Las elecciones en España se dirimen entre una realidad:el riesgo que supone un PSOE que ha sido conquistado por Pedro Sánchez superando el control de su Comité Federal. Que se ha aliado con quienes estaban dando un golpe de estado. Y que además, una vez en el Gobierno, utiliza el dinero común de forma partidista, poniendo en peligro la viabilidad económica para ganar votos.Y el humo para taparlo:¡España es franquista, exhumemos a Franco! ¡Que viene la derecha fascista, machista y racista! Un tipo de estrategia que nos es conocida. También la está utilizando Europa en el resto del mundo. Debe ser la marca de la casa de lo que llaman el eje franco-alemán.La realidad: las dictaduras militaristas (China, Rusia, Cuba…) crecen y se extienden utilizando la violencia (Siria, Ucrania, Venezuela…). Y no estamos haciendo nada eficaz para frenarlo.El humo: ¡Qué peligro! ¡en EEUU ha ganado Trump! Un tipo de estrategia que, al esconder la realidad, nos impide hacer lo correcto y prevenir los riesgos. La experiencia nos muestra que así se fraguan grandes tragedias. Solo hay que recordar a ETA en su día, amparada por un antifranquismo absurdo, cuando Franco ya no existía. O, actualmente, tanto en Venezuela como en Siria hay centros montados para la tortura de quien se oponga al régimen. Sin que Occidente reaccione salvo contra los intentos de hacerle frente de Trump. Y, recordemos, hace nada Venezuela tenía una democracia, como nosotros. Así que, aunque en Europa o EEUU aun se vea esto como algo lejano, cosas de países exóticos, acabará siendo peligroso para todos. Como en el cuento de Pedro y el lobo. Después de tanto engaño con falsos peligros, suele acabar llegando un peligro real. Y será malo para Cataluña y País Vasco, malo para España, para Europa y para el mundo en general. Porque es un cuento que da pesadillas si no se atiende a su moraleja.No demos cancha al cuento de Pedro Sánchez y el lobo de la derecha fascista. Ni al de los multilateralistas de salón y el lobo Trump. Menos lobos de cuento y más atención a los de verdad.
Pedro y el lobo
https://politicadegaraje.blog/2019/04/12/pedro-sanchez-y-el-lobo/
Steven Pinker nos demuestra que la humanidad progresa, que crece en bienestar y se reduce la violencia. Generamos riqueza y nos volvemos menos crueles y agresivos. Esto es un hecho y hay porqué alegrarse. Pero no debe hacernos olvidar que tras el Imperio Romano llegó una etapa de oscuridad. El avance tiene vaivenes.Occidente vivió tranquilo tras la Primera Guerra Mundial. Tan relajado y confiado que, cuando empezaron a crecer las dictaduras ideológicas, fiaron la respuesta a una estrategia de apaciguamiento y promoción del pacifismo. Ir dando cancha a los dictadores agresivos para que se calmaran al ver que no había motivo para la guerra.Podríamos decir que el Reino Unido, con Baldwin, respondió a Hitler de una forma similar a la que en nuestra época han utilizado Obama y la UE. Hitler armó el Rhineland, como China a Corea del Norte. Alemania invadió Austria, como Rusia Siria o Ucrania, considerándolas propias de siempre. Le siguió Checoslovaquia, como Rusia y China han invadido Venezuela por medio de Cuba. Y el resto de democracias, con enorme falta de responsabilidad y humanidad, les dejan hacer. Esto, en los años treinta, duró hasta que todos los países tuvieron claro que también serían atacados. Así empezó la 2GM. Y no hay por qué pensar que no pueda repetirse la secuencia. La mala secuencia.Tras la 2GM, las democracias demostraron haber aprendido la lección. No permitieron crecer a la nueva amenaza, la URSS. EEUU frenó la expansión comunista desde Vietnam hasta Latinoamérica o Asia Menor. Se llamó Guerra Fría porque no llegaron al enfrentamiento directo EEUU-Rusia, pero la presión militar fue constante. Es una secuencia menos mala. En la que las democracias no esperan a que las amenace el matón para frenarlo.