Historia financiera de las Autopistas. Capítulo VI

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La falacia del seguro de cambio

En este caso, la demostración corre a cargo del Sr Manuel Conthe. Aún sin ser santo de mi devoción, en este caso lo clava. Su exposición es magnífica y clarificadora. El texto original lo publica en 2008 en Expansión, con título tan preciso como evocador.

La falacia del seguro de cambio   De acuerdo con el mecanismo del “seguro de cambio”, establecido a principios de los años 70 para estimular la construcción privada de autopistas, las concesionarias, llegado el momento de pagar los intereses o la amortización de sus préstamos en divisas, compran las divisas al Banco de España al mismo tipo de cambio que obtuvieron cuando, años atrás, cambiaron a pesetas la divisa procedente de los préstamos (así, si la empresa se endeudó en francos suizos cuanto esa moneda valía 60 pesetas, cuando tenga que devolverlos se los comprará al Banco de España a ese precio, incluso aunque coticen ya a 100 pesetas).

El “seguro de cambio” ha permitido, pues, a las autopistas obtener financiación en pesetas a los tipos de interés propios de monedas extranjeras (franco suizo, yen, marco alemán…), teniendo efecto similar al de una generosa subvención de tipos de interés; y ha resultado, lógicamente, oneroso para el Estado, que pecha con la diferencia entre el tipo de cambio garantizado y el de mercado (las 40 pesetas de diferencia en el ejemplo).

Algunas autopistas argüían, sin embargo, que el “seguro de cambio,” lejos de ser oneroso, ¡era ventajoso para el Estado!. Razonaban así: cuando un autopista se endeuda en el extranjero – digamos, en francos suizos, a 5 años-, entrega al Banco de España las divisas y éste le da a cambio pesetas al tipo de cambio vigente. El Banco dispondrá de esos francos suizos durante 5 años, y, si los rentabiliza adecuadamente, obtendrá unos intereses que engrosarán sus beneficios. Cuando, transcurridos los 5 años, la autopista pida al Banco los francos suizos precisos para amortizar el préstamo, lo lógico es que se los devuelva al tipo de cambio original. ¡Faltaría más! ¡Encima que ha percibido sus intereses durante 5 años!

¿Dónde está la falacia? Veamos. Si, una vez que la autopista ha convertido a pesetas su préstamo el Banco de España deseara mantener rigurosamente fija su base monetaria, deberá compensar (“esterilizar”) la entrada de capital. Eso le supondrá un coste financiero: bien menores ingresos, si reduce su volumen de préstamos, bien mayores gastos financieros, si emite pasivos. Pero el coste de ese drenaje monetario tenderá a compensarse con los intereses y las plusvalías cambiarias que el Banco obtendrá de las divisas que recibió de la autopista. La operación será, pues, financieramente neutra para el Banco. Si, bajo esas hipótesis, el Estado reconoce a la autopista un “seguro de cambio”, dejará de percibir las plusvalías cambiarias que compensan el diferencial de intereses entre la peseta y el franco suizo: la operación dejará de ser financieramente neutra y perjudicará al Estado. Si el Banco, por el contrario, permite que su base monetaria en pesetas crezca como consecuencia del préstamo en divisas (es decir, no “esteriliza” la entrada de capital), no soportará ningún coste de drenaje y, en efecto, sus ingresos aumentarán gracias a las divisas recibidas. Ahora bien, con el seguro de cambio el Banco conservará sólo los intereses de las divisas y cederá las plusvalías cambiarias a las autopistas: la operación no arrojará pérdidas, pero producirá menos beneficios.”  (enlace directo:  http://www.expansion.com/blogs/conthe/2008/07/31/e-43-senoreaje.HTML)

En las cuentas anuales de Acesa en el 1987, año en que salió a Bolsa si mal no recuerdo, se relataba con todo lujo de detalle lo del seguro de cambio. Era todo un reclamo para el inversor, al que se le venia a decir:  tranquilo que tu dividendo lo paga papa estado.  De aquel hilo empecé a investigar el entramado de la historia. Claro que la oligarquía ya había mamado mucho desde el 1967 y había que dejar que otros entraran a la moda del capitalismo popular (OPV`s). Eso sí Isidro Fainé, que también paso por Bankunión, aprovecho para que la Caixa sacara tajada.

(c) Sawalhas

La quiniela de la jornada 2

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En la jornada 2 intentaremos mejorar los 10 aciertos de la primera jornada, pródiga en sorpresas.  En esta ocasión, los resultados serán más previsibles con lo que los premios serán menores.

Partido Pronóstico Estructura
Éibar Valencia X2 Directa (D)
Osasuna Sociedad 1X D
Leganés Atletico X2 D
Alavés Sporting 1X D
Las palmas Granada 1 D
Bilbao Barcelona 2 D
Villareal Sevilla 1X D
Oviedo Almería X D
Gerona Elche X2 D
Lugo Zaragoza 2 D
Murcia Córdoba X2 D
Huesca Tarragona X D
Vallecas Valladolid 2 D
Cadiz Mallorca X D
Madrid Celta M-0 D

Santa Transición

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Transición. Dícese del periodo histórico que se extiende en España entre el 21 de diciembre de 1973 y el 10 de marzo de 2004.

P.D…Tal y como sospechamos siempre, desde la simple lógica formal, llegaría un día en que las dudas sobre la existencia y naturaleza de Al Qaeda obligaría a los historiadores y analistas a revisar los acontecimientos del pasado. El deslenguado candidato republicano Donald Trump ha acusado directamente a Obama y Clinton de inventarse el terrorismo yihadista.  Son palabras mayores.

 

Números imaginarios

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En matemáticas, los números imaginarios son el producto de un número real por i, siendo i la raíz cuadrada de -1. Cuenta la leyenda que para Leibnitz era un sindiós,  un ente sin existencia, de ahí la burla de Euler al bautizarlo como número imaginario i.  Algo parecido ocurre con los tipos de interés negativos. Pagar por prestar el dinero a terceros, ya sean depósitos o créditos, es una anomalía financiera. Es el producto de la Deflación del Valor por la Inflación del Pasivo, en un universo mercantil de tipo totalitario (de suma 0).

Existe una amplia literatura sobre la inflación. Cuando en una zona se construye un puente o una carretera, en una primera fase los salarios abonados y las rentas distribuidas presionan los precios al alza, pero al cabo de un periodo X, la infraestructura empieza a generar valor per se (1+1>2) al tiempo que los precios tienden a bajar. El dinero invertido en bombardear infraestructuras destruye el valor a medio y largo plazo (1 -1<0). Por lógica, podría resumirse postulando que la suma de valor crea riqueza mientras que la suma de comisiones solo genera pleitos.

El enunciado del Teorema Tricheto que precedía la crisis financiera en mayo de 2005 rezaba que los tipos de interés positivos eran incompatibles con la Globalización. En un entorno “totalizado” (cerrado) la suma de la RR (riqueza real) y de la RF (riqueza financiera)  es igual a 1. Los economistas liberales no acaban de asumir y admitir que la suma no puede ser superior a 1 aunque ambas magnitudes crezcan.

Para entender esta curiosa paradoja, hay que acudir a la ciencia lingüística y al estudio evolutivo de distintos idiomas. Una lengua con un corpus gramatical establecido tiende a empobrecerse con el paso del tiempo, al margen de la pujanza económica y cultural de la sociedad. En los últimos 500 años, el francés de Port Royal se ha congelado, a pesar de una profusión de obras literarias sin parangón en la Historia de la Humanidad. Asimismo, el español  que hablaban nuestros antepasados al llegar a América era más rico que el actual.

Lo que está ocurriendo con los tipos de interés negativos es que la suma RF está experimentando un conato de implosión. El Teorema Tricheto predecía una especie de Credit Crunch, tan brusco como violento, para volver a un equilibrio inevitable, pero la realidad está demostrando que el poder de los bancos centrales y las castas del complejo militar-industrial (Eisenhower) es tal  que intentan eliminar por completo el Valor (RR) de la Ecuación. Pretenden bancarizar por completo la Riqueza Real. Reducir prácticamente a Cero el Valor en la ecuación equivale a someter a la esclavitud a la población de todo el planeta. El siguiente paso, tras la hegemonía de los tipos negativos, será criminalizar y perseguir el uso de dinero en efectivo y los títulos de propiedad.

(c) Belge

Nunca formaría parte de un club que me admitiera como socio. Pero toda regla tiene su excepción.