El cine americano ha popularizado la historia del congresista Charles Wilson que ayudó a armar a los rebeldes afganos que luchaban contra el Ejército Ruso. La ayuda financiera que les proporcionó contribuyó de un modo decisivo al fiasco militar de Moscú y, a la postre, al colapso de la URSS en 1991. Se declararon independientes no menos de 15 de las Repúblicas que conformaban el Imperio Soviético.El protagonismo, real o mediático, del multimillonario Osama Bin Laden en la guerrilla afgana y en otros conflictos pasó relativamente inadvertido hasta que el Presidente Bill Clinton decide señalarlo como el Gran Villano responsable de financiar el terrorismo internacional. Gracias a las hemerotecas, podemos conocer el tono, las palabras precisas y el contexto político en que se hicieron unas declaraciones poco frecuentes. Del veterano corresponsal de El País en EEUU, Carlos Mendo, es este documento único, que merece ser leído y releído muchas veces.“Estados Unidos bombardea “bases terroristas” en Afganistán y Sudán. La ofensiva pretendía destruir la infraestructura del multimillonario integrista Bin Laden.Carlos Mendo. El País . Washington. 21 agosto 1998.Estados Unidos atacó ayer por sorpresa una serie de bases e instalaciones pretendidamente terroristas en Afganistán y Sudán como represalia por los atentados contra sus embajadas en Africa oriental a principios de mes al tiempo que acusó públicamente al integrista y multimillonario saudí Osama Bin Laden de ser el cerebro de los atentados. El presidente y comandante en jefe, Bill Clinton, que anunció personalmente los ataques en dos intervenciones televisadas en directo al país, justificó las acciones militares por “la amenaza inminente que [las instalaciones atacadas] representaban para nuestra seguridad nacional”. El presidente interrumpió sus vacaciones en la costa de Nueva Inglaterra, desde donde anunció el ataque, para regresar a Washington, donde fue más explícito, tras reunirse con los miembros de su Consejo de Seguridad Nacional. En Sudán, una airada multitud asaltó anoche la Embajada de EEUU .El presidente mantuvo consultas con la secretaria de Estado, Madeleine Albright; el secretario de Defensa, William Cohen; el jefe del Estado Mayor conjunto, general Hugh Shelton, y el asesor de Seguridad Nacional, Sandy Bergen, antes de volver a aparecer por segunda vez en televisión para explicar la medida de represalia tomada. Bin Laden, el millonario saudí refugiado en Afganistán, fue claramente señalado por Clinton como el cerebro no sólo de los atentados contra las embajadas norteamericanas en Nairobi y Dar es Salam, sino como “el organizador y financiero más importante del terrorismo internacional que hoy existe en el mundo”. “Nuestro objetivo era el terror, y nuestra misión, clara: golpear a la red de grupos radicales que colaboran con y están financiados por Osama Bin Laden”, manifestó. Clinton recordó que la procedencia de los grupos asociados a Bin Laden, “era diversa, pero todos comparten un odio a la democracia, una glorificación fanática de la violencia y una horrible distorsión de su religión para justificar la muerte de inocentes”.El texto completo de la crónica de la doble intervención de Clinton, que con el tiempo se ha revelado histórica, se puede leer aquí: http://elpais.com/diario/1998/08/21/internacional/903650421_850215.htmlEs difícil esclarecer el contexto político y financiero de aquellos meses ; al margen de los brutales ataques terroristas de Kenia y Tanzania, se había producido el segundo intento de asesinato del Presidente de Georgia, el ex ministro soviético Eduard Shervardnadze, en una región fronteriza convertida en zona de guerra. Los sangrientos atentados y ataques perpetrados por los musulmanes chechenos tenían atemorizada y desorientada a la sociedad rusa.
Se produjo un incremento de la producción y del consumo, especialmente de acero, también de carbón y del petróleo por el auge del automóvil y de la aviación. Aumentó el consumo de la electricidad, la producción de materias primas como el aluminio, etc. En general, del 19 al 29 la produccción mundial se multiplicó por tres. La electricidad fue uno de los grandes sectores en expansión en los grandes países industriales, especialmente en Estados Unidos. La expansión de la producción y el consumo en general muestran la supremacía de Estados Unidos y la recuperación de Alemania a pesar de la gravedad de la situación económica interna y el peso de los pagos de las reparaciones de guerra.La expansión se cimentó en nuevos métodos de trabajo basados en la estandarización, el ejemplo más destacable fue en la industria del automóvil. La nueva forma del trabajo generó angustia en lo social que quedó reflejada en el cine de la época como en «tiempos modernos» de Chaplin o en «Metrópolis» de Fritz Lang, donde se muestra una lucha de clases y la importancia del tiempo en el trabajo. Recuerdo una de las escenas en las que un operario controlaba el tiempo de los trabajadores como si de una lucha se tratase.
Con el auge del automóvil, se potenció la construcción de infraestructuras: carreteras, aeropuertos, etc; y un aumento del negocio de la distribución y fabricación de productos relacionados. Fue una época de progreso tecnológico que facilitó el surgimiento de nuevos artículos de uso doméstico como la radio, refrigeradores, aspiradoras…Las industrias tendieron a concentrarse en «trust», como General Motors, Ford, Imperial Chemical Industries, United States Steel, etc. La concentración de la industrias y las nuevas formas de trabajo incrementarón la producción, todo pintaba estupendamente hasta que comenzó a fallar la demanda y los productos comenzaron a almacenarse aumentando los «stocks», reduciendo el empleo y cayendo los precios por falta de demanda.Antes de que estallara la crísis se produjo una estabilización de las monedas que favoreció el comercio y la producción aumentó en los felices años 20, llegando en el 25 a una producción similar a los niveles de preguerra en carbón, hierro y acero; mientras que el petróleo, la seda artificial y los aparatos eléctricos subieron con fuerza. A partir de 1925 se fueron acumulando en «stock».Este artículo se publicó por primera vez en: