Archivos de la categoría Crónicas del marxismo ordinario

Año 0. Día 5. Gobierno de Copulación

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15 de junio de 2019. Casta Puta. Lástima que el análisis de Arcadi Espada desmerezca un titular así. Trazo implacable de bisturí  forense…al aire. Ya controlan la Administrocracia.  El Gobierno de Copulación, pactado en un vis a vis de Lledoners, era eso. Un ménage à trois, bajo la atenta mirada del chulo de Matignon.

Madame se queda en Barcelona y las chicas monas del calendario Pirelli viajan a Madrit, Distrito Feudal. Ciutadans quiere pastelear el Ensanche de Chamartin.  El análisis forense del pestilente cadáver revela lo que costó la destructiva Sociedad Pública del Alquiler, y las Kely Finder regaladas de Trujillo y Sebastián. 5500 pavos cada par.  Por eso se llama regalo. ¿Qué sería la vida sin esos pequeños placeres de la impunidad administrativa?

El hilo de la madeja son esos 2000 leuros  que el Lobby catalán  le pasaba por lo bajini a la Señora Colau, cuando se pateaba los encargos en la calle, y se dedicaba al fake news inmobiliario. Desde otoño de 2002, y el famoso cónclave de Roma que cita el bueno de García Montalvo, las RRSS eran un hervidero. Bulos y manipulaciones  para excitar la envida e incitar al odio. Hoja de Ruta. De la CEP a Galapagar.

(c) Belge

La Generación Botellón

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La flecha del Destino. En su origen, un palabro griego heredado del sanscrito, histano, se refiere al blanco en el que se hace puntería, a lo lejos. Es una metáfora poco elaborada, que se presta a ser abusada. La flecha ya busca su diana cuando empieza a brotar. Puestos a elegir un desvarío germano, me quedo con el afilado Puñal toledano de Borges, que soñaba su sencillo sueño de tigre.

La Generación Botellón es un cuchillo de cocina embotado. De usar y tirar, por 1 euro en el bazar chino de la esquina. Bien sabe el marxista Pablo Iglesias la naturaleza de sus sueños cuando les pide que se alcen como lanzas contra el Cielo. Pero sus metáforas culinarias les traicionan: no van más allá del cajón del pan. Se ven descorchando botellas todas las noches, sedientos de bacanales, pero su Destino es pequeño y retorcidos como un sacacorchos. Incluso cuando gritan a coro contra la “Generación Tapón” su protesta sabe a garrafón y suena etílica. Soñaban con destapar el Jarrón de las Esencias, sin caso de las advertencias.

El millenial nacido en España no cree en la palabra nación.Socializado por imperativo legal, es gregario por debilidad; nada solidario. Desde que los publicistas franceses lo acuñaron para la campaña de Mitterand, sabemos que “generación” es un sucedáneo de nación, con regusto a élite urbana. Le han hecho creer desde niño que forma parte de esa Comunidad de Elegidos que trasciende las demarcaciones administrativas. La “nación” es un lastre que le impide ascender como un globo aeroestático y aprovechar las térmicas sociales para elevarse por encima de la masa de los rivales.

Generación Tapón han sido más de 1 millón de prejubilaciones tempranas con cargo a la Seguridad Social y 1,2 millones de parados mayores de 50 años. Para que la Generación Botellón tuviera empleo aquí en lugar de emigrar, la gestión de la crisis del 2007 provocada por el Psoe de Zapatero consistió en mandar a sus casas a 2 millones de españoles nacidos en los años del Baby Boom. Dentro de un lustro, serán culpables de la quiebra del sistema de pensiones.

El Asalto a los Cielos, pregonado en Vistalegre como respuesta a la crisis económica e institucional, era un Pronunciamiento en toda regla.El plan estratégico ideado por Pablo Iglesias era sencillo: unirse para okupar la Administrocracia. Del 19 de octubre de 2014 al 28 de abril  de 2019 solo han tardado 54 meses en conseguirlo. El mérito, surgido de la Ilustración, ha sido derrotado por el clientelismo. 500.000 millones de euros de Gasto Público discrecional dan para comprar muchas lealtades.

El Espacio Público Totalitario de la próxima década se va a caracterizar por el puritanismo moral, la corrupción económica y la falta de libertad política. La Generación Botellón se dispone a malvender y malversar todas las parcelas de Soberanía nacional  Ya han empezado. Con bastante sigilo, han dado permiso a EEUU para desplegar más tropas en Rota que las autorizadas por los Convenios firmados. No se necesita una bola de cristal para conocer que el legado político de esa Generación de españoles será la Secesión de Cataluña como región española, no sin antes haber debilitado al conjunto del territorio.

© Belge

Año 0. Día 4. Barcelona, donde la espalda pierde su nombre

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Totalitarismo. Mil nombres para el sexo, solo uno para el amor.  Puede que sean mil etiquetas para no decir nada. Es estado de sumisión frente a la administración que se desboca.

Barcelona, la Ciudad de los Prodigios, a punto de tener un Regidor de Esquerra Republicana. La corrupta burguesía mandó emisario al norte para contratar al mejor mercenario. Pero Francia les ha vendido paquete por liebre, mulo paticojo.  194.461 votos: el listón mínimo que debe superar, lejos de los 868.365 que consiguió Arrimadas. Chupado: se queda  con 133.427. ¡Mon Dieu! ¡Qué ridículo! No es nada fácil pregonar virtudes y señalar herejes cuando se pierden 735.000 votos.

Con esa resaca de 6 concejales, el corrupto gremio quiere blanquear a Colau. Les hace gracia la chica que un día okupó el Consistorio para poder amargarle al Rey Felipe VI sus visitas oficiales.  Le faltaron los ovarios de la Forcadell, para recibir a Otegi y hacerse la foto, pero nobody is perfect.

El Liverpool humilla al Barça de Messi, Manuel Carlos Vals Galfetti se nos viene a las Españas a hacer de viejo verde, y Ernest Maragall, ya parece el listo de la familia: ¡algo grande está pasando en Barcelona!

¿Quién nos ha robado el mes de abril?

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Como un niño se despide del mar: “Cariño, dile adiós a las olas”. Adiós, Democracia, adiós. El pueblo menudo, afónico, se ha quedado sin voz. Se tienta la ropa, le falta algo, joder. ¿Quién me ha robado el mes de abril, cómo pudo sucederme a mi?  Hace memoria. Volvía de la playa, iba en el Metro de Barcelona. Entró en el vagón, guitarra en mano, un Relator que musitaba con acento gabacho. Era algo así como: “Es mejor de robar votos, que de pactar con VOX”.

Satán es hebreo. Enemigo, oponente. El Diablo es griego. Calumnia, divide y enfrenta. Todo el matiz de la estrategia andaluza de Ciudadanos cabe en la etimología de esas dos palabras. Al satanizar y calumniar a VOX, Albert Rivera coloca todos los peldaños que necesita el PSOE para llegar a La Moncloa. Arranca la campaña electoral con un relato redondo. Auna la lógica del odio del marxismo con el estigma del catecismo.

Rajoy es el enemigo perfecto. Le odian y calumnian desde todos los frentes. La izquierda detesta a Rajoy, la derecha insulta a Mariano y el lobby catalanista odia a los dos por igual. La derechita cobarde, c’est pas moi, dice Aznar. El PP de Pablo Casado se avergüenza de su pasado. Otra alfombra roja para el desfile militar de Pedro Sánchez. Solo le faltan los palmeros, pero ya hacen cola los periodistas que venden chapas y las comunicadoras que le adeudan mamada. Ya se anuncia un abril triunfal.

Una amiga lectora, de nombre Regina, no me dejará mentir. La estrategia para el PP desde hace meses era prometer una fuerte bajada de impuestos para todos los españoles. Era un relato sencillo para frenar al Psoe y una estrategia ganadora para atar en corto a Ciudadanos. El PP de Casado habría obtenido 3 millones de votos más recordando cada día a los españoles que Rajoy no pudo cumplir sus promesas. Meses para explicar que no es cobardía enfrentarse a un Golpe de Estado con prudencia, ni debilidad hacerlo con inteligencia. Para doblegar a un toro furioso, hay que enseñar la muleta con la mano izquierda. Recrear la cornada mortal de Alemania que recibió el diestro cuando entraba a matar, no le habría restado votos al PP.

Dejamos escrito que Casado no debía aceptar participar en los Debates en los que no estuviera presente Santiago Abascal. Era una trampa tan burda, que le deja en mal lugar como líder político. La primera vez que el empleado de La Caixa le puso los cuernos al PP, la culpa fue suya; la segunda vez que ocurrió, la culpa fue del PP. Esta tercera vez, la culpa es los dos, pero ya no tiene remedio. A las teles del Lobby catalán, que ahora están liadillas con el traje de Pablo Iglesias, les pone mucho eso de tener en la Oposición a un tierno zombi y a un diablo sin tridente.

El partido de Santiago Abascal, con sus 24 diputados pagados a precio de oro y al contado, debe mandar a tomar por el culo a Albert Rivera y a Ciudadanos, con toda la contundencia que prometió durante la campaña electoral. No es posible que se rebajen a mendigar una cochina alcaldía para figurar en los cuadros de la pared, ni que busquen el burladero del supuesto interés de los madrileños y andaluces. Lo proclaman inmortales Labordeta y Umbral, desde el balcón más alto de las instituciones españolas, porque VOX nos lo debe a todos. No es solo un corte de mangas a Cataluña, mientras huímos derrotados hacia las montañas. Es un gesto simbólico: derrotados en la batalla, traicionados, pero no vencidos.

El 28 de abril cayó Troya, el último bastión católico que resistía el avance de los puritanos en el mundo. Ciudadanos era el caballo de madera que habían dejado en la puerta. Nunca conoceremos de donde salieron sus votos, pero ya no importa. Arde Notre Dame.  La Constitución del 78 está en llamas.  La guardaba el pueblo llano en el cajón, donde guardaba la razón.

© Belge