dentro, mierda por fuera. O cómo la inteligencia artificial convierte una cagada humana de toda la vida en una masacre de 180 niñas en una escuela de Irán. Los primeros programadores de IBM ya conocían el percal del mundo que se nos venía encima.

Recordemos los hechos. El 28 de febrero de 2026, durante el primer día de la campaña de bombardeos sobre Irán, un misil Tomahawk (made in USA) impacta de lleno en la escuela primaria Shajareh Tayyebeh de Minab. Resultado: entre 165 y 180 niñas de entre 7 y 12 años muertas. El objetivo, según la base de datos de inteligencia, era “una instalación naval del IRGC”, pero esa “instalación” había dejado de serlo hace más de diez años. La escuela se separó de la base militar con muros, se convirtió en centro educativo civil y llevaba una década funcionando como tal. En la base de datos de Palantir Gotham, la IA que usan los generales del Pentágono, seguía apareciendo como objetivo militar. Datos viejos. Basura de 2013. Nadie la había actualizado desde la época de Obama.

En teoría, la IA no decide sola, no pulsa el botón, solo procesa los datos que le metieron. Garbage in, garbage out. Pero si los políticos y generales de turno, gente más vaga que racional, supervisa lo justo y se limita a darle el OK, porque el algoritmo es muy listo y lo sabe todo, puede ocurrir lo que les decía el legendario Alfredo Di Stefano a sus porteros: “Che, las pelotas que vayan dentro, déjelas, pero por favor, no te metas las que vayan fuera”.

Eso de las guerras preventivas, sobre el papel suena siempre genial. Pretendían ser ángeles tecnológicos: guerra quirúrgica, inteligencia aumentada, targeting preciso, “nunca más errores como en Irak y en Afganistán”. Iban a elevarse por encima del bien y del mal, por encima de la estupidez humana, con algoritmos y big data. Iban a ser razonables, modernos, eficientes. Pero en lugar de eso, ha ocurrido exactamente lo que decía el filósofo Blaise Pascal: «L’homme n’est ni ange ni bête, et le malheur veut que qui veut faire l’ange fait la bête». La mayor bestialidad que, en realidad, es la misma estupidez de siempre,- mezcla explosiva de pereza, incompetencia y exceso de confianza —, solo que ahora va turboalimentada por Palantir Gotham. La cagada humana clásica se ha convertido en cagada aumentada. Mierda por dentro (datos viejos), mierda por fuera (168 niñas muertas).

Sin embargo, aquí es donde la cosa se pone política y merece párrafo aparte, porque no estamos hablando de un simple fallo técnico. Esta no fue una operación de respuesta a un ataque inminente. Esta es una guerra preventiva decidida y ejecutada bajo la doctrina Trump 2.0: “golpea primero, piensa después”. Si el instrumento elegido para golpear primero es, precisamente, Palantir Gotham, la misma IA que fusiona en tiempo real miles de fuentes de inteligencia, prioriza objetivos y sugiere strikes masivos, entonces tenemos un problema. Si la decisión estratégica de lanzar esta campaña preventiva —y la selección concreta de más de mil objetivos en las primeras horas— dependió en grado tan alto de una herramienta cuyo input estaba comprometido (o manipulado) desde hace una década, entonces el comandante en jefe que la autorizó tiene un problema de incapacidad manifiesta.

Donald Trump debe dimitir o ser cesado. No por “delegar en la IA” como si fuera un autómata malvado, sino por algo mucho más grave: por haber convertido la presidencia en un cargo de mero validador de algoritmos sin exigir que la cadena de mando humana hiciera su fucking job. Cuando el presidente de Estados Unidos permite que una guerra preventiva de esta magnitud se lance sobre la base de datos caducados que nadie se ha molestado en actualizar, ya no estamos ante el error de inteligencia, la clásica y repetida cagada política. Estamos ante una abdicación de responsabilidad presidencial. Eso es incapacidad manifiesta para ejercer el cargo.

Los mismos generales que ayer presumían de “revolución en asuntos militares” hoy hablan de “investigación en curso” y “datos desactualizados”. Claro. Como si el problema fuera un archivo mal etiquetado y no la arrogancia de creer que la tecnología nos iba a redimir de ser humanos. No falló la máquina, falló la supervisión humana. Falló la humildad. Falló la capacidad de admitir que, por muy sofisticado que sea un algoritmo, al final siempre hay un señor con galones que tiene que mirar la pantalla y decir, como en las pelis americanas de jolivú: “Un momento…”.

Lástima que en la vida real haya más bestias sedientas de sangre que ángeles.

(Belge)

La guerra, de entrada, como que no.


En el eco de aquella manifestación del PSOE contra la OTAN, Felipe González nos enseñó una lección amarga: las promesas políticas pueden ser un velo que oculta la permanencia en alianzas belicosas. «De entrada, no», decían los carteles, pero España entró y se quedó.
Hoy, en marzo de 2026, bajo la «Operación Epic Fury» de Trump, Estados Unidos repite el guion con Irán, invocando una amenaza nuclear inminente que, como en Irak 2003, huele a engaño deliberado. Recordemos: en 2003, la inteligencia estadounidense fabricó pruebas de armas de destrucción masiva para justificar una invasión que costó cientos de miles de vidas. Fue un acto diabólico, no solo por la muerte, sino por el quiebre de la verdad. Si un mentiroso miente una vez con tal magnitud, ¿puede redimirse? La lógica formal nos dice que no. Un mentiroso absoluto, como el Diablo, no puede decir la verdad; su naturaleza es expandir el mal, contagiarlo a través de planos existenciales falsos.

Wittgenstein lo intuyó en su Tractatus: el lenguaje crea universos acotados, superpuestos, pero el mentiroso los pervierte, generando realidades simbólicas vacías. Sin fe —ese salto kierkegaardiano más allá de lo comunicable—, el lenguaje se reduce a sonidos huecos, a proposiciones sin esencia. El animal, en su plano único, nunca miente: ve, comunica, sobrevive sin invocar al Diablo. Es lo que es. Estados Unidos, al cruzar esa línea en 2003, se convirtió en ese mentiroso absoluto. Todo lo que dice sobre Irán —que reconstruía un programa nuclear estructurado, que la amenaza era inminente— es mentira por definición. Aunque Rafael Grossi, de la IAEA, repita el 2 de marzo de 2026 que «no vemos un programa estructurado para fabricar armas nucleares», y que no hay daños en instalaciones clave, su coincidencia con la narrativa yanqui solo revela el contagio: el mal se expande por miedo, codicia, ira geopolítica.

Irán no tiene armas nucleares operativas; su stock de uranio al 60 % es riesgoso, pero no inminente. Trump exagera para justificar bombardeos masivos, hundimientos de barcos, escalada en Ormuz. Es unilateralismo agresivo, sin ONU, sin aliados genuinos. Europa, España incluida, calla o asiente, recordando el «de entrada, no» que se volvió sí. Esta agresión no es defensa; es pretexto para cambio de régimen, expansión imperial. El problema que plantea EEUU es existencial: un poder que miente sistemáticamente erosiona la fe en el lenguaje internacional, en los tratados, en la paz.

Sin verdad, solo queda la existencia política, el contagio del Mal. Kierkegaard lo vio: hay un salto de fe más allá de lo comunicable. Pero el mentiroso absoluto no salta; genera infinitos planos falsos para justificar la guerra. De lo que no se puede hablar —la verdad muda—, hay que callar, o hablar solo con Dios. Pero en política, el silencio es complicidad.

La guerra, de entrada, como que no. No por cobardía, sino por lógica: si el agresor es un mentiroso eterno, su justificación es siempre falsa. España lo sabe desde González; el mundo, desde Irak. Irán 2026 es un eco diabólico de todas las mentiras del pasado: no caigamos de nuevo en esa trampa. La primera vez que el Diablo te engaña, la culpa es suya. La segunda vez, la culpa es tuya. Luego, ya forma parte del MAL.

(Belge)

EL PP de Feijoo vuelve a fallar en Aragón


El resultado de las elecciones autonómicas en Aragón del 8 de febrero de 2026 confirma, una vez más, que el sistema electoral español —con su ley D’Hondt aplicada a circunscripciones provinciales— actúa como un amortiguador formidable contra cualquier giro drástico en el mapa político nacional. Lejos de ser un “tsunami” o un “colapso”, lo ocurrido en Zaragoza, Huesca y Teruel es la expresión previsible de la mecánica que lleva dos décadas gobernando los resultados reales en España. Recordemos el corolario básico de D’Hondt en nuestro sistema: en las provincias con 3 a 6 escaños (que suman alrededor de 140-150 diputados en total), los tres primeros puestos están casi blindados. El primero se lleva el escaño 1, el segundo el 2, y el tercero suele llevarse el 3 salvo que el líder lo doble con holgura. El resto de escaños (unos 200) se reparten de forma casi proporcional en las grandes circunscripciones urbanas: Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Alicante, Málaga…En el escenario actual —con el PSOE resistiendo entre el 25 y el 28 %, el PP sin superar el 33 % y Vox rozando el 20 %—, el reparto estructural y proporcional arroja una fotografía muy parecida a la que venimos anticipando desde hace tiempo: Estructurales (≈145 escaños)

PP: 48-52
PSOE: 50-54
Vox: 35-42 (entra como tercera fuerza en muchas provincias medias donde supera el 15-18 % sin ser doblado por el PP)Proporcionales/urbanos (≈205 escaños)

Con un reparto nacional aproximado del 32-33 % PP, 26-27 % PSOE y 18-19 % Vox:
PP: 65-70
PSOE: 53-58
Vox: 38-45Total aproximado (350 escaños)
PP: 113-122 (media 115-118)
PSOE: 103-112 (media 108-110)
Vox: 73-87 (media 78-80, muy cerca de los 75 si Vox se queda en 18-19 %)
Sumar/Podemos: 10-15
Nacionalistas y regionales: 30-35 (ERC 7-9, Bildu 5-6, PNV 5, BNG 2, CC 1-2…)El bloque PP + Vox sumaría alrededor de 190-205 escaños: cerca de la mayoría absoluta (176), pero sin holgura cómoda y con Vox en posición de exigir ministerios clave que el PP difícilmente cederá sin fracturarse internamente. Por comunidades, el panorama es coherente con esta lógica:

• Andalucía (61): PP 22-24, PSOE 20-22, Vox 10-12
• Cataluña (48): PSC/PSOE 18-20, ERC 7-9, Junts 6-8, Vox 4-6
• Madrid (37): PP 13-15, PSOE 10-11, Vox 7-8
• C. Valenciana (32): PP 11-13, PSOE 9-11, Vox 6-7
• Galicia (23): PP 11-13, PSOE 7-8, BNG 2, Vox 2-3
• Castilla y León (31): PP 12-14, PSOE 7-9, Vox 5-7
• Castilla-La Mancha (21): PSOE 8-10, PP 7-9, Vox 3-4
• Canarias (15): PSOE 5-6, CC 3-4, PP 3-4, Vox 1-2
• Aragón (15): PP 5-6, PSOE 4-5, Vox 3
• Murcia (10): PP 4, PSOE 3, Vox 2-3
• Extremadura (10): PSOE 4-5, PP 3-4, Vox 1-2
• Asturias (7), Baleares (8), Navarra (5), Cantabria (5), La Rioja (4), Ceuta/Melilla (2): repartos menores pero coherentes con el sesgo estructural.

IU/Podemos no logra recuperarse (se quedan en residuales), y los partidos nacionalistas y clientelares mantienen sus feudos sin sobresaltos. Conclusión: el PSOE resiste en su suelo estructural gracias a su red histórica en provincias medianas y rurales; el PP no capitaliza plenamente el desgaste del Gobierno porque Vox le roba terceros puestos sin que el PP lo doble; Vox crece de forma eficiente en escaños sin necesidad de un volumen masivo de votos nuevos. En este tablero, nadie en el bloque de investidura actual tiene prisa por adelantar las generales. Aguantar hasta el verano/otoño de 2027 (o incluso más allá en funciones si hay bloqueo de investidura) es la opción racional. Bastará con un “conejo de la chistera” —mejora económica visible, resolución favorable en causas judiciales, error del PP en Castilla y León o municipales, o simple movilización de la abstención progresista— para limitar al PP a un resultado ganador pero no arrollador, y forzar otro ciclo de negociación o funciones prolongadas. El sistema, una vez más, hace su trabajo: frena extremos y premia la resistencia.

Desde Atenas, con amor


Grecia es un país muy especial. Desde que leí a Robert Graves, comparto con él la idea que los mitos no son simples fabulas morales, sino un código secreto para entender el mundo que nos rodea.

Todo viaje organizado depende de la suerte, pero, a grandes rasgos, conseguí ver el país que quería ver. 25 siglos no son mas que 100 generaciones. Un suspiro, muy poco tiempo. Cuando visitas Olimpia, se cae el mito del progreso. El progreso es el trampantojo de los bárbaros de las tierras frías para ocultar sus crímenes y fechorías. Si, además te guía una persona capaz de transmitir su cultura, lo empiezas a ver todo con mucha claridad.

Grecia era una asignatura pendiente que tenia que aprobar para entender qué es la cultura católica.

Siempre se pone el énfasis en las raíces orientales del cristianismo para esconder la verdad a la vista: el cristianismo es cultura grecolatina/romana por todos los poros de la piel. Jesús podía haber nacido chino mandarino o cartaginés y probablemente nada habría sido diferente. El Antiguo Testamento, que sirve de caldo gordo para el Nuevo Testamento, es un vulgar refrito e incluso plagio de viejos mitos griegos. En un momento en que la cultura romana empezaba a despuntar en todo el Mediterráneo, eclipsando las anteriores civilizaciones milenarias (mesopotámica, china, egipcia y griega), el cristianismo nace con los viajes de San Pablo a Grecia y San Pedro a Roma. Grecia y Roma. El resto es cartón piedra, relleno, paja.

Jesús, el hijo rebelde de María, rompe con los dogmas absurdos de su familia política por razones universales, y eso es lo que le confiere al cristianismo su originalidad. Sus dos principales apóstoles lo debieron entender cuando salieron fuera de su entorno natural. Llegaban a lugares en los que eran extranjeros. Entendieron, entonces, eso que les decía Jesús, que la religión era de todos, y no sólo de los telepredicadores del Templo. Fue en ese momento, y sólo en ese momento, cuando San Pablo conecta con la mejor tradición griega, y Pedro funda su Iglesia en el corazón de la indómita Roma. El catolicismo, el culto para todos, era una religión de hombres libres, alejada de las sectas satánicas que pululaban en su tierra natal. Esa fue la verdadera revolución que logró transformar el mundo.

La involución puritana que vivimos en la actualidad, a lomo de mitos feudales, nos devuelve a tiempos oscuros. Es un Anticristo de manual, que anuncian la Guerra, el Hambre y la Enfermedad. Jesús conocía tan bien los dogmas sectarios de su familia política y de los cuervos exaltados de la secta judía que pudo anticipar el riesgo que suponía la antítesis de su propia reflexión o credo.

Grecia es un país de cartas postales que no logra arruinar ni la más nefasta y codiciosa de las agencias de viajes. Te pueden pastorear y llevar a los peores hoteles, darte de comer macarrones blancos siete días seguidos, y hasta contratar como guía al enchufado de turno que pasa de todo, Grecia sigue siendo una magnífica revelación. Te pueden cobrar 5 euros por un café y 7 por una cerveza, la luz azul del mar Egeo queda impresa en tu retina.

¿Qué más se puede pedir a una excursión de una semana? ¿Qué no te jodan la maleta? No, desde luego que no.

Belge