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Año 1. Día 13. El burka legal

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Sola y borracha, quiero llegar a casa. Ni la piadosa coma logra evitar que la declaración de intenciones de la Ley de Libertad Sexual sea obscena y puritana. Obscenamente marxista y lamentablemente puritana. La Ministra Irene Montero quiere, para las mujeres que pastorea, que vuelvan solas y borrachas a casa. Es el modelo americano, que la Industria del Cine ha popularizado en todo el mundo.

Con el socorrido pretexto de proteger a la mujer, el anteproyecto de Ley Orgánica del Ministerio de la Igualdad busca invisibilizar a la mujer, alejarla del contacto con el varón. Tipifica como delito de acoso callejero el lance chabacano y el piropo gracioso, como agresión, el contacto físico y la invitación no deseada, y exige el consentimiento expreso para la coyunda circunstancial. Prohíbe la publicidad en su uso de la mujer como reclamo o gancho comercial y censura la libertad de expresión de los periodistas y comunicadores.

Gracias al trabajo de algunos usuarios de Twitter sabemos que Irene Montero no se ha esforzado mucho para articular los conceptos de la ley. La boutade suena a Loquillo y el resto es un Copy Paste del Código Penal de Primo de Rivera. No me resisto: “Artículo 819. El que, aún con propósito de galantería, se dirigiese a una mujer con gestos, ademanes y frases groseras o chabacanas, o la asedie con insistencia molesta (…), será castigado con la pena de arresto de 5 a 20 días o multas de 50 a 500 pesetas”. Esperemos que a las indolentes asesoras de la Ministra de Igualdad se les haya pasado actualizar la multa

Irene Montero iba para Doctora en Psicología pero se perdió por el camino. Se le ha quedado clavada esa espinita. Ahora está convencida que debe reeducar al pueblo español y legislar las relaciones de pareja. Tras el “no es no” y el “solo sí es sí” amenaza con descubrir el sentido antropológico del matrimonio acordado e imponer la Dote, a beneficio de Hacienda.

La religión marxista es un esqueje patriarcal y puritano del feudalismo luterano. Como tal, no reconoce la existencia de la Familia como institución natural. El amor es un momento de alienación que nace de la confusión hormonal y el sexo, una simple necesidad fisiológica que debe regular la Administración. La mujer es patrimonio del Estado que la protege.

© Belge

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