Año 1. Día 10. Ali Balós y los 40 maletones

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Adivina, adivinanza, ¿qué llevaba el avión de Delcy en su panza? Por su precio, oro parece, pero plata no es…

Oro, insinúa la Prensa. Las pijas navideñas, con su voz de pito  y dicción horrorosa, y los piojos podemitas, que escriben con perro y flauta, ya no aciertan ni cuando especulan.  No se saben de la misa la media.  La densidad del oro es de 19,32 gramos por cm3, por lo que los 5 matones que acompañaban a la Viciopresidente Delcy Eroína Rodríguez Gómez, no habrían podido descargar las maletas.  Y para llevar el preciado cargamento al consulado venezolano, habrían necesitado un camión.

El relato de los hechos que se puede leer, por filtraciones de los aduaneros y testigos presenciales de lo acontecido, es: «Un ministro de rango menor, prescindible, acude de madrugada al aeropuerto Adolfo Suárez a recibir a la Vicepresidente de Venezuela.  Del avión, que procede de Caracas y aterriza sin permiso, bajan Delcy Rodríguez y 40 maletones».

Las probadas mentiras y rectificaciones del político delatan la estrategia:  distraer a la Opinión Pública y cebar a la Oposición. Los escarceos de Ali Balós y Dulce Eloína Rodríguez en un reservado VIP de la T4 han servido de escandalera para ocultar el hecho que se desplazó a Barajas para abrir las puertas que custodiaban policías y aduaneros. Los 40 maletones de Nicolás Maduro no pasaron el control de Aduanas. 

(c) Belge

Año 1. Día 9. World Mobile Congress in Barcelona

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Ayer, a eso de las 19h00 Greenwitch Mean Time me acordé de todos los que brindaron con cava catalán por el fracaso de los JJOO de Madrid 2020. Tuve un amable recuerdo para todos esos socialistas, podemitas, aberchalados vascos y burgueses catalanes que se pasaron años conspirando a la luz del día para perjudicar al resto de los españoles en su economía y sus finanzas. Tantos años de activismo en las redes sociales para dinamitar sectores estratégicos como el de la Construcción o de la Banca, y perjudicar la imagen de España en mercados disputados a germanos y anglosajones, culminaban con esa llamada pública a sabotear el esfuerzo de Madrid por celebrar unos Juegos Olímpicos. Empezaba con el Pronunciamiento televisado de Carod Rovira en octubre de 2007 y continuaba con las burlas a Ana Botella por el fracaso de la candidatura de Madrid 2020 .

Con el estallido de la Crisis Subprime salieron a la superficie todas las miserias escondidas debajo de la alfombra de la Santa Transición, la Concordia nacional y el buen rollito entre españoles. Socialistas y nacionalistas se afanaron en perjudicar los intereses de España y en beneficiar con descaro los de Alemania. Desde el 26 de febrero de 2007 hasta el día de hoy, no ha pasado un solo día en que esos mercenarios no haya cobrado tan sórdida soldada; ni una hora sin que hayan estado maquinando contra las instituciones del Estado y contra la Constitución. Para impulsar la Hoja de Ruta secesionista y rematar el Golpe de Estado, no han dudado en incendiar las calles de Barcelona y proyectar en todo el mundo la imagen de una ciudad tercermundista.

Los directivos de todo el planeta, que una vez al año venían a España a correrse un juerga con todos los gastos pagados, tienen en la retina los disturbios y las hogueras de la insurrección catalanista. Como los americanos en la Cuba de Fulgencio Batista, quieren venir de putas, si, pero aventuras, las justas. Con la excusa de la gripe china, han decidido hacer caso de las advertencias del Foreign Office y demás agencias del Departamento de Estado de los EEUU: el miedo es libre y el World Mobile Congress 0.0 es un coñazo.

Brindemos, amigos de INLUCRO, por esta pequeña satisfacción moral. Con sidra o con un buen vino del Duero: la España de los Golpistas, vendida desde hace 20 años a los intereses de nuestros competidores y enemigos naturales, ha empezado a hacer agua. Los que celebran con entusiasmo mediático que Alemania o Bélgica tutelen a los tribunales españoles y puedan regañar a sus jueces, han podido experimentar que protestantes y demás puritanos aliados no pagan a traidores.

© Belge

Principios de la Huelga Ciudadana

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pis

Tiene derecho a permanecer en silencio. Todo lo que diga podrá ser utilizado en su contra.

Los 10 principios de la Huelga Ciudadana que necesitas para derrotar al ejército sajón en suelo español son estos:

  1. Haz en todo momento lo que te plazca con quien te agrade. (Nada te obliga a tener trato ni llevarte bien con los marxistas luteranos: Con el «Hola y Adiós» basta y sobra).
  2. Huye de los grandes supermercados. (Compra en las tiendas de tu calle todo lo que necesitas, sin escatimar. El café y la caña en los bares pequeños, sabe mejor.  No te conformes con menos. No te prives de esos pequeños placeres).
  3. No muevas el coche. (Viven de cada km que haces. Si tu coche ha aguantado 20 años, que aguante 25. Si contamina, que contamine. Si te multan, que no te pillen. Si llegas tarde, que mejoren el transporte público: no eres responsable de tener que ir a trabajar a 50 km de tu casa).
  4. La Administración es tu enemiga. (Lo es de casi todo el mundo. Finge que es tu amiga y que te quiere facilitar la vida para que bajes la guardia y estés indefenso. Huye de sus comisarios políticos, que no sepan de tu existencia,  y no dejes huella digital).
  5. Si te cobran comisión en tu banco, cierra la cuenta. (Busca otro banco, no lo pienses dos veces). 
  6. Exige siempre que te sirvan. (Si te tienes que echar tu el carburante y hacer las transferencias bancarias, que te paguen un sueldo).
  7. No te indignes y no te enfades. (Los puritanos se alimentan del odio y del miedo. La mejor forma de quejarse es dar la patada al bote).
  8. No des nunca explicaciones. (No intentes convencer a nadie de nada, ni siquiera a la familia. Es un esfuerzo vano que conduce a la melancolía).
  9. Sobrevive en territorio enemigo. (Todo lo que digas en público, y lo que escribas en las RRSS será siempre usado en tu contra).
  10. Si no haces Huelga Ciudadana, no llores. (No deberás pedir ayuda ni quejarte cuando vengan a por ti. Antes o después, siempre vienen).

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Nunca formaría parte de un club que me admitiera como socio. Pero toda regla tiene su excepción.